DÍA MUNDIAL DEL NIÑO PREMATURO

‘Pequeñitos’ y luchadores: el 60% de los ingresados en la Unidad de Neonatología de Salamanca son bebés prematuros

‘Pequeñitos’ y luchadores: el 60% de los ingresados en la Unidad de Neonatología de Salamanca son bebés prematuros
La doctora Ana Remesal junto a la foto de dos gemelos prematuros.
‘Pequeñitos’ y luchadores: el 60% de los ingresados en la Unidad de Neonatología de Salamanca son bebés prematuros

La responsable de esta Unidad destaca la importancia de que la familia se implique en los cuidados del bebé prematuro y asegura que los avances deben continuar en la senda de la humanización de la medicina. “El concepto de niños en la incubadora y que sólo estemos médicos y enfermeros cuidándolos se debe descartar”, subraya

Este sábado, 17 de noviembre, se celebra el Día Mundial del Niño Prematuro, aquel que nace antes de la semana 37 de gestación. Tal y como ha explicado a SALAMANCA24HORAS la doctora Ana Remesal, responsable de la Unidad de Neonatología del hospital de Salamanca, la prematuridad en Europa ha sufrido un cierto incremento, aunque en Castilla y León, con una población envejecida, se ha notado un descenso de prematuros debido a la disminución, también, de la natalidad. Alrededor de unos 400 niños son ingresados al año en la Unidad de Neonatología de Salamanca, de ellos, aproximadamente el 60% lo hacen debido a la prematuridad o alguna de sus complicaciones.

Del mismo modo, tal y como ha señalado la doctora Remesal, en torno a 30 ó 32 de ellos son grandes prematuros, es decir, nacidos antes de la semana 28 de gestación y con un peso inferior a los 1.500 gramos. “Se intenta evitar el número de ingresos. A los prematuros tardíos se les deja con su mamá y se les vigila, pero también tienen riesgo de sufrir hipoglucemias, de ictericias, con lo que por algún motivo acaban ingresando”, ha señalado la responsable de la Unidad de Neonatos, quien apunta que los riesgos aumentan cuanto menor es el tiempo de gestación que ha tenido el bebé antes de nacer. En cuanto al grado de supervivencia de los niños prematuros, cada vez es mayor, sobre todo, en los rangos de edad gestacional superiores a las 26 semanas, donde la mortalidadse reduce hasta el 17% y hasta el 9% en la semana 28. Por desgracia, por debajo de la semana 24 de gestación, el grado de mortalidad es muy elevado.

Para todos estos bebés la vida comienza con un gran reto por las complicaciones que puede suponer su llegada al mundo antes de estar preparados. Según Ana Remesal, el mayor problema al que se enfrentas estos niños es precisamente su “inmadurez” y es que, al no haber completado el tiempo de gestación, sus órganos no se han desarrollado completamente, no sólo en cuanto a tamaño, también en cuanto a la función que desempeñan. “Los grandes problemas iniciales siguen siendo respiratorios, y tenemos que atender a la neuroprotección: su cerebro que es extremadamente inmaduro y se tienen que desarrollar en un ambiente adecuado, evitando esas agresiones de luz, de ruido y de dolor” ha explicado la doctora, quien recuerda que el riesgo de daño cerebral es mayor en estos niños y, por ello, es importante tratar de diagnosticar rápido si hay alguna complicación.

Implicar a la familia en el cuidado de los niños prematuros es fundamental

En cuanto a los principales avances que se han producido en la atención y cuidado de los niños prematuros en los últimos años, la responsable de la Unidad de Neonatología del hospital de Salamanca destaca aquellos que tienen que ver con la humanización de la medicina, centrados en el desarrollo del recién nacido, que “esté en el ambiente más similar posible al que tenía cuando estaba dentro de su madre”. La doctora Remesal ha señalado que éste es un ámbito en el que se debe seguir mejorando una vez la Unidad se traslade al nuevo hospital, aprovechando unas instalaciones más propicias. “El concepto de niños en la incubadora y que sólo estemos médicos y enfermeros cuidándolos se debe descartar. Se debe hacer una atención a la familia y que ésta se implique desde elprimer día, no sólo visitando a sus hijos, sino también en los cuidados”,ha recalcado la doctora Remesal, quien ha insistido en que ello “es beneficioso tanto para los padres como para el recién nacido”.

En este sentido, se ha referido al método canguro, que consiste en colocar, durante un mínimo de dos horas, al bebé que se encuentra en la incubadora en contacto directo piel con piel con la madre o el padre para que no pierda las condiciones adecuadas de temperatura. Es un método muy importante y beneficioso porque “se genera un vínculo afectivo muy fuerte, estimula la producción de leche materna y se consigue mayor éxito de lactancia. Además, se ve que están confortables y que sus valores fisiológicos son adecuados”, según la doctora. Del mismo modo, se ha referido a los avances en la ventilación mecánica y en la medicación.Tal y como ha detallado, se intentan minimizar todo lo posible las técnicas invasivas. También mejora la tecnología, con incubadoras de última generación, algunas de ellas ya en funcionamiento en la actual Unidad, que se complementarán con otras cuando se instalen en el nuevo hospital.

Ana Remesal ha recordado que el niño prematuro es aún más vulnerable dentro de la infancia y, por ello, necesita una mayor protección. Para recordarlo, en la Unidad de Neonatología, a iniciativa de la Asociación de Familias de Niños Prematuros y Asimilados de Castilla y León (Premya), en los pasillos están colgadas las fotografías de los niños que han pasado por esta Unidad junto con los derechos de los prematuros.

En este sentido, la doctora ha destacado que uno de los grandes logros sociales que se ha conseguido este año en Castilla y León, gracias a las asociaciones de padres, es el de incorporar el criterio de edad corregida para escolarizar alumnos prematuros. “Nacen antes de tiempo y hay que tenerlo en cuenta y no exigirle más de la edad corregida”, ha señalado. Del mismo modo, ha insistido en la necesidad de avanzar en todos los cuidados que necesitan los niños prematuros, incorporando más logopedas, fisioterapeutas y asistentes sociales, en definitiva, más personal para atender a estos recién nacidos.

La Unidad de Neonatología del hospital de Salamanca

La Unidad de Neonatología del hospital de Salamanca se ubica en la tercera planta del edificio Clínico. Está integrado por un equipo de siete neonatólogos, es decir, pediatras especializados en atención al recién nacido, así como más de una veintena de enfermeras a los que se suma un equipo de auxiliares. Todos ellos, volcados en la atención 24 horas de los niños prematuros en las distintas secciones: cuidados intensivos neonatales, cuidados intermedios y mínimos, el área de maternidad, la asistencia a partos de riesgo, las consultas especificas del niño que ha estado ingresado o de neonatos de riesgo, las consultas de infecciones neonatales y una consulta específica de seguimiento del prematuro. 

En este trabajo, es fundamental la buena comunicación entre los distintos profesionales implicados en la atención de un niño con riesgo de prematuridad, cuyas causas son variadas y, en muchos casos incluso desconocidas. Entre las más comunes se encuentran las infecciones intrauterinas, las patologías maternas y también hay un riesgo aumentado de prematuridad en los embarazos múltiples, muchos de ellos a consecuencia de fecundaciones in vitro o mediante técnicas de reproducción asistida.

En cuanto al tratamiento de la prematuridad, la doctora Ana Remesal ha señalado que “todavía no está la panacea para prevenirla”, pero ha recalcado que se ha avanzado en determinados casos a la hora de evitar finalizar con las gestaciones, con un mejor control y el tratamiento antibiótico cuando hay rotura prematura de membrana. Tal y como ha subrayado, se intenta continuar la gestación intrauterina si el beneficio de ello es mayor para el feto, aunque a veces hay más riesgo de continuar con la gestación que finalizarla. 

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