La plaza de los Bandos, el proyecto de nunca acabar

Reproducción de una fotografía tomada por el fotógrafo Cándido Ansede de la plaza de los Bandos en los años 20 del siglo pasado.
La plaza de los Bandos, el proyecto de nunca acabar

Este miércoles se reúne de nuevo el Grupo de Trabajo que busca elaborar un proyecto común y plural para renovar este icónico espacio de la ciudad. Las polémicas con la plaza de los Bandos vienen de muy lejos y, por ahora, están lejos de terminar

El Grupo de Trabajo sobre la plaza de los Bandos volverá a reunirse en la mañana de este miércoles, 3 de octubre, en el Ayuntamiento de la capital para tratar, entre otras cuestiones, la presentación de propuestas de renovación de la plaza por parte de los integrantes de la comisión.

Se trata de la enésima intentona que los distintos grupos municipales llevarán a cabo para ponerse de acuerdo con otros colectivos de la ciudad, con el fin de acercar posturas y  presentar una propuesta común que sea del agrado de todos, y que pueda materializarse para tratar de hacer revivir este icónico e histórico emplazamiento de Salamanca.

Pero no será fácil, ya que como su propio nombre indica, la plaza de los Bandos ha sido siempre motivo de confrontación. En las últimas décadas, el Gobierno Municipal, con distintos alcaldes y partidos políticos a la cabeza, ha intentado acometer en ella una renovación que, por diversas cuestiones, nunca ha contado con el suficiente respaldo ciudadano. Mientras tanto, el deterioro de su mobiliario es más que evidente y la plaza languidece, esperando su momento.

La plaza de los Bandos tiene su origen en la Iglesia de Santo Tomé, edificada en el año 1126. Junto al templo se generó un espacio irregular a su alrededor, que se convertiría en la antecesora de la explanada que existe hoy. Tras la demolición de la iglesia en 1861, la plaza dejaría de ser de Santo Tomé para comenzarse a llamar de Los Bandos, en referencia al enfrentamiento entre los bandos de Santo Tomé y San Benito.

El ágora era un lugar privilegiado, ya que contaba ya en el siglo XVI con una de las tres fuentes que existían dentro de la Cerca Nueva. En 1877 se construyó el Hotel El Comercio y en 1898 se amplió el Palacio de Garci-Grande para albergar la Caja de Ahorros.

Ya en el siglo XX, se acometió la primera urbanización de la plaza, en 1910. En los años 50 se reformó la urbanización y en los sesenta se construyó el Banco de Salamanca, después Banco de Castilla, sobre el edificio que albergaba la Banca Blanco Cobaleda; el edificio del Fenix y el Banco de España en el solar del Hotel El Comercio (1936). 

Las primeras polémicas con la plaza de los Bandos vienen de muy lejos. Según el blog 'Salamanca en el ayer', en 1912 el Ayuntamiento aprobó la construcción, en el centro del espacio, de un edificio destinado a ser la Casa de Socorro. La decisión levantó un gran revuelo social, por lo que finalmente la decisión municipal fue revocada. Finalmente, la Casa de Socorro se construiría en la plaza de Gabriel y Galán, en el edificio que hoy es una biblioteca.

Ochenta y cinco años después, en 1997, el Equipo de Gobierno, con el alcalde Julián Lanzarote a la cabeza, aprobó un proyecto de urbanización asociado a la concesión de un aparcamiento subtearráneo, que matenía íntegramente la estructura y diseño existente en la plaza. Desde el primer momento del anuncio, grupos sociales y la oposición se opusieron al proyecto, con manifestaciones y recogidas de firmas. El proyecto fue finalmente paralizado.

En 2005 el Consistorio retomó el proyecto del parking, siendo la vez que más cerca estuvo de llevarse a cabo la obra. En 2006 se levantó el suelo de la plaza para realizar catas arqueológicas que determinaran el valor de los posibles restos arqueológicos sepultados. Las catas no encontraron nada significativo y las alegaciones al proyecto fueron desestimadas. El paso del tiempo y el inicio de la crisis económica alargó retrasó el inicio de las obras y el Equipo de Gobierno perdió el interés en ella. Después de que la UNESCO desautorizara el párking, el sucesor de Lanzarote, Alfonso Fernández Mañueco, y ante el grave riesgo de que Salamanca perdiera el título de Ciudad Patrimonio de la Humanidad, anunció que el Ayuntamiento renunciaba a la polémica obra.

Llegó octubre de 2016 y el alcalde Fernández Mañueco presentó un anteproyecto para la rehabilitación y mejora de la plaza de los Bandos, unas obras que comenzarían en la primavera de 2017 y concluirían diez meses después. Sin embargo, el documento no contó con las aportaciones de los demás grupos políticos ni de las asociaciones de estudio y defensa del patrimonio salmantino, por lo que volvió a ser parado, aunque esta vez se acordó poner en marcha una comisión —presidida por el portavoz de Ciudadanos— para elaborar un proyecto conjunto.

La comisión tardó un año en conformarse y su primera reunión se fijó para el 8 de marzo de 2018, jornada en la que estaba convocada una huelga por el Día Internacional de la Mujer, por lo que a la misma no asistieron ni los representantes del PSOE ni de Ganemos. La segunda reunión fijada para este miércoles podría dar el carpetazo final al proyecto presentado por Mañueco y tratará de avanzar en un nuevo documento de renovación de la plaza que esté listo para finales de año y obtenga una partida económica en los próximos presupuestos de cara a unas obras de remodelación en 2019. La polémica de Los Bandos, eso sí, parece lejos de concluir. 

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