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Lourdes Vicente, de Cabrerizos a Cork para partir de cero y conseguir mejores oportunidades laborales

Lourdes Vicente en La Marina, el puerto de Cork. En la fotografía de abajo, en Muckross House, Killarney.
Lourdes Vicente, de Cabrerizos a Cork para partir de cero y conseguir mejores oportunidades laborales

Esta joven de Cabrerizos lleva tres años y medio viviendo en Irlanda, país en el que se estableció buscando una estabilidad económica que se le negaba en España. Ahora trabaja en una gran multinacional que tiene clientes como Airbnb o Google y se ha integrado plenamente a la vida del norte de Europa

Lourdes Vicente tiene 29 años y es de Cabrerizos. Vive en la ciudad irlandesa de Cork desde hace tres años y medio, localidad que, según dice, se parece a Salamanca porque es una ciudad no muy grande y universitaria. Sin embargo, nunca pensó que pudiera vivir tanto tiempo lejos de su ciudad.

"Estudié Periodismo en la Universidad Pontificia de Salamanca y, posteriormente, un posgrado de Locución Audiovisual en la misma Facultad de Comunicación", explica la joven. Tras finalizar sus estudios en 2012, se mudó a Madrid, donde comenzó a trabajar en el Departamento de Relaciones Internacionales y Coordinación del Grupo Correos mientras estudiaba un máster de Comunicación Política y Empresarial en la Universidad Camilo José Cela. 

"Llevaba dos años trabajando para una de las consultoras de comunicación y relaciones públicas más importantes en Madrid, Burson Marsteller, y aunque mi trabajo me gustaba y estaba muy orgullosa de lo que había conseguido, económicamente mi situación no era para nada buena. Siempre se dice que el periodismo, o trabajar en comunicación en general, debe ser vacacional, pero que te mueras de ganas por dar lo mejor de ti mismo y por hacer aquello que te gusta y para lo que te has preparado no implica tragar con turnos interminables o aceptar responsabilidades, presiones y no parar de currar a cambio de nada, o de un sueldo ridículo que no puede considerarse tal", afirma con rotundidad esta salmantina.

Una vez tomada esa decisión, pensó que lo mejor era un cambio total de aires. "En abril de 2015 dejé Madrid, la ciudad que había sido mi casa durante tres años, y me mudé a Cork, en Irlanda. ¿Por qué Cork? Bueno, varias casualidades se juntaron y, en la búsqueda de un destino de habla inglesa, Irlanda resultó ganadora. Hoy puedo decir que fue mi mejor decisión, por todas las cosas buenas que me ha dado", cuenta.

"Elegí está ciudad porque varios conocidos me recomendaron que para empezar en Irlanda optara por una ciudad importante pero menos grande que Dublín. Dio la casualidad, además, que la hermana de una amiga de mi compañera de piso en Madrid vivía allí y, para empezar me mudé con ella, su marido y su bebé", explica a SALAMANCA24HORAS. "Cork es una ciudad con mucho encanto y la gente que viene de paso o los turistas se quedan boquiabiertos con ella. Tiene mucha vida. Eso te hace sentirte integrando y bien recibido desde que pones un pie en St Patrick Street, su calle principal".

Lourdes se fue labrando un porvenir en Cork poco a poco. Primero cuidó del bebé de la familia con la que se había mudado, fue su au pair. "Para mí fue la forma más sencilla de empezar de cero y encontré un gran apoyo en ellos . Hoy puedo decir que en Cork tengo un sobrino precioso, al que veo crecer cada día, además de otros dos en España. Una vez que me sentí segura al hablar en inglés, busqué otras oportunidades", indica.

Hoy trabaja en Voxpro, una gran multinacional irlandesa dedicada a ofrecer servicios de atención al cliente y soporte técnico multilingües y subcontratados. Entre sus clientes están Airbnb o Google, precisamente Lourdes es técnico especialista para esta última. "Las condiciones son estupendas y el ambiente de trabajo inmejorable, muy diferente a mi experiencia en oficina en España", exclama. "Aquí se respeta el horario de trabajo, los descansos y tiempo para comer y si haces horas extra, no sólo se pagan sino que casi siempre doble la hora. En España ni siquiera me daban las gracias. La motivación, claro, es constante y la progresión también. Los procesos de selección también son bastante diferentes. Me han llamado de bastantes compañías y aquí he encontrado muchas más oportunidades laborales que en mi pais. Siento que por fin mis conocimientos y experiencia son reconocidos y valorados", dice.

Sin embargo, pese a su plena adaptación a Irlanda, lo más complicado sigue siendo la distancia. "Es duro estar lejos de mí familia y mis amigos, sobre todo ahora que mis dos sobrinos van creciendo y tienes que verlo y participar desde la distancia. Y bueno, tampoco llevo del todo bien ciertas cuestiones culturales como los horarios entre semana. Apenas hay cafeteterias abiertas después de las 18:00 horas en los días de diario, ellos son más de pubs jeje o la comida. Y del tiempo, ni hablamos", ríe. 

También ha podido conocer bastante bien Irlanda. "Me queda por recorrer algunas partes del norte y es mi siguiente viaje pendiente, pero el resto casi lo he visto todo. He recorrido la costa oeste, bordeando acantilados y teniendo al Atlántico de compañero de viaje. Recorrer la costa en coche es una experiencia única. El paisaje es simplemente maravilloso con ese azul penetrante del oceano bravo y el verde tan característico en Irlanda. Da gusto respirar su aire. Mis lugares favoritos, sin duda, Galway y sus acantilados de Moher y Killarney", cuenta Lourdes.

La pregunta obligada: ¿tienes pensado volver? "pues de momento no, aunque sí que me gustaría regresar algún día no muy lejano. Yo echo de menos mi casa, mi gente, mis costumbres de alli... pero claro, las condiciones tienen que mejorar. Ojalá pronto. Mientras tanto, Cork sigue siendo un lugar estupendo para vivir y lo disfrutaré al máximo", finaliza la joven.

Lourdes 2

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