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La historia de amor de Eva y Carlos, juntos hasta Irlanda en busca de un futuro mejor

La historia de amor de Eva y Carlos, juntos hasta Irlanda en busca de un futuro mejor

A él le salió una oferta de trabajo y ella decidió acompañarle para aprender a la perfección el idioma. Dos años después, tienen ganas de regresar a España, aunque no les disguta cómo se vive en Drogheda

Eva Benito y Carlos García podrían ser la típica pareja salmantina de 24 años que viven juntos el paso de la etapa joven a la adulta. Lo único que le diferencia al resto es que ellos no viven en su ciudad natal, sino en Drogheda, localidad portuaria de Irlanda, no muy lejana a Dublín.

El que estén allí no es casualidad, puesto que ambos decidieron irse juntos en busca de una oportunidad que España no podía ofrecerles. Llevaban juntos dos años (cuatro en la actualidad), y a Carlos, enfermero, le salió una oferta de empleo en la ciudad irlandesa una vez acabó la carrera.

Encontró dicho trabajo a través de una página de Facebook que se dedica a contratar enfermeros y enfermeras para trabajar en países extranjeros por lo que, al ya manejar el idioma, decidió embarcarse en la aventura. Junto a él se iría Eva, que también acababa de terminar sus estudios (Magisterio) y quería aprender el idioma, el que no manejaba con soltura.

Carlos reconoce que convivir con su novia desde el primer día fue “un apoyo muy importante”, ya que independizarse siempre es una tarea muy complicada “y más siendo un país diferente”. A ello se le añade, como recuerda Eva, que también estuvieron acompañados de un grupo gran de españoles (y de otras nacionalidades, precisa su novio) “que hicieron las cosas fuese mucho mejor”.

Adaptación plena en una ciudad muy diferente

Hoy en día la adaptación ya es plena. Ella es profesora en una guardería, si bien le costó encontrar un trabaja donde se sintiese a gusto plenamente, reconoce; él sigue de enfermero en un hospital tres jornadas semanales de 12 horas cada una.

En el día a día, una de las cosas que Eva destaca, para mal, es el tiempo, que a veces se hace “complicado”. Sin embargo, el resto de la vida marcha correctamente, como explica Carlos: “cuando no trabajo paso el día con mi novia y amigos, y cuando tengo que trabajar únicamente tengo un par de horas libres y duermo”.

Sobre el nivel de vida, ambos afirman rotundamente que hay “muchísima diferencia”, puesto que el nivel económico “es mucho más alto”, relata Eva (quien, eso sí, prefiere cómo se vive en Salamanca). Carlos añade que “todo vale el doble pero los salarios van a la par”.

Volver a España, un objetivo, pero no a Salamanca

Eva repite que son países diferentes “y cada uno tiene su parte buena y su parte mala”, aunque Carlos refleja que “el amplio mercado laboral” así como las condiciones es una cosa en la que Irlanda le saca ventaja a España.

Durante estos dos años, han aprovechado para viajar por todo el país, así como por Irlanda del Norte, y ambos coinciden en lo que más les llamó la atención fue “los paisajes que tienen” y la copiosa naturaleza. “Y la mala alimentación que tienen”, precisa él, lo que hace evocar a ella que una de las cosas que más echa de menos es la comida.

Carlos y Eva también coinciden en que, además de los alimentos, añoran a la familia y a los amigos, por lo que se están planteando volver a España. De hecho, la primera opción que barajan es dentro de medio año. Eso sí, no en Salamanca.

“En principio queremos probar Canarias, porque después de Irlanda necesitamos un lugar con sol todo el año”, cuenta Eva, quien confirma que su objetivo a medio plazo es aprobar las oposiciones de Magisterio, mientras que la idea de Carlos es conseguir trabajo de enfermero, aunque sabe que es “bastante complicado” pese a tener dos años y medio de experiencia, por lo que seguirá formándose.

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