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​Daniel Cifuentes, un salmantino en Islandia: “Echo de menos muchas cosas de casa, pero no la precariedad”

​Daniel Cifuentes, un salmantino en Islandia: “Echo de menos muchas cosas de casa, pero no la precariedad”

Este joven de 26 años y graduado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte reside en Reikiavik desde hace casi medio año

Sigurðsson, Bjarnason, Halldórsson, Skúlason… el fútbol ha puesto el foco en los últimos años en Islandia y los españoles han comenzado a sentir inquietud por conocer el más pequeño de los países nórdicos. En Islandia viven unas 350.000 personas, entre ellas el salmantino Daniel Cifuentes, que llegó hace cinco meses a la pequeña isla, cansado de la precariedad laboral que, según dice, sufría en su país de origen.

Este joven de 26 años, graduado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, hacía tiempo que quería salir de España para perfeccionar su inglés. “No tenía muy clara la idea de opositar, por lo que decidí primero marcharme a buscarme la vida a Granada. Tras pasar por varios trabajos allí, comenzó a rondarme la idea de probar suerte fuera de España”, explica. “Me marché a Islandia con mi novia, y la razón por la que elegimos ese país fue que teníamos amigos allí que nos dijeron que las cosas estaban bastante bien en temas de empleo, y que la lengua utilizada era el inglés. Si sólo hablaran en islandés no hubiéramos ido”, cuenta el charro a SALAMANCA24HORAS. 

Daniel trabaja en la cocina de un hotel de Reikiavik, la capital. “Tengo un turno de ocho horas preparando el buffet del desayuno. No quería volver a trabajar en empleos relacionados con la hostelería, pero es el trabajo que predomina aquí y los turnos me permiten tener toda la tarde libre”, cuenta. “No tengo presión ni estrés en el trabajo, los encargados del hotel me respetan como empleado y me dan todas las facilidades para irme de vacaciones, cambiar turnos o elegir los días que quiero librar. Además, aquí el sindicato de los trabajadores funciona, una parte del salario va destinado al colectivo, que lucha verdaderamente por nuestros derechos y se encarga de que las empresas no abusen de los trabajadores y se respeten los estatutos y los contratos. Visto así es podría parecer el país idílico, pero hay que trabajar igual que en cualquier otro sitio”, afirma.

El joven reside en el centro de la ciudad, donde se concentra el 65% de la población del país. “Vivo con mi pareja en un estudio situado en pleno centro, que es donde se encuentran los bares, pubs, tiendas... Si te alejas del centro sólo encontrarás algún supermercado disperso, por eso elegimos vivir aquí, aunque paguemos más dinero por el alquiler”, señala. “No es nada sencillo encontrar una habitación en Reikiavik, es un país con muchísima inmigración donde la demanda es alta y la oferta, por motivos obvios, muy baja, por lo que si alguien está pensando venir a probar suerte le recomendaría que intentara encontrar primero una habitación y luego comprar el vuelo”, explica.

Islandia no tiene nada que ver con España, por lo que los primeros días en el país nórdico fueron duros, aunque esperanzadores. “Los primeros días los vivimos con mucha ilusión, porque el objetivo era encontrar trabajo lo antes posible, ya que los precios aquí son muy elevados. Salir a tomar una cerveza o a cenar es muy caro, me atrevería a decir que es de las ciudades más caras del mundo, por lo que la búsqueda rápida de empleo era clave. Lo bueno es que normalmente en el trabajo te dan de comer, por lo que la comida principal del día no tienes que comprarla y eso en el bolsillo se nota bastante”, afirma.

“Lo más complicado de este país es el clima, no lo voy a negar. Este año está siendo el peor verano en cien años, según dicen. Desde que estoy aquí podría contar con los dedos de la mano los días que ha estado despejado el cielo. Llueve mucho, siempre está nublado y hace frío”, cuenta el salmantino. Daniel dice llevar bien la peculiaridad de las horas de día y noche de Islancia, algo que requiere de una compleja adaptación. “Ahora hay 24 horas de luz, es decir, nunca es de noche, aunque mi pareja y yo conseguimos dormir con normalidad. Hay gente a la que le cuesta más y tienen que poner todo tipo de barreras que no dejen pasar la luz por la ventana de la habitación. Es extraño que a cualquier hora del día haya la misma claridad, aunque the winter is coming y nos encontraremos pronto con todo lo contrario, oscuridad total durante los meses de invierno. Me da un poco de miedo no ver la luz del sol en meses”, explica un poco contrariado.

Policías sin pistola, cascadas, géiseres y glaciares

A la pregunta de qué es lo que más le gusta de Islandia, Daniel lo tiene claro: la seguridad. “Con decir que la policía no lleva armas de fuego te puedes hacer una idea de la tranquilidad que se respira, es una de las ciudades con los índices de criminalidad más bajos del mundo. Aquí la cultura se basa en el respeto”. También le encanta el entorno, claro. “Islandia tiene los paisajes más bellos que he visto hasta ahora en mi vida. El turismo principalmente se centra en trekking, cascadas, géiseres, glaciares, puffins (que son unos pájaros muy graciosos), ballenas y volcanes. Son paisajes donde el hombre no ha metido mano, ya que se respeta al máximo la naturaleza. Mi consejo a la hora de visitar Islandia es alquilar una furgoneta camperizada donde tener todo lo necesario para dormir, cocinar y trasladarse. Una vez montado en tu furgoneta sólo tienes que perderte, investigar y descubrir. Muchos atractivos turísticos se pueden ver sin bajarse del coche, pero para encontrar los rincones más hermosos hay que calzarte las zapatillas, echar a andar y sobre todo respetar, amar y cuidar la naturaleza de este bello país”, aclara Daniel.

“Echo de menos a mi familia, amigos y a mi perro Django. También el clima de España, poder ir en pantalón corto y tomarme una cerveza por un euro”, afirma el joven, aunque también hay otras cosas de casa a las que no echa nada de menos. “No echo de menos los trabajos precarios y mal pagados, por los que casi tienes que dar las gracias porque te contraten y te exploten. Ese es el problema que tenemos en casa la mayoría ahora mismo. El último año que estuve en España creo que pasé por cinco trabajos en la hostelería a cada cual peor”, asiente. “Intento mantenerme al día de las noticias y viví con mucha alegría el cambio de gobierno. No sé si irá mejor o peor, pero lo que no podemos permitir es que nos roben, nos engañen y nos traten de confundir con palabras que no tienen contenido, tanto la izquierda como la derecha. Ojalá cambie pronto la situación”, finaliza. 

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