CENAS DE EMPRESA

​Qué no hacer en las cenas de empresa

​Qué no hacer en las cenas de empresa
Foto de la cena benéfica en favor de Aerscyl
​Qué no hacer en las cenas de empresa

Lo primordial parece no pasarse con el alcohol, ya que se podrían evitar muchas de las situaciones que dan lugar a ridículos o despidos. No mantener conversaciones que puedan generar controversia o comer correctamente, otras de las pautas a seguir

Las cenas de empresa son eventos tan queridos como odiados por muchos de los trabajadores, ya que puede ser un evento ‘trampa’ en el que, además de pasárselo bien, se pueden vivir situaciones desagradables que jamás serán olvidadas y que pueden dejar a los empleados en mal lugar.

Por eso, hay varias recomendaciones a cumplir en las cenas (o comidas) de empresa y que así estas sean un evento más donde pasar desapercibido y tener buenos momentos que luego comentar sin que nadie salga ridiculizado o despedido.

Estos consejos básicos pasan desde por la manera de comer hasta por mantener conversaciones que no puedan generar controversia, si bien todo el mundo coincide en que controlarse con el alcohol es lo más fundamental. Algo que, aunque parece fácil de hacer, año tras año se ve que no es así.

Asistir o no a la cena

De hecho, la primera duda llega a la hora de confirmar la presencia o no. Precisamente para evitar cometer ningún acto que pueda suponer un futuro despido o porque la relación con los compañeros o los jefes no es tan buena como gustaría, muchos trabajadores deciden no asistir.

Eso, en una empresa grande, pasa más desapercibido, pero en las pymes (el motor de la economía española) es más complicado ausentarse sin una buena justificación, por lo que es aconsejable en esos casos en acudir y tratar de disimular la situación.

No comer como si fuera la última vez

Ya en la cena, el dilema no es si pedir carne o pescado, si no el comer de la manera correcta. Esto significa no pegarse un atracón como si fuera la única comida del día y, además, actuar adecuadamente, como no hablar con la boca llena, saber cuál es el pan y la copa que te corresponde u otras tantas normas de protocolo.

Nuevamente, en un restaurante de más ‘glamour’ se antoja más complicado cumplir dichas normas, por lo que también está recomendado consultar el cómo usar los cubiertos correctamente en el caso de que se vaya acudir a esos sitios.

Evitar conversaciones incómodas o con controversia

Durante la cena también surge otro de los temas candentes: las conversaciones. Por lo general, el tratar asuntos del día a día con los compañeros más cercanos es lo más normal, pero en un ambiente distendido poco a poco van saliendo los temas que no están exentos de polémica y que pueden conllevar discusiones, sobre todo cuando el alcohol comienza a hacer efecto en alguno de los comensales.

Así, pese a que siempre se recuerda, es mejor evitar la religión, la política (aunque parece que este año, tras las elecciones andaluzas, va a ser difícil) en incluso fútbol, ya que son temas que pueden llegar a generar mucha controversia. El hablar mal de otros compañeros o del jefe, además, es algo demasiado arriesgado para una cena de empresa, y suele ser de los errores más cometidos y que, a la larga, se terminan pagando.

A ello hay que sumarle, sobre todo en el caso de las reuniones más pequeñas, que no se ha de ser el protagonista absoluto de todas las conversaciones, ya que se puede dar la sensación de querer quedar por encima de los demás. Los temas incómodos también han de ser evitados y, en caso de sacarse, terminarlos lo antes posible.

No emborracharse (o no ‘dar la nota’)

Lo que todo el mundo sabe pero poca gente termina cumpliendo. Lo que comienza con una cerveza o una copa de vino para desinhibirse puede acabar con varias copas que provoquen una situación desagradable y que no querrá ser recordada al día siguiente.

Por eso, está más que aconsejado tener cuidado y moderarse con el alcohol, ya que al día siguiente no sólo se pueden haber cometido actos que por la noche parecían graciosos pero de los que te arrepientes, sino que lo dicho puede ser motivo de despido procedente. Y es que aunque estés fuera del horario y del lugar donde desarrollas la actividad laboral, cualquier falta de respeto (como insultar) o acciones sancionables sí son punibles, sobre todo si se ha sido amonestado anteriormente.

No mantener relaciones sexuales con otros compañeros de trabajo

Con muchas de las personas que pasas gran parte de tu día a día terminas desarrollando vínculos afectivos que pueden llegar a más. De hecho, en las cenas de empresa es donde suelen cristalizar muchas de esas relaciones entre compañeros que ‘se lían’ entre sí.

Pese a que las normas de empresa no lo prohíben, ni mucho menos, en el caso de mantener relaciones sexuales lo peor no llega durante la propia noche (o sí), sino cuando se vuelve al trabajo y se tiene que volver a tener una relación ‘normal’ con esa persona. Muchas son las tensiones que se pueden crear, sobre todo en el caso de que la relación no haya acabado de la mejor manera posible.

No sería la primera vez que algún trabajador acaba abandonando la empresa porque deja de sentirse cómodo tras mantener relaciones afectivo-sexuales con otro compañero. Por ello, se recomienda evitar dichas relaciones, aunque siga existiendo una ‘tensión sexual’.

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