Juanca Romero Hasmen/CRÓNICAS ATLANTES

Expedientes X españoles

Expedientes X españoles

Nueva entrega de la serie de Crónicas Atlantes

¿Quién no recuerda la afamada serie norteamericana The X files (Expedientes X)? El intrépido Fox Mulder y la sagaz Dana Scully siguiendo la pista de lo insólito, saliendo al encuentro de las evidencias alienígenas y debatiéndose constantemente en la fina línea que marca la ciencia ortodoxa y los planteamientos para-científicos. 

Pero en realidad, y como suele ocurrir en todo lo que se hace en los EE.UU., esta serie al igual que en otras de corte parecido, todo está sujeto a ornamentos y exageraciones que alimenten los niveles de televidentes en cada uno de los países en los que se emiten. Pero no podemos obviar un hecho importante, y es que los expedientes insólitos existen, y rara es la institución u organismo oficial en la que no hay archivado algún acontecimiento anómalo o inclasificable. 

Esta semana quiero recuperar de mi hemeroteca personal, una entrevista realizada hace unos años al periodista y escritor Miguel Pedrero Gómez, autor entre otros libros de 'Los 20 mejores Expedientes X españoles', una interesante y necesaria obra para todos los que sentimos curiosidad por las sombras que rodean el universo paralelo de información que envuelve a las temáticas de los insólito.

¿Es el fenómeno OVNI el abanderado de los expedientes X en nuestro país?

-Sin duda. De hecho, la tercera parte de mi libro está dedicada al enigma de los OVNIs. Por ejemplo, dedico varios capítulos a casos de No Identificados que se estrellaron en territorio español. Algunos de ellos incluso fueron filmados y fotografiados y las autoridades y ciertas instituciones científicas estuvieron investigando estos casos.

“Los 20 mejores Expedientes X españoles”, ¿más que un libro, se trata del diario de un reportero?

- En el libro no sólo ofrezco voz a los protagonistas de toda clase de extraños sucesos, sino que reflejo como algunas de estas personas sufrieron un cambio de conciencia tras vivir una experiencia anómala. Por otro lado, narro cómo me llegan los casos, el proceso de investigación –con mis aciertos y muchos errores– y todas las aventuras y desventuras que me suceden. Además, cuestiones muy personales, quizá demasiado.


¿Es el trabajo de campo y la investigación directa un “mal endémico” en medio de la sociedad de la información?

- En la actualidad los medios de comunicación adolecen de reporteros y el periodismo de investigación ya ha pasado a mejor vida. Yo reivindico el reporterismo, acudir a los lugares de los hechos, entrevistar a los protagonistas, buscar documentos, reconstruir sucesos… La sensación de libertad que uno tiene cuando prepara su mochila para un nuevo viaje, a fin de seguir un determinado asunto, es difícil de explicar con palabras. Es lo que verdaderamente vale la pena en esta profesión, desde mi punto de vista la mejor que uno puede tener.


En relación con las anomalías, y si pudiéramos escarbar entre los archivos de los ayuntamientos españoles, ¿podríamos llevarnos una sorpresa?

-No sólo en ayuntamientos, sino en todo tipo de instituciones. Por ejemplo, recuerdo que hace algunos años me pasé varias semanas en los archivos –algunos muy desordenados– del Ministerio de Asuntos Exteriores, encontrando documentos que harían las delicias de muchos historiadores. Incluso hallé expedientes referidos al uso de personas con supuestos poderes psíquicos durante la Guerra Civil española.


¿Hay algún expediente que le haya cautivado especialmente por su fenomenología o desarrollo?

- Son muchos, pero uno de los que más han llamado atención es el capítulo 9 de “Los 20 mejores Expedientes X españoles”. Lo titulo “Agresores del más allá”. En suma, narro las experiencias de un puñado de mujeres de diferentes puntos de la geografía española que aseguran que de vez en cuando reciben la visita en sus dormitorios de un ser espectral que llega a abusar física y sexualmente de ellas. Lo sorprendente es que no se conocen entre sí, son personas absolutamente normales y describen exactamente al mismo ser. Además, varias de ellas sufrieron idéntico problema de salud tras recibir la visita de esta entidad.


¿Son los acuartelamientos y el ámbito castrense en general, un escenario a destacar entre los expedientes secretos españoles?

- Llevo varios años siguiendo casos de avistamientos de OVNIs en bases militares españolas. He tenido la oportunidad de entrevistar a los protagonistas de muchos de ellos, e incluso reconstruir los casos en los propios acuartelamientos. Son incidentes espectaculares: aterrizajes de platillos volantes, encuentros cercanos con humanoides e incluso tiroteos contra los supuestos tripulantes de los OVNIs. En el libro relato alguno de estos incidentes OVNI con implicación militar.


¿Existe colaboración entre el gobierno español y el de los EE.UU. en relación a la casuística OVNI?

- Desde luego. Las autoridades estadounidenses están al tanto de los expedientes OVNI que obran en poder del Ejército del Aire español. Algunos fueron dados a conocer por las autoridades militares en 1992, pero otros todavía son secretos y no han salido a la luz ni lo harán nunca. En el libro me refiero a un caso en particular que abunda sobre esta cuestión. En 1966 la Armada española recupero los restos de un objeto en forma de platillo volante que había sido observado por varios testigos de Ferrol (A Coruña), y que acabó estrellándose en alta mar. Menos de 24 horas después un convoy militar del Ejército de EE UU se llevó los restos. En “Los 20 mejores Expedientes X españoles” publico los testimonios de algunas personas implicadas en este fascinante asunto.

¿Existe en España un particular “Área 51”?

- No como tal, pero si hemos de quedarnos con una instalación militar en España, ésta sería la Base Aérea de Torrejón de Ardoz (Madrid). Es donde se centraliza buena parte de la información sobre No Identificados. Incluso existe una sala conocida como la habitación de los OVNIs, en donde están archivadas todas las filmaciones obtenidas por los cazas militares que salieron en persecución de objetos voladores no identificados.

Miguel, ¿la verdad está ahí fuera?

- Desde luego. Donde no está es en una redacción, ni siquiera en Google. Hay que salir de la oficina, hablar con la gente, pisar la calle y, sobre todo, poseer el don de la curiosidad. Un periodista tiene que ser alguien interesado por el mundo que lo rodea e incluso te diría que con un punto canalla.

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