​La Real Capilla de San Jerónimo celebra los 400 años de la fiesta Sacramental de la Octava del Corpus y del voto inmaculista de la USAL

​La Real Capilla de San Jerónimo celebra los 400 años de la fiesta Sacramental de la Octava del Corpus y del voto inmaculista de la USAL

La celebración eucarística fue oficiada por el cardenal arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez, y armonizada por la Academia de Música Antigua y el Coro de Cámara de la Universidad de Salamanca

La Universidad de Salamanca ha celebrado los 400 años de historia de la fiesta Sacramental del domingo infraoctava del Corpus Christi (también conocida como Octava del Corpus), celebrada por primera vez en 1618 gracias al impulso del obispo de Sigüenza y antiguo alumno y rector del Estudio salmantino, Sancho Dávila Toledo.

La custodia de cristal y plata sobredorada, donada por el mismo promotor de la fiesta en el año de su fundación, presidió la procesión por el claustro de las Escuelas Mayores, cubierto de tomillo, a la que sucedió  la celebración de la misa, oficiada a las 12 horas de este domingo, 10 de junio, por el cardenal arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez, y armonizada por la Academia de Música Antigua y el Coro de Cámara de la Universidad de Salamanca.

La Real Capilla de San Jerónimo del Edificio de las Escuelas Mayores, en la que se llevó a cabo la celebración eucarística, celebra asimismo el IV centenario de la devoción inmaculista de la Universidad de Salamanca. Nombrada patrona del Estudio el 19 de junio de 1760, la Inmaculada Virgen María presidió el retablo mayor de la capilla universitaria en un cuadro de Francesco Caccianiga, de 1763, en el que se representa el episodio del 6 de mayo de 1618, fecha en la que los claustrales salmantinos emitieron el juramento de defender el Ministerio de la Inmaculada Concepción.

Historia de la Fiesta de la Sacramental

En cuanto a la celebración de la fiesta de la Sacramental, ya en el año 1573, el papa Pío V había otorgado al Estudio salmantino la gracia de poder venerar al Santísimo Sacramento en su propia Capilla y en 1616 recibió igualmente el privilegio real que le permitía exponerlo para la vela y adoración de los doctores. Dentro de los actos de celebración, la adoración se solía acompañar con representaciones de autos, como La limpieza no manchada que escribió Lope de Vega para su representación en la Octava del Corpus de 1618, así como composición de piezas musicales, ornamentaciones, o los concursos en los que los estudiantes declamaban sus poesías piadosas en honor del Santísimo Sacramento.

Tras la reforma de la capilla que ocultó la bóveda conocida como “El cielo de Salamanca” y siguiendo el gusto y tradición de la época barroca, Simón Gavilán Tomé construyó una nueva capilla con un retablo esculpido en mármoles de distintos colores que sirve como marco a varias pinturas de Cacciniaga y Antonio González Ruiz. La estructura que sostiene el lienzo principal elaborado por el milanés se diseñó para permitir su descenso en las fiestas sacramentales, a través de un mecanismo de poleas y maromas, y dejar al descubierto la hornacina en la que se sigue exponiendo la custodia con la Sagrada Forma durante la celebración de la Octava del Corpus.

Música para el Santísimo

La celebración de adoración del Santísimo Sacramento se enriqueció enormemente con la fundación de la Capilla de Música de la Universidad de Salamanca en 1738, la cual, en sus poco más de 60 años de existencia (1738 a 1801), amasó una gran colección de obras de compositores y maestros de capilla como Juan Antonio Aragüés, Bernardo del Manzano, Manuel Doyagüe, Francisco Javier García Fajer, Juan Mir, Felipe Prats o Pedro Aranaz, entre las cuales destacan más de 150 composiciones dedicadas al Santísimo, y a esta celebración, con gran prevalencia del género del villancico y las cantadas.

Dentro de las obras que sonarán durante la procesión y la ceremonia de esta festividad, la Academia de Música Antigua y el Coro de Cámara de la Universidad de Salamanca interpretarán, entre otros, los villancicos Volad, volad, atended, de Aragüés; Jilguerillo del valle, de Prats; el Villancico a 4 al Santísimo con violines, de Doyagüe; y Resuenen los ecos, de Mir y Lusá; así como la Misa del Santísimo, escrita para la Universidad sobre la melodía del Pange lingua al modo español, por Pedro Aranaz y Vides, o el Gradual y sequentia de la Missa infra octava Corporis Christi a 4 con violines, también de Aragüés.

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