Los expertos recuerdan la importancia de la revisión ocular en los niños para prevenir retrasos o fracaso escolar

Los expertos recuerdan la importancia de la revisión ocular en los niños para prevenir retrasos o fracaso escolar

Uno de cada cuatro escolares padece defectos visuales, como miopía, ojo vago o hipermetropía, que pueden afectar a su rendimiento académico si no se detectan y se corrigen a tiempo

Llega la vuelta a clase y el Colegio de Ópticos Optometristas de Castilla y León recuerda que es el "momento de plantearnos prestar mucha atención a la salud visual de nuestros hijos" ya que "es en la época escolar cuando la vista va a ser el sentido más utilizado por los niños y por el que canalizarán su aprendizaje, tanto a través del estudio como de las habilidades motoras con el ejercicio físico".

Según recogen, el 25% de los menores en edad escolar padece problemas visuales que son responsables, además, de al menos un tercio de los casos de fracaso escolar. Por todo ello, Mariano Luego considera "fundamental" como rutina añadir una consulta visual "a la mochila" aunque no haya síntomas, "más aún si los hay y apreciamos que se acerca mucho al libro, se distrae con frecuencia, le lloran o se le irritan los ojos... en fin una serie de pequeñas alarmas que nos deben llevar a consultar con el óptico-optometrista ante cualquier duda, o como norma general, cada año al iniciar el curso".

Sin embargo, a pesar de la importancia que tiene la visión, sólo uno de cada cuatro niños españoles en edad escolar se revisa la visión al menos una vez al año, comentan. Ante esta realidad, la secretaria general de COOCYL, Ana Belén Cisneros, explica que "tanto las anomalías visuales refractivas como los problemas de visión binocular no son enfermedades, sino deficiencias funcionales en la visión. Por ello cobra especial importancia la detección temprana y la consiguiente puesta en marcha de un tratamiento adecuado, ya sean gafas o lentes de contacto, para corregir el error refractivo o terapia visual, y mejorar las habilidades y el rendimiento visual de los alumnos".

Al menos una vez al año

Así, durante la etapa escolar, los ópticos optometristas de Castilla y León insisten en la necesidad de pasar exámenes visuales específicos con una periodicidad al menos anual, "siendo recomendable al comienzo de cada curso y durante las épocas de mayor actividad para conseguir el máximo desarrollo de sus capacidades visuales y su máxima adaptación a las exigencias del aprendizaje", añade Ana Belén Cisneros.

Se recomienda que el primer examen ocular se produzca a los seis meses de edad. A menos que se detecten otros problemas, el siguiente examen debe ser a los tres años, de nuevo antes de comenzar en el colegio y, después, anualmente. Dado que muchos problemas visuales se vuelven menos tratables a medida que pasa el tiempo, cuanto antes se descubran, mayores son las probabilidades de conseguir buenos resultados.

De todos modos, "algunos síntomas pueden indicarnos a padres y a educadores la necesidad de un examen visual en el niño", como explica la secretaria general de COOCYL. Estos son un parpadeo y lagrimeo excesivo, taparse un ojo, acercarse mucho para ver la televisión o al leer, tiene déficit de atención y concentración, se queja de problemas para ver bien lo que se escribe, ve doble o borroso, sigue el texto con el dedo o frunce el ceño, tiene dolores de cabeza o tropieza con facilidad por no calcular bien las distancias. 

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