Guardabarros considera que los vehículos de movilidad personal son una oportunidad para regular mejor la movilidad urbana

Guardabarros considera que los vehículos de movilidad personal son una oportunidad para regular mejor la movilidad urbana

El Comité de Bici Urbana insta al Ayuntamiento a regular estos nuevos modos de transporte eléctricos

El Comité de Bici Urbana Guardabarros insta al Ayuntamiento de Salamanca a regular los nuevos modos de transporte eléctricos que son cada vez más habituales en la ciudad. “El aumento del uso de VMPs (vehículos de movilidad personal) para el transporte en las ciudades alcanza cotas hasta ahora desconocidas y la falta de una regulación específica a nivel local está generando conflictos en espacios tradicionalmente reservados para el peatón o las bicicletas, lamentan.

La llegada de patinetes y ciclomotores eléctricos o hoverboards y segways a las calles de la ciudad “ha cambiado sustancialmente la estampa de muchos viarios y espacios de convivencia tradicionales pero, sobre todo, ha introducido a nuevos ciudadanos que, a pesar de ser silenciosos, discurren a mucha velocidad”, han detallado desde Guardabarros, que apunta que esta situación incorpora complicaciones a la hora de regular su uso ya que estos tienen potencias variopintas y velocidades que pueden alcanzar más de 40 km/h., en muchos casos rodando por aceras y zonas restringidas al tráfico motorizado.

Tal y como han recordado, la regulación actual de estos vehículos eléctricos está tenuemente amparada en la norma UE 168/2103 y en una reciente instrucción de la DGT (16/V-124), “ambas diseñadas tan solo con el fin de clasificar mejor los diferentes aparatos que en este momento están disponibles en el mercado y que, sin duda sospechamos, evolucionarán rápidamente en nuevas formas y conceptos”.

Desde el Comité de Bici Urbana Guardabarros destacan “su oportunidad por cuanto suponen un menor impacto en el escenario urbano -al ser más sostenibles y silenciosos- pero no por ello, elementos que por sí solos favorezcan una mejoría de la movilidad urbana”. El aumento de su uso, según las estadísticas referidas por Guardabarros, no ha repercutido directamente en la disminución del uso del vehículo privado e, incluso algunos casos, ha supuesto una merma del uso de la bicicleta. Se trata además de una “movilidad pasiva” que no requiere esfuerzo alguno, en clara desventaja con la ciclista, inherente a una forma activa de ejercicio y, por lo tanto, de salud pública en general, tal y como han señalado.

“Las escasas ordenanzas aprobadas desde instancias municipales en nuestro país no han sabido distinguir bien a las bicicletas y pedelecs (Bicicletas eléctricas) frente a los VMPs, equiparando en muchos casos su uso y, por lo tanto, desregularizando los espacios de convivencia”, lamentan.

“Dada la inconcreción de la DGT en el ámbito del uso y gestión, debemos entender que la regulación será definida en la escala local y que, por lo tanto, serán los ayuntamientos los que pongan freno al uso indiscriminado de estos nuevos modos de transporte por toda la ciudad”, han explicado desde Guardabarros, que señala que la circulación de VMPs en Salamanca debe estar restringida, de tal forma que solo aquellos aparatos con potencia inferior a 250 W y que no superen los 25 km/h. sean los que puedan convivir con la bicicleta, especialmente en los itinerarios segregados como carriles bici y aceras bici. “Todos aquellos otros vehículos que, bien por diseño o potencia no cumplan con estos requisitos, exceptuando los vehículos eléctricos para personas con movilidad reducida, deberán circular por la calzada, reservando los espacios peatonales y protegiéndolos del transporte motorizado y de los VMPs, os vehículos eléctricos para personas con movilidad reducida”, añaden.

En este sentido, reconocen también la oportunidad que representa la “vigorosidad” de este mercado eléctrico por cuanto se podría comenzar a transformar mejor la velocidad en los viales urbanos de Salamanca y en otras ciudades. “En el caso de un solo carril nosotros apostamos por reducir la velocidad general a 30 km/h para efectivamente mejorar la convivencia coche/bici/VMPs y, en el caso de dos o más carriles, que se modere la velocidad en al menos uno de los carriles también a 30 km/h. Ello contribuirá a reducir sin paliativos las tasas de siniestralidad y a mejorar la calidad ambiental de nuestras calles”, han recalcado.

Así mismo, señalan que no debe ser tampoco esta circunstancia una excusa para –vía ordenanza- extender la obligatoriedad del casco por razones y causas ya expresadas en multitud de ocasiones por todos los colectivos ciclistas del país.

“Las ciudades están en constante cambio y desde Guardabarros queremos contribuir a que estos cambios signifiquen que nuestra ciudad sea cada vez más habitable y cómoda para vivir. Por todo ello, el consenso necesario para avanzar en nuevas legislaciones de movilidad debe asistirse con la participación ciudadana para encontrar amplios consensos y que nuestros espacios comunes tengan menos ruido, menos contaminación y sean lugares más seguros”, han concluido.

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