COMIENZO DEL CURSO

​La ‘burbuja’ de los pisos de alquiler, uno de los principales problemas de los estudiantes

​La ‘burbuja’ de los pisos de alquiler, uno de los principales problemas de los estudiantes

El precio no ha dejado de crecer en los últimos años, especialmente en ciertas zonas cercanas al campus, lo que ha incrementado el coste de vivir en Salamanca. Además, los inquilinos pueden prolongar su contrato hasta tres años, siempre que el casero no necesite la vivienda para residir permanentemente

Es típico ver, con la llegada del nuevo curso universitario, la imagen de centenares de jóvenes por las calles salmantinas con grandes maletas dirigiéndose a sus nuevos hogares, que ocuparan durante los siguientes 9 o 10 meses.

Eso sí, la ‘operación vivienda’ comienza al final del curso anterior o durante los meses de verano, cuando toda esa juventud habla con el casero para renovar el contrato del piso en el que está o busca, ya sea por internet, inmobiliarias o por la calle, casas para vivir durante el siguiente año.

Sin embargo, en los últimos años se está produciendo un fenómeno que complica, y cada vez más, la búsqueda de pisos a los estudiantes. Se trata de una ‘burbuja’ que ha inflado los precios progresivamente y que ha provocado un aumento significativo del coste de la vida en Salamanca.

Esta ‘burbuja’ de los pisos de alquiler se está dando, especialmente, en zonas muy frecuentadas por los universitarios, ya que les permiten vivir cerca tanto del Campus Unamuno como del centro.

Tanto el Barrio del Oeste como el barrio de San Bernardo, muy habitadas históricamente por estudiantes, han visto incrementado el precio de sus viviendas significativamente en los últimos años, como explican a SALAMANCA24HORAS varios jóvenes residentes siempre en esas zonas.

Así, estos estudiantes explican que durante los años que llevan residiendo en Salamanca han tenido que comenzar a buscar piso antes ya que los precios, cada año, eran mayores, pese a que el número de viviendas disponibles no aumentaba. Sí lo hacía, sin embargo, la demanda por vivir cerca de la plaza del Oeste o cerca de la calle Filiberto Villalobos, causando grandes quebraderos de cabeza a muchos jóvenes.

No sólo eso, sino que el aumento de la luz y el gas, según detallan, han hecho que vivir en Salamanca sea cada vez más caro.

El inquilino puede prolongar su contrato hasta tres años, siempre que el casero no necesite la vivienda para residir él

Uno de los casos más llamativos que una joven cuenta a este medio fue cuando su casera les pidió un aumento del precio del piso tras un verano. “Nosotras siempre hacíamos lo mismo, alquilábamos la casa entera todo el año, y cada septiembre renovábamos el contrato”, detalla esta asturiana, que llegó a la ciudad charra para estudiar en la USAL en 2014 y residía en el mismo domicilio desde 2015.

“Pero el verano pasado nos llamó la casera y nos dijo que ese año le teníamos que pagar más, que había subido el precio”, continúa la joven, quien recuerda que no recibió aclaración alguna a por qué había subido el alquiler “si no había hecho reforma ni nada”. Algo que ella y sus compañeras de piso no estaban dispuestas a hacer.

Por ello, decidieron buscar por internet “y nos enteramos de que se puede renovar el contrato de un piso por tres años salvo que ella tuviese que mudarse a vivir ahí, que entonces sí nos podía echar”, afirma. Con esa seguridad llamaron a la dueña del piso y se lo dijeron “y, tras una pequeña discusión, nos tuvo que dar la razón”.

Así, lo que hicieron fue vivir ese año en la misma casa “porque ya la teníamos buscada, teníamos ahí nuestras cosas y era perfecta para nosotros, pero sabíamos que a final de año la íbamos a dejar”, poniéndose a buscar un nuevo domicilio desde después de Semana Santa, asegura. “Ahí nos dimos cuenta de que sí, que habían subido mucho los precios”, algo que les motivó a irse “un poco más lejos, por encima de la Escuela de Idiomas, pero queríamos seguir viviendo las cuatro juntas por un precio razonable”.

Derechos y deberes de inquilino y del casero

Esta joven lo que encontró en internet fue los derechos y deberes que tienen tanto un inquilino como un casero una vez que firman el contrato de alquiler de un piso. Más allá de los de sobra conocidos (como el abono de una fianza y el derecho a recuperarla, el derecho de pedir las reformas necesarias siempre que haya una avería así como el derecho a pedir la reparación de los daños causados por mala praxis), hay algunos que son de recomendable conocimiento por los jóvenes estudiantes.

El gran ejemplo es que un contrato de arrendamiento se puede prolongar anualmente tres años salvo que el casero o uno de sus familiares de consanguineidad directa necesiten la vivienda para vivir permanentemente.

Además, cuando cambie la cantidad de la renta de alquiler, el propietario debe comunicárselo al inquilino con un mes de antelación como mínimo. Además, deberá justificar todos aquellos gastos que provoquen el aumento del alquiler pactado inicialmente.

Igualmente, pese a que el contrato se haya firmado con una duración de un año, a los seis meses se puede dar por concluido siempre y cuando se avise con una antelación de 30 días.

Por su parte, el inquilino no sólo debe dejar la vivienda en las mismas condiciones que la encontró, sino que debe avisar de todas las reparaciones que sean necesarias hacer, permitiendo entonces la entrada al casero (que sólo podrá acceder con permiso).

Comentarios
Lo más