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Mar Siles, nueva delegada del CSIC en Castilla y León: “Queremos más apoyo para reforzar divulgación”

Mar Siles, nueva delegada del CSIC en Castilla y León: “Queremos más apoyo para reforzar divulgación”

La directora del IRNASA asume la representación institucional del CSIC y la coordinación de los cinco centros de la comunidad autónoma

Mar Siles Lucas, directora del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca (IRNASA), pasa a ser también delegada institucional del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en Castilla y León. Su misión es la representación institucional de esta agencia estatal en la comunidad y la coordinación de los cinco institutos de investigación regionales. En una entrevista concedida a DiCYT, habla de sus objetivos.

El CSIC es uno de los organismos públicos de investigación más importantes del mundo, con más de 130 institutos en toda España. Dentro de Castilla y León, el IRNASA es el único centro propio, mientras que otros cuatro son centros mixtos compartidos con universidades. El Centro de Investigación del Cáncer (CIC) y el Instituto de Biología Funcional y Genómica (IBFG) pertenecen también a la Universidad de Salamanca; el Instituto de Biología y Genética Molecular (IBGM), a la Universidad de Valladolid; y el Instituto de Ganadería de Montaña (IGM), a la Universidad de León.

“Debemos potenciar tanto la actividad como la imagen de los institutos de la comunidad”, afirma la nueva delegada. Con una cifra de alrededor de 65 investigadores de plantilla, cada uno de los centros tiene un tamaño mediano, pero a pesar de las limitaciones en este sentido en comparación a las plantillas de las Universidades vecinas, “lo que hacemos repercute directamente en la comunidad autónoma, puesto que a pesar de que seamos estatales, nuestra actividad está íntimamente relacionada con los intereses de Castilla y León, y nuestra vocación es impulsar el desarrollo de esta autonomía”.

Uno de los ejemplos de esa implicación en el desarrollo autonómico lo constituyen el propio IRNASA o el Instituto de Ganadería de Montaña de León, que se dedican a “la investigación de temas relacionados con uno de los principales motores del PIB de la comunidad y con mayor potencial futuro”, el sector agropecuario y agroalimentario.

Por su parte, el Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca y el IBGM de Valladolid son punteros en el área biomédica, mientras que el IBFG salmantino realiza ciencia básica que puede ser transversal a varias áreas de conocimiento, incluyendo las de los otros cuatro institutos.

No obstante, “tenemos la sensación de que los institutos del CSIC no son muy visibles y queremos que esto cambie en los próximos años”. En ese sentido, el impulso desde la Delegación Institucional del CSIC en Castilla y León, puede ser muy importante a través de conversaciones con las autoridades, acuerdos de colaboración, representación ante las empresas y “especialmente en actividades de difusión y divulgación de nuestras actividades”, destaca Mar Siles.

Uno de los objetivos de la Delegación es también reforzar las relaciones internas, potenciando las interacciones entre los cinco institutos. A partir de ahí, la Delegación cuenta con personal asociado y un pequeño presupuesto con los que puede encabezar iniciativas. “Hay dos cosas principales que quiero reforzar, la ayuda a la preparación de propuestas europeas y la divulgación, y lo haré con los medios disponibles y con aquellos que puedan ir proporcionándonos”, comenta.

Mirando a Europa

En relación a la primera cuestión, Mar Siles considera que “el futuro de la ciencia en España pasará por el próximo Programa Marco de Investigación e Innovación, FP9, que sucederá a Horizonte 2020”.

Por eso, el apoyo a la hora de solicitar proyectos europeos va a ser clave para todos los científicos. “El respaldo es bastante bueno en el CSIC, pero la cuestión es que los investigadores tienen que ser animados a hacer propuestas. Hace falta personal in situ que tenga experiencia en la redacción de los proyectos, que conozca y se mueva bien a través de las convocatorias y que también conozca la capacidad investigadora de cada instituto”, destaca.

“En los centros que no están en grandes capitales, ese apoyo será fundamental, tiene que haber alguien que sepa cómo enfocar esas peticiones. No se trata de decirle al investigador lo que tiene que hacer, sino de guiar lo que ya hace para que encaje en las convocatorias europeas”, resume.

La necesidad de darse a conocer

Por otra parte, el segundo gran objetivo es “que los institutos del CSIC en Castilla y León sean más conocidos de lo que son” y para eso hace falta publicitar su actividad. En ese sentido, los referentes de la nueva delegada son la Casa de la Ciencia de Sevilla y la Casa de la Ciencia de Valencia, espacios de divulgación científica de la propia agencia estatal.

“Las actividades que organizan, como conferencias y exposiciones, le dan mucha visibilidad al CSIC y están abiertos a colaborar con otras entidades en todo tipo de eventos. En nuestro caso, me parece importante tener una sede, habría que estudiarlo, pero aquí en Salamanca partimos con la ventaja de que ya se hacen muchas cosas en divulgación, y muy bien hechas, por otras instituciones públicas”, destaca.

En general, una política más activa en relación con la imagen exterior “hará que nuestros institutos sean más conocidos y más valorados por el público en general, pero también por las autoridades y otros organismos que se dediquen a la I+D”.

Cambios nacionales

El cambio en la Delegación regional se produce pocos meses después de que Rosa María Menéndez asumiera el cargo de presidenta del CSIC con un nuevo equipo que trata de impulsar cambios. “Son muy activos, en las vicepresidencias tienen unos objetivos definidos y han querido que haya una implicación muy directa de las delegaciones, directores de institutos y coordinadores de áreas”.

En ese sentido, la meta es “sacar el mayor partido de las capacidades que ya tiene el CSIC intentando que el marco sea más colaborativo de lo que ha sido hasta ahora” y para ello se va a proceder a una reestructuración. “El CSIC tiene que adaptarse al marco europeo y eso conlleva cambios”, afirma.

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