SALMANTINOS POR EL MUNDO

Carlos Rodríguez, un premiado compositor salmantino en Austria que crea música para películas, series y videojuegos

Carlos Rodríguez, un premiado compositor salmantino en Austria que crea música para películas, series y videojuegos
El salmantino Carlos Rodríguez, al fondo, dirigiendo un ensayo
Carlos Rodríguez, un premiado compositor salmantino en Austria que crea música para películas, series y videojuegos

Este joven salmantino se marchó a Graz para estudiar dirección de orquesta y, en tres años y medio, ha logrado un impresionante currículum. Está nominado a un prestigioso premio de Hollywood junto a compositores de la talla de Hans Zimmer

El salmantino Carlos Rodríguez tiene 25 años y es de Santa Marta. Estudió saxofón en el conservatorio profesional de Salamanca y, tras iniciar el conservatorio superior en la ciudad, decidió marcharse a Austria para acabar sus estudios. Casi cuatro años después se ha convertido en un afamado compositor y director de orquesta, que recientemente ha sido nominado a unos prestigiosos premios en Estados Unidos: los Hollywood Music in Media Awards, en los que también aparecen grandes creadores de bandas sonoras como Hans Zimmer o Ramin Djawadi.

"En el año 2011 estuve por primera vez en Austria para tocar en la Joven Banda Mundial y en 2013 volví como asistente de la misma. Un año después, cuando tenía que decidir destinos Erasmus, Austria fue una de mis primeras opciones ya que quería seguir estudiando dirección de orquesta y Viena es la cuna de la tradición. Lamentablemente, el conservatorio superior no tenía convenio Erasmus con Viena, pero sí con Graz —la segunda ciudad de Austria— así que allí me fui", explica el joven.

"Llevo yendo y viniendo a Graz un total de tres años y medio. Viví allí dos años y medio a tiempo completo mientras estudiaba". Pero ahora, por su trabajo, se pasa el año viajando. "El año pasado estuve 40 días en Graz, otros 40 en Salamanca y los otros 285 entre Londres, Los Ángeles, Barcelona, Madrid, Valencia, Berlín... este año estaré más días en Graz, unos 150, y el resto dando vueltas. Así es mi profesión", cuenta Carlos. 

Actualmente el salmantino es productor artístico ejecutivo para el departamento de música de cine de la Kunst Universität Graz (la Universidad de Música y Artes Escénicas de Graz). "Me encargo de preparar y dirigir las grabaciones y de que todo lo que hacemos tenga calidad Hollywood, tanto en el resultado como en el método, aunque este puesto es sólo una pequeña parte de mi trabajo. El 80% del año lo dedico a mis proyectos internacionales y conciertos", afirma. Ha pasado por el Festival de Cannes con la película Cinder Pumpkin; ha escrito arreglos sinfónicos y dirigido un concierto de Bonnie Tyler; ha compuesto música para diversas campañas publicitarias en Alemania y Estados Unidos y está poniéndole música a un episodio piloto de Netflix. Carlos no para.

La ciudad de Graz está situada a dos horas de Viena y, según cuenta el joven, los inicios fueron bastante accidentados. "La aerolínea me perdió la maleta durante un mes y el día antes de volar a Austria estaba en el hospital con el brazo en cabestrillo, pese a que los tres días de estar allí tenía un examen de dirección de orquesta... que tuve que hacer a una mano", recuerda. Eso sí, una vez pasado el mal rato, la adaptación fue rápida. "Recuperado del brazo y aparecida la maleta, no tuve mayor problema. Por suerte había estudiado alemán durante todo el instituto en la Vaguada, y sólo tuve que refrescarlo al llegar. Además, hay una gran comunidad de españoles en Graz, tres o cuatro salmantinos más y otras personas que han estudiado en Salamanca. Allí todo el mundo necesita algo de ayuda cuando llega nuevo".

En cuanto a Austria, aunque es muy diferente a España, se siente contento de residir en el país y ha podido conocerlo bien. "Tiene una geografía muy cambiante para un país de este tamaño. Desde los Alpes de Innsbruck hasta los bosques frondosos de Steiermark o los lagos de Bad Ischl. La naturaleza está muy bien conservada a la que se explota turísticamente. En Viena he pasado también varias temporadas y he podido conocer todas las capitales de provincia", cuenta. Aunque echa de menos el ritmo de vida español. "Aquí todo es más lento y tranquilo que en ESpaña o Salamanca, algo que no me gusta demasiado, pero me da más tiempo para seguir trabajando en proyectos cuando estoy aquí".

El próximo paso en su carrera tendrá lugar el próximo 14 de noviembre, cuando en la gala que se celebrará en el teatro Avalon de Los Ángeles se decidirá si este salmantino se lleva el premio en la categoría de Mejor Banda Sonora en Cortometraje. El corto ya fue premiado hace unas semanas con el galardón a Mejor debut en realidad virtual en el Raindance Film Festival en Londres.

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