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Galway, la ciudad que ha hecho crecer a Vanessa hasta sentirse "más libre"

Galway, la ciudad que ha hecho crecer a Vanessa hasta sentirse "más libre"

En su segundo año en Irlanda, esta salmantina ya está adaptada plenamente. Estudia de lunes a jueves y trabaja de viernes a domingo, algo que espera seguir haciendo el año que viene. Volver a corto plazo no está entre sus planes

Corría enero de 2017, y la salmantina Vanessa Sánchez viajó con sus padres a Nueva York. Allí ocurrió una cosa, y es “que no entendía nada de lo que escuchaba y me decían”, según ella misma cuenta, algo que le dio “vergüenza”. Eso pese a llevar estudiando inglés desde el colegio, por lo que tomó la decisión de que quería aprender el idioma a la perfección.

Así, unos meses después, cuando acabó el Grado en Pedagogía por la Universidad de Salamanca, decidió hacer las maletas y marcharse a Galway. “Yo siempre digo que fue el sitio el que me eligió a mí”, explica Vanessa, ya que, para no irse sin nada a un país extranjera, decidió viajar como ‘au pair’, por lo que entró en la página de ‘Aupairworld’ y allí eligió varias familias “de todas las ciudades, como Dublín, Cork, Galway…”.

Precisamente fue de esta última villa la primera familia que le contestó. Empezó a hablar con ellos y con la ‘au pair’ que tenían en ese momento, que era española (y que, casualmente, hoy en día es una de las mejores amigas de Vanessa en Irlanda). Todo fueron buenas vibraciones y “como vi que la Universidad de Galway era buena y podía ampliar mis estudios, que era otra cosa que quería, decidí ir allí y con esa familia”.

“Al llegar sentí que era más libre y que no lo cambiaría por nada”

Vanessa tuvo varios meses para prepararse. En mayo ya tenía hasta el vuelo comprado, si bien no era hasta agosto cuando marchaba, por lo que pudo ir “bastante concienciada”. Si a eso se le añade que quería irse, daba el cóctel perfecto para emprender una aventura cuyos primeros días fueron “bastante buenos”.

Porque en Galway todo era mejor de lo esperado. “La familia era buenísima conmigo, y la casa era ‘supergrande’, con una habitación enorme con baño incluido. Era mi espacio, y sentí que era más libre y que no lo cambiaría por nada”, detalla, recordando que lo peor era “el idioma, porque me daba cuenta que no sabía mucho del vocabulario básico; y el pueblo, que era bastante pequeño”.

Y es que Vanessa no fue a la ciudad de Galway propiamente dicha, sino a un pueblito de al lado, Oranmore. “Es como Santa Marta de Salamanca, solo que Santa Marta es enorme y el pueblo donde me vine tiene una calle con bares y restaurantes y poco más”, asegura. Tras unos días donde se le hacía “pequeño”, no tardó en coger la rutina y en acostumbrase a coger el bus para ir la ciudad principal cuando lo necesitaba o quería.

“La adaptación es plena, es mi segundo año y lo conozco entero”

Este es el segundo año de Vanessa en Galway, y “la adaptación es plena”. Ya vive en la propia ciudad y la conoce perfectamente. “Sé dónde ir y dónde no, y lo que está bien y no”, comenta, afirmando que le encanta la villa “porque es muy parecida a Salamanca: chica y universitaria, con un montón de estudiantes durante todo el año”.

De hecho, la Universidad de Galway es la segunda mejor de toda Irlanda, sólo por detrás del Trinity College de Dublín, lo que hace que la actividad sea constante. A ello se le añade que también es una ciudad donde hay muchísimo español, “aunque intento conocer más a gente de Irlanda, Reino Unido o europea en general para hablar inglés y así aprenderlo”.

Lo que más extraña “es, sin duda, a mi familia y a mis amigos”. Es lo único que le falta en una ciudad “que me ha permitido crecer tanto personal como profesionalmente”. Es lo único que echa de menos de España junto “a la comida”, reconoce entre risas, ya que “aquí es diferente”, y todo lo que hay en los supermercados “sobre todo en las secciones de carne y pescado es refrigerado y con muy poca variedad”.

Es más, recuerda que el año pasado, cuando vivía con la familia de Oranmore, “sólo comíamos puré de patatas, y estaba harta”. En los restaurantes, pese a que hay muchos, “también son todos de lo mismo: el típico plato irlandés, sopas o purés o hamburguesas, que hay muchísimas”, enumera, no sin olvidarse “de unos nuggets de pollo que aquí comen mucho”.

Otra de las cosas que también diferencia a Galway de Salamanca “es el tiempo, aunque tengo muchísima suerte porque no está lloviendo ni la mitad de lo que suele llover, por lo que también me estoy acostumbrando bastante bien”.

De lunes a jueves, en la Universidad; de viernes a domingo, en el trabajo

La vida de Vanessa es diferente a la que comenzó hace un año. Ya no trabaja de ‘au pair’, sino que estudia en la Universidad de Galway un Diploma Superior de Estudios de la Empresa. Va a clase de lunes a jueves, y se pasa en la propia universidad el día entero cuando le toca, “porque está diseñada la vida entera allí si quieres: tiene una sala con billares, otra para calentarte la comida, salas de estudios, la biblioteca, cafeterías, fuentes, salas de juegos…”.

De viernes a domingo trabaja en una cafetería para ganar dinero. Encontrar empleo no le resultó nada difícil, porque echó el lunes los currículos “y el viernes tenía dos trabajos”. Eligió el que tiene “porque el otro era de trabajo por las noches, y aunque me encantaba, veía que no iba a tener la posibilidad de salir”.

Así, sus días “son muy diferentes a los del año pasado”, porque este año está muy atareada entre el trabajo y los estudios, mientras que el curso anterior sólo tenía que cuidar a los niños “y el fin de semana era libre”. Además, la madre de los niños era profesora, “por lo que los puentes y las vacaciones los tenía también para mí”. Eso lo nota muchísimo, pero no se queja “porque es lo que yo quería, y lo estoy llevando bastante bien”.

Vanessa

“Hay gran diferencia en el nivel de vida, los sueldos mínimos son de 1.600 euros”

El nivel de vida es muy diferente, reconoce. “Aunque Irlanda es un país que estuvo en recesión y fue rescatado por la Unión Europea, están saliendo perfectamente de la crisis, y los sueldos más bajos rondan los 1.600 euros”, ya que pagan el mínimo a 9,55 euros/hora. Además, estos sueldos están incrementándose “y van a ir subiendo y subiendo”.

Vanessa además explica que Irlanda es un país muy rico “porque tiene mucho contacto con Inglaterra y tiene muchas relaciones empresariales con Estados Unidos”, país a donde realiza gran parte de sus exportaciones.

Todo ello da como consecuencia “un nivel de vida más alto”, donde un paquete de tabaco puede costar 14 euros y una cerveza 7 euros, “depende del bar al que vayas”. Los supermercados, sin embargo, son más baratos, porque son de grandes cadenas, “y mi compra semanal no supera los 20 euros”.

Respecto a los alquileres, “es otra cosa que ha subido muchísimo”. Vanessa paga actualmente 450 euros por su habitación en una casa que comparte con cuatro personas y que está a 25 minutos del centro andando. “Es una pasada, y comparado, en Salamanca no pagas eso”, lamenta. También los taxis es otro de los aspectos donde más se nota la diferencia.

“No puedo decir que es mejor ni peor, son países totalmente diferente”

Así, Vanessa no puede decir “que es mejor ni peor, porque son países totalmente diferentes”. Sin embargo, le parece que la personalidad de irlandeses y españoles se asemeja mucho, “porque aquí la gente es muy amigable, casi incluso más que en España”. Además, uno de los incentivos de Galway “es su gente”, como reconocen muchas webs, por lo que recomienda visitarla.

La estética de la ciudad es de casitas bajas “y con gente muy campechana”, difiriendo así de Salamanca “con sus catedrales y su Plaza Mayor, que es impresionante y que también echo de Menos”.

Otra de las cosas en las que se diferencian Salamanca y Galway es la fiesta. “Aquí dura hasta las dos de la mañana, así que suelo quedar con mis amigos a las seis de la tarde, mientras que allí suelo empezar a las doce o la una de la madrugada”.

Salamanca, en general, no la echa mucho de menos. Sólo a su familia y a sus amigos. Pero cree que la cuidad charra es muy pequeña y se le estaba volviendo demasiado repetitiva. “Estaba harta de ir siempre a los mismos bares y ver siempre a la misma gente”, y en Galway ha podido “conocer gente, conocer mundo y ser yo siempre”.

De hecho, también ha aprovechado su estancia para conocer el país. “No del todo, pero sí he estado en Dublín, Cork, unas pequeñas islas que hay cerca de aquí, Belfast… Lo principal, lo he conocido”, relata.

“No tengo pensado volver de momento, terminaré de estudiar en 2020”

Los planes a corto plazo de Vanessa no pasan por volver. De momento, cuando termine sus estudios este año, tiene decidido empezar un máster en recursos humanos, también en la Universidad de Galway. Además en verano se va a quedar trabajando para ganar dinero y pagar sus estudios del año que viene, que terminarán, si todo va bien, en verano de 2020. “Ahí terminaría mi plan”, asegura, aunque luego reconoce que cree que se quedará trabajando para recuperar el dinero invertido.

“Además, aquí me pagarían muchísimo más que en España por trabajar en el departamento de recursos humanos de cualquier empresa”, por lo que seguramente se quedará “una larga temporada”. No sólo por el dinero, sino también por la experiencia, tanto personal como profesional, que Galway e Irlanda pueden brindarle. Su idea de futuro es volver a España una vez que tenga asegurado un buen trabajo, aunque de momento prefiere no pensar en ello.

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