Las empresas instaladas en la Remolachera deberán abandonarla este mes tras la compra del edificio por parte del Ayuntamiento

Las empresas instaladas en la Remolachera deberán abandonarla este mes tras la compra del edificio por parte del Ayuntamiento

La cooperativa remolachera salmantina les comunicó por carta el 30 de agosto que deberían desalojar todo el espacio en un plazo inferior a tres meses y proceder a la entrega de llaves

Las empresas y asociaciones instaladas en la Remolachera tienen de plazo hasta el 30 de noviembre para abandonar estas instalaciones tras la compra del edificio por parte del Ayuntamiento de Salamanca.

Según ha explicado la consultoría Calabrés-Tomé Ingenieros, la cooperativa remolachera salmantina les comunicó por carta el 30 de agosto que deberían desalojar todo el espacio en un plazo inferior a tres meses y proceder a la entrega de llaves para “entregárselo al nuevo propietario libre de cualquier carga”.

“Tras conocer esta noticia, y con tan poco margen de tiempo, nuestra empresa ha hablado con personal del Ayuntamiento buscando alternativas para una nueva ubicación de nuestras oficinas, sin que hasta la fecha se nos haya dado respuesta eficaz. La única que se nos ofrece es la venta o alquiler de locales en bruto propiedad del Patronato Municipal de Vivienda y Urbanismo, de dudosa viabilidad para nuestro negocio por su tamaño y/o emplazamiento”, han lamentado.

En este sentido, la consultoría ha criticado que, “tras varios intentos de hablar con distintos concejales o con el señor alcalde para solucionar este problema, causado por una iniciativa unilateral del Ayuntamiento, no tenemos respuesta ni ayuda por su parte y la continuidad de nuestra empresa queda en grave riesgo”.

Este edificio, una vez que el Ayuntamiento lo adquiera, se destinará a un centro de formación dentro del proyecto Tormes+. “Siendo así, resulta difícil entender que programas públicos dirigidos a fomentar la futura e hipotética creación de nuevas empresas y puestos de trabajo se hagan a costa de sacrificar o poner en peligro los que ya existen de hecho en el contexto económico tan problemático que todos conocemos”, ha lamentado la consultoría, que detalla que esta empresa tiene cuatro años de vida y en la actualidad cuenta con seis empleados, todos ellos con titulación superior y edades comprendidas entre los 23 y 30 años, “algo notable en una ciudad que pierde población de dichos rangos a borbotones”.

“A día de hoy, no hemos conseguido otro emplazamiento para poder trasladar nuestras oficinas y es dudoso que podamos cumplir con los plazos establecidos en la normativa urbanística, teniendo en cuenta que el Ayuntamiento de Salamanca no es conocido por otorgar licencias comerciales con celeridad”, han criticado.

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