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​Javi Martín Bragado, de Garrido a Irlanda: “En España, los jóvenes sólo piensan en sacarse una carrera, y fuera hay una vida de la hostia”

​Javi Martín Bragado, de Garrido a Irlanda: “En España, los jóvenes sólo piensan en sacarse una carrera, y fuera hay una vida de la hostia”

Este joven de 23 años estudió un Grado Superior en Dirección de Cocina y trabajaba en la hostelería, pero se sentía “estancado” y “sin metas”, motivo por el que decidió emprender la aventura. Su futuro pasa por Australia y por ejercer de Psicólogo

Javier Martín Bragado es un salmantino que, tras 23 años, decidió emprender una nueva aventura lejos de su hogar y de su tierra. Él mismo cuenta a SALAMANCA24HORAS que en Salamanca “estaba estancado, no tenía metas”, y que su futuro en la ciudad se podía resumir en “trabajar en la hostelería o no hacer nada”.

Este joven, que posee el Grado Superior de Dirección de Cocina, cursó sus estudios desde Primaria en Bachillerato de manera bilingüe gracias al programa ‘British Council’ que ofrecían tanto el CEIP San Mateo como el IES Francisco Salinas. Gracias a ello obtuvo un buen nivel de inglés, y más allá de los diplomas de la ‘IGCSE’ que obtuvo al terminar 4º de ESO (exámenes oficiales internacionales de la Universidad de Cambridge equivalentes a los que los alumnos británicos realizan al terminar la educación obligatoria), “no tengo otros títulos”, asegura.

Tras obtener el título ya mencionado de Dirección de Cocina, estuvo trabajando en la hostelería, “pero es siempre lo mismo, al menos en Salamanca”. Tiene que claro que “si hubiera salido a Madrid u otro lado, habría podido intentar otra cosa”, pero no fue así y, por tanto, “me dijeron de salir y buscarme la vida, y fui a ello”.

“No hay color entre las condiciones de trabajo que tienes aquí y las que hay en España”

Javier marchó desde el barrio Garrido hasta Galway, Irlanda, lugar al que decidió mudarse porque “Irlanda está creciendo y, si no recuerdo mal, tiene el índice más bajo de pobreza de toda Europa”. Sabía que el salario mínimo estaba en torno a los 1.500 euros, “y en España cobraba la mitad haciendo más de 25 horas semanales”, por lo que decidió probar.

La experiencia, por el momento, le está resultado gratificante, ya que “el salario no tiene comparación en ninguno de los aspectos”.Fue a la tercera semana de estar en el país cuando encontró tanto trabajo como casa, si bien “al principio fue un poco duro, porque nos dijeron que habíamos reservado mal el hostal y no teníamos donde quedarnos”.

Al final, consiguieron solucionar ese problema y tras cuatro días alojados el hostal (“pagando, claro”), “nos buscamos la vida”. Encontraron la solución en la página de ‘Workaway’, que te facilita “trabajar para alguien y este te da alojamiento”. Así, Javier se fue a casa de un hombre a “cuidarle el perro y limpiarle la casa”.

A los pocos días encontró otro trabajo, en un restaurante de cocina asiática. Pese a que se trata de hostelería, remarca que “no hay color entre las condiciones de trabajo que tienes aquí y las que hay en España”. Así, destaca “el respeto al trabajador” y “que si haces unas horas, te pagan esas horas, y si haces horas extras, te pagan el extra, además de llevarte un montón de propinas”. Javi es claro y conciso cuando dice que “haces un trabajo y ya está, no tienes que hacer el trabajo de nadie”.

“Espero quedarme hasta febrero o marzo del próximo año, y después marcharme a Australia”

Javi Martín está muy contento en Galway, ya que “es una ciudad como Salamanca, universitaria y de turismo”, por lo que está llena de estudiantes “y de jóvenes que buscan diversión”, por lo que “sales y estás en un bar rodeado de polacos, brasileños o irlandeses”, es decir, de gente “de todas las condiciones y nacionalidades”.

Ahora mismo trabaja para la multinacional HP en una fábrica donde realizan cartuchos y está “muy bien”, ya que trabaja “cuatro días una semana y tres días otra” en jornadas intensivas de 10 horas al día, con un sueldo “impresionante” y rodeado de “gente increíble y muy amable, que siempre intenta ayudarte”, además de respirar “mucho respeto por todos los lados”.

Javi, que llegó el 5 de febrero a Galway, espera quedarse “hasta febrero o marzo del próximo año”, cuando se le acaba el contrato tanto de la empresa como de la casa. Una vez que se le acabe, quiere marcharse a Australia “a buscar trabajo y buscarme la vida”.

Este destino lo ha decidido porque “los irlandeses, y los ingleses, supongo, suelen viajar mucho a Australia”, y cuando le comentó a sus compañeros que, aunque le ofreciesen la renovación en la empresa, no sabía si quedarse o no, le explicaron que el país oceánico “es impresionante y hay que vivirlo”.

El joven charro detalla que hay una visa para ir a trabajar a Australia pero que “sólo puedes ir con menos de 31 años”, motivo por el que asegura que “es el momento de ir y disfrutar de la experiencia”.

Ya tiene todos los documentos para aplicar a la ‘Work and Holiday’. Sólo necesita un examen, como el ‘Advanced’, “que acredite que tengo un nivel fluente de inglés”. La prueba la tiene en el mes de julio, y si lo aprueba, “pues a buscarse la vida otra vez en otro lado”.

“Yo cogí mis ahorros y me ‘piré’ a la aventura”

Javi explica que, debido a revisiones médicas, suele venir a España cada tres meses. Además, como tiene muchas vacaciones y días libres, puede “escaparse” si le apetece “tres, siete o diez días”, aunque espera no retornar hasta que tenga que hacer los exámenes de Psicología (está sacándose el título por la UNED) y en agosto, para pasar un mes de vacaciones.

“Yo cogí mis ahorros, unos 2.200 euros, y me ‘piré’ a la aventura. Cuando llevaba un mes aquí, conseguí trabajos, pero no había tenido ingresos, y me quedaban unos 400 euros, y estaba como que me acababa de gastar 2.000 euros en un mes y que si no tenía ingresos, estaba en la ruina”, recuerda con cariño Javi Bragado. Ahora, ahorra “muchísimo, casi 1.000 euros al mes”, pese a que tiene muchos gastos, puesto que “cualquier persona aquí puede ahorrar bastante y vivir bien”.

De España echa “mucho de menos” el clima, ya que ahora, mientras que en Salamanca “se puede ir en manga corta en la calle, aquí hay que salir en sudadera”. La diferencia tampoco es tan exagerada, “pero se echa de menos poder salir a la calle y salir en manga corta sin pensar que puede hacer frío”.

Su presente y su futuro, “en verdad, está todo planeado”, puesto que quiere “viajar, trabajar y ver hasta dónde puedo llegar en cualquier ciudad y en cualquier ambiente” y, “cuando me canse o me quede sin dinero, o no pueda seguir trabajando, viajando y conociendo sitios, gente y culturas, volveré a España a ver qué se cuece por allí”.

De hecho, lo que quiere, “a no ser que forme una familia en algún punto o me enamore de algún lugar”, es terminar poco a poco el Grado en Psicología “y ejercer como tal en algún lado”, ya que “analizar la mente” le gusta mucho.

Javier Martín Bragado termina su charla con este medio con una reflexión que sirve de sentencia, puesto que recalca que “los jóvenes en España sólo piensan en sacarse una carrera, en estudiar, simplemente porque se lo han dicho. Y no, si quieren salir, que le echen cojones, que fuera de España hay una vida de la hostia [sic]”. 

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