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Sonia y Mario, disfrutando en Brighton de la libertad y la tolerancia que lleva por bandera la ciudad inglesa

Sonia y Mario, disfrutando en Brighton de la libertad y la tolerancia que lleva por bandera la ciudad inglesa

No tienen fecha de vuelta, y su adaptación a Inglaterra ya es plena. A apenas una hora en tren de Londres, la villa costera les permite disfrutar de paisajes urbanísticos y de naturaleza por igual

Sonia y Mario son otra pareja salmantina que vive fuera de su ciudad natal. Concretamente, residen en Brighton, ciudad costera del Sureste de Inglaterra famosa por ser uno de los destinos turísticos para los propios ciudadanos británicos (a sólo una hora de Londres en tren) además de tener dos universidades y una Escuela de Medicina.

Ambos tienen 24 años, y sus campos de conocimiento son distintos. Mientras Sonia cursó Trabajo Social en la Universidad de Salamanca, Mario hacía Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (Cafyd) en la Universidad Pontificia.

Precisamente, fue él el primero que conoció la ciudad costera de Inglaterra, cuando se mudó allí en agosto del 2016. Estuvo viviendo durante año y medio pero en mayo del pasado año decidió regresar a Salamanca, ya que había cumplido sus principales objetivos: mejorar su inglés, vivir nuevas experiencias en un país diferente y conocer sus costumbres y su forma de vida, totalmente a la que tenía en España.

Otras de las razones que movieron a Mario hasta Brighton fue adquirir experiencia laboral. Esa misma idea surgió en la cabeza de Sonia cuando terminó sus estudios, ya que en su ciudad natal, por desgracia, no gozaba de muchas oportunidades. Por ello, y para mejorar también su inglés y conocer nuevas personas y lugares, apostó por embarcarse hasta Inglaterra.

“Y por supuesto, estaba él”, relata Sonia, quien enumera otros de los motivos, que no fueron pocos, que la llevaron hasta Brighton: tener una mayor variedad a la hora de tener una salida laboral y poder vivir una aventura “que, hasta el momento, está siendo increíble”.

Una ciudad donde la libertad y la tolerancia son dos de sus banderas

El motivo de elegir Brighton fue el cómo es la ciudad. Se trata de un lugar donde conviven una multitud de culturas y, como ellos, personas de todos los lugares del mundo acuden allí en busca de una oportunidad. Todo eso hace que la gente sea “muy abierta” y que siempre haya alguien dispuesto a ayudarte, “lo que hace que la vida aquí sea más fácil”.

Además, Brighton es una ciudad habitada por población joven, algo que también ayuda y que, por ende, propicia que la libertad y la tolerancia sean dos de los valores que abanderan el territorio del sur de Inglaterra. “Sabes que vas a salir a la calle y nadie va a juzgarte, porque cada persona se preocupa de lo suyo”, asegura la pareja, quien se muestra feliz de no haberse encontrado ningún problema.

Y, como no podía ser de otra forma, el ser una ciudad turística y visitada no es sólo por sus famosas playas (de las que Sonia y Mario disfrutan cada vez que pueden), sino que también es bonita. Hay una multitud de sitios en los que pasear y perderse “y, aunque ya hayas estado en todos, no te cansas de recorrer sus calles”.

A lo urbano se le suma las otras opciones que los alrededores de Brighton te dan, como son las excursiones al campo o los acantilados Seven Sisters (a sólo 20 millas). En definitiva, si tienes inquietudes, no te da tiempo a aburrirte, porque las alternativas son prácticamente ilimitadas.

“En el tema de mentalidades, está muy evolucionada respecto a Salamanca, y en respeto y libertad, también”

Sonia y Mario tienen claro qué les gusta más de Brighton respecto a Salamanca. Y es que esa ciudad se caracteriza, como repiten, por la gran variedad de personas y mentalidades que uno se puede encontrar en ella, lo que hace que esté muy evolucionada respecto a Salamanca en ese sentido. También en el de la libertad y respeto, porque “a nadie le importa lo que hagas siempre que no salpique a los demás”, lo que permite vivir la vida como a cada uno más le apetezca.

Eso sí, esta pareja charra quiere dejar claro que esos valores no hacen a la ciudad costera ni mejor ni peor que su ciudad natal, sino que “simplemente, el estilo de vida de cada ciudad es diferente, y si vives aquí, te acabas adaptando al estilo de vida que llevan aquí, al igual que si no sales de Salamanca el estilo de vida de allí te va a parecer que es el correcto”.

Respecto a lo que más echan de menos, tanto Mario como Sonia coinciden en que, pese a tenerse el uno al otro y a tener a varios amigos, su familia y su grupo de toda la vida es lo que más añoran, como también “todo lo que has dejado allí”.

Y, al igual que muchos salmantinos exiliados, rememoran el salir los fines de semana a tomar una cerveza o el pasear por la bella Plaza Mayor cuando se les pregunta por algo que estimen. También el pasar un día casero con la familia y las mascotas “o las fiestas de allí, como el Lunes de Aguas”.

Precisamente, eso sirve para recordar otra de las cosas que también echan en falta, la comida, y reiteran, al igual que tantos otros, que “como en España, y más concretamente como en Salamanca, no se come en ningún sitio”. Y, para completar, también extrañan el tiempo, por frío que sea, ya que en Brighton “raro es el día que no llueve”.

Todo ello hace que sí tengan pensado volver a España. No necesariamente a Salamanca, pero sí saben que será en su país donde se desarrolle su vida futura. Pero no saben cuándo será eso, ya que no tienen fecha de vuelta. Quizá cuando hayan ahorrado lo suficiente para poder tener una independencia económica, pero no lo saben. Lo que sí tienen claro es que aprovecharán cada momento que tengan en Brighton hasta el día que decidan retornar. 

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