ETA asume 44 años después la matanza de la calle del Correo de Madrid y otro atentado en 1981 en Tolosa

ETA asume 44 años después la matanza de la calle del Correo de Madrid y otro atentado en 1981 en Tolosa
ETA reconoció en su último Zutabe --boletín interno de la banda-- dos atentados que no había reivindicado hasta el momento y que se suman a los 2.604 que ya había asumido con anterioridad. Se trata de la matanza en 1974, hace 44 años, en la cafetería Rolando de la calle del Correo de Madrid, donde una bomba acabó con la vida de 13 personas, y del triple asesinato en Tolosa en 1981.

ETA reconoció en su último Zutabe --boletín interno de la banda-- dos atentados que no había reivindicado hasta el momento y que se suman a los 2.604 que ya había asumido con anterioridad. Se trata de la matanza en 1974, hace 44 años, en la cafetería Rolando de la calle del Correo de Madrid, donde una bomba acabó con la vida de 13 personas, y del triple asesinato en Tolosa en 1981.

El diario 'Gara' publica en su edición de este martes una información, recogida por Europa Press, en la que apunta que ETA elaboró un último Zutabe, fechado un mes antes del anuncio de su disolución, en el que pone cifras a la actividad terrorista que desarrolló durante medio siglo.

En el documento la banda asegura que ha asesinado a 758 personas en sus atentados, alrededor de un centenar menos de las que le atribuyen el Ministerio del Interior y las asociaciones de víctimas.

ETA admite dos atentados que no se había atribuido hasta ahora y que se suman a las 2.604 acciones que sí había reconocido con anterioridad. Se refiere a la muerte de tres personas en Tolosa en 1981, a las que confundió con agentes de Policía; y al artefacto que colocó en la cafetería Rolando, de la calle Correo de Madrid en 1974, en la que perdieron la vida 13 personas y en la que alrededor de 70 resultaron heridas. Dicha cafetería era frecuentada por policías debido a la cercanía de la Dirección General de Seguridad (DGS).

Nerín, muerto en "un enfrentamiento inesperado"

En su Zutabe final, la banda recuerda que el 9 de agosto, a las 18.00 horas, hizo estallar su último artefacto explosivo en las galerías de la Plaza Mayor de Mallorca --sin víctimas--, y apunta que, más tarde, se produjo "el enfrentamiento inesperado" que acabó con la muerte del policía francés Jean-Serge Nérin.

En su balance de actividad terrorista, ETA concreta que, a lo largo de su historia, cometió 365 atentados contra la Guardia Civil, en los que mató a 186 efectivos; 215 acciones contra Cuerpos Policiales, en los que perecieron 139 agentes; y 147 contra el Ejército, en el que fallecieron 101 militares --entre ellos, enumera un almirante, dos vicealmirantes, doce generales, 31 coroneles, siete capitanes y once comandantes--, además de once funcionarios civiles de la Armada. En esta línea, precisa que cometió "más de 800 acciones armadas desde 1975 a 1982".

La banda reproduce en el documento la declaración de "reconocimiento del daño causado" que ETA emitió el día 8 del pasado mes de abril, en la que pedía "perdón" solo a las víctimas que no estuvieron relacionadas "directamente" con lo que denomina el 'conflicto vasco'.

Gara destaca que, en la declaración, ETA reconoció "la responsabilidad directa que ha adquirido en este dolor" que se causó, y manifestó que "nada de todo ello debió producirse jamás o que no debió prolongarse tanto en el tiempo, pues hace ya mucho que este conflicto político e histórico debía contar con una solución democrática justa".

Alusiones a otros atentados

ETA se refiere a algunos de los atentados que cometió como el asesinato en agosto de 1968 de Melitón Manzanas, jefe de Policía en Guipúzcoa, para apuntar que no fue una respuesta a la muerte del miembro de la banda Txabi Etxebarrieta, sino que "la decisión estaba tomada de antemano".

También se refiere al atentado de Hipercor, como "el mayor error y desgracia" que cometieron. "Esa acción dejó una alargada sombra, pues, además del irremediable daño humano y dolor causado, provocó dudas sobre las características de la lucha armada (...). Que ETA asumiera totalmente su responsabilidad y realizara autocrítica, no minimizó del todo esas consecuencias negativas", añade.

También se refiere a los largos secuestros en los años 90, que recuerda que fueron de "motivación económica" y que se convirtieron "en el centro de una fuerte confrontación", como los del empresario José María Aldaia (secuestrado durante 342 días) y de Cosme Delclaux (232 días), al que califica de "oligarca". En esta línea, admite que "se prolongaron tanto por las dificultades técnicas y operativas provocadas por la presión policial".

También señala que en 2001 "se realizaron tres intentos de atentado contra el presidente del Gobierno, José María Aznar, con la utilización de un misil mientras estaba en vuelo".

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