​El encargado de la protección de datos a nivel europeo recuerda que “hay que ser transparentes” y que si se oculta una fuga de datos “es cuando hay problemas”

Leonardo Cervera, en el centro de la imagen
​El encargado de la protección de datos a nivel europeo recuerda que “hay que ser transparentes” y que si se oculta una fuga de datos “es cuando hay problemas”

Leonardo Cervera, director de la Oficina del Supervisor Europeo de Protección de Datos, fue el encargado de dar la ponencia inaugural de los Cursos de Especialización en Derecho de la Universidad de Salamanca

Este lunes, la Universidad de Salamanca inauguró la edición número 44 de sus Cursos de Especialización en Derecho. El encargado de dar la ponencia inaugural fue Leonardo Cervera, director de la Oficina del Supervisor Europeo de Protección de Datos.

Antes de dicha conferencia, el experto en protección de datos atendió a los medios, reflejando que las nuevas tecnologías están teniendo un gran impacto en dicha materia, ya que “estamos viviendo la Cuarta Revolución Industrial”, momento en el que la protección de datos cobra aún más valor si cabe, especialmente entre las empresas y administraciones públicas.

Algo que no es complicado “si hay buena voluntad y recursos”, mientras que se deberían sancionar a aquellas instituciones que no cumplan debidamente con la materia. “Desde la Unión Europea tenemos un poder sancionador limitado a las instituciones comunitarias, pero las autoridades nacionales tienen posibilidades de poner multas y están empezando”, recordando que el reglamento acaba de entrar en vigor.

Sobre las administraciones públicas en Europa, Leonardo Cervera aseguró que, por lo general, tienen un nivel alto de cumplimiento, mientras que el problema reside en el sector privado “donde hay muchas empresas que todavía tienen que hacer un esfuerzo adicional por ponerse al día y cumplir”.

Eso sí, nadie está exento de una posible filtración de datos, pese a que el nuevo reglamento tiene una norma específica que regula las fugas de datos. En ese caso, la obligación de las empresas es notificarlo a las autoridades de protección de datos, pese a que puede suponer la imposición de sanciones.

Sin embargo, la fuga de datos, que puede producirse con el mero descuido de poner en copia (de un correo electrónico) a un destinatario erróneo, depende de la gravedad que sea, puesto que “no es lo mismo hackear una base de datos con millones de personas a que haya una pequeña fuga”.

Sea cual sea el caso, “lo importante es que las empresas y las autoridades notifiquen”, ya que sólo así se puede encontrar la causa del error “y corregir para que no vuelva a suceder”. “Hay que ser siempre transparente con los usuarios”, ratificó Leonardo Cervera, reiterando que “si la fuga se esconde es cuando hay problemas”.

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