Pablo Ceresuela y Laura Enrech, los artistas de Dirty Dancing: "Los que vengan al teatro van a vivir la película"

Momento del musical en el que Johnny levanta a Baby en el famoso porté
Pablo Ceresuela y Laura Enrech, los artistas de Dirty Dancing: "Los que vengan al teatro van a vivir la película"

Más allá de recordar o revivir, los artistas que representan los dos personajes principales de la película en el músical que se representa en el CAEM avisan de que las emociones se multiplican en el directo. "La mejor manera de revivirlo es verlo en directo", afirman

El musical 'Dirty Dancing' llega a Salamanca hasta el próximo 16 de septiembre con motivo de las Ferias y Fiestas. Lo hace con una representación fiel de Pablo Ceresuela y Laura Enrech en los papeles de Johnny y Baby que, en la versión cinematográfica, lo hacen a su vez por Patrick Swayze y Jennifer Grey. 

Precisamente, los artistas charlan con SALAMANCA24HORAS sobre estos días en Salamanca y la gira que ya les ha llevado por más de treinta ciudades diferentes. 

¿Qué os evoca el personaje?

P.C.:: Ternura. Johnny es una persona que aparentemente por fuera es segura, que puede recibir impactos y no pasa nada pero toda la procesión va por dentro y poco a poco va saliendo a raíz de que Baby aparece.

L.E.:Mucho orgullo. El personaje de Baby no es el típico personaje a el que se le da voz. Se le ha calificado como el patito feo muchas veces pero no lo es. Es una chica que no está acomplejada por su físico, que lee y le gusta. Centrar una historia en ella y en lo que ella ve me produce mucho orgullo y respeto. 

Hablamos del verano del 63, en Estados Unidos. Allí no había feminismo. Hoy sí que está en boga. 

L.E.: Sí. Hablamos de una familia americana de medio-alto estatus, demócrata, muy avanzada, muy preocupada con el tema de la igualdad... El papel de Baby es uno de los grandes papeles feministas, de los primeros. 

Para el público es fácil saber cuál es la escena más emotiva. ¿Para vosotros?

L.E.: A mí me encanta hacer todas las noches el Hungry Eyes. 

P.C.:Hay muchos pero quizás el momento que te sube más, por todo, la iluminación, la música, el momento que tenemos... es Hungry Eyes

Son muchas actuaciones. ¿Cómo habéis madurado vosotros a partir también del propio personaje?

P.C.: Tenía una profesora de actuación que decía que no es el actor el que elige al personaje sino al reves, y comulgo con ello. Johnny me ha regalado muchísimo. La persona que entró hace ocho meses no es la que está ahora y se lo debo a esta experiencia. 

L.E.: Es la primera vez que hago un papel de esta envergadura y esto es también el verte a tí cómo lo llevas en tu día a día. Testas tus niveles de compromiso y ves tu capacidad de resistencia, tu respeto por el público. Para mí ha supuesto sobre todo esto, el dónde dejo a Laura y dónde tengo que centrarme en Baby. Hay gente para la que esto es muy especial y yo no puedo estar en medio. 

El tema de llevar una adaptación tan grande al teatro, ¿os creaba más respeto que ilusión?

P.C.: Es un cóctel de todo. Al principio se te hace un poco grande. Pero poco a poco vas viendo que hay recursos, que la misma producción tiene recursos para que eso llegue a su sitio. Al principio puede ser miedo pero luego deja paso a mucho orgullo y disfrute.

L.E.: Hay muchos aspectos técnicos hasta que haces tuya la obra, estás pendiente de muchas cosas. Luego ya empiezas a decir "¡hala, mira lo que estoy haciendo!". Cuando te lo dicen lo primero es ilusión, luego ya viene el respeto. 

¿Qué es lo más difícil de llevar una adaptación?

L.E.: El arma de doble filo es que la gente sabe lo que viene a ver. Tu trabajo es hacerles que se sorprendan y emocionen con un material conocido. 

P.C.: Es respetar sin imitar. Es un punto a favor verlo en directo.

Antes de ser vosotros Dirty Dancing, ¿eráis fanáticos de la película?

P.C.: No (risas). La había visto a trozos. Obviamente la conocía pero no era fanático

L.E.: Yo tampoco. La había visto una vez y otra para el casting, Pero ahora ternura y cariño. 

Luego está la escena que supongo será la que más guste al público. ¿Cómo se vive desde dentro el porté?

P.C.: Como lo vivimos nosotros es algo que se cocina a fuego lento y cuando llega ya tienes tanto empuje que ayuda. Tiene su aspecto técnico pero hay un momento mágico que la gente tiene que vivir. 

El público, ¿cómo vive Dirty Dancing?

L.E.: A flor de piel. Lo ves en directo. Es exactamente esa palabra. La mejor manera de revivirlo es verlo en directo. Eso es lo que vas a hacer si vienes al teatro: Vivirlo. 

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