Aumenta en un 41% la asistencia jurídica de Adavas a menores de edad, llegando a 17 víctimas por delitos sexuales y 5 por maltrato

Aumenta en un 41% la asistencia jurídica de Adavas a menores de edad, llegando a 17 víctimas por delitos sexuales y 5 por maltrato
Manuela Torres y Raquel López.
Aumenta en un 41% la asistencia jurídica de Adavas a menores de edad, llegando a 17 víctimas por delitos sexuales y 5 por maltrato

Cinco de esas víctimas han denunciado siendo ya mayores de edad, y de ese número, tres sufrieron abusos sexuales por parte de sacerdotes

La Asociación de asistencia a las víctimas de violencia sexual y de género Adavas ha presentado este martes los datos del informe de su actividad de 2018, por el que atendieron un total de 199 casos: 151 por violencia de género y 48 por violencia sexual. La presidenta de la asociación, Raquel López, y la abogada Manuela Torres explicaban que se ha producido un aumento respecto a 2017 de en torno a un 20%.

Entre esos casos atendidos se incluyen víctimas de origen extranjero (44, duplicándose respecto a 2017), con algún tipo de discapacidad (14), mujeres de otras etnias (5) o mujeres prostituidas o víctimas de trata con fines de explotación sexual (6). También hubo 31 casos de menores de edad, con 15 casos de maltrato y 16 de agresión sexual.

Tipología de las víctimas

Respecto a las víctimas de violencia de género, la gran mayoría tenían entre 30 y 40 años, aunque también hubo un 24% de edades comprendidas entre 19 y 30 años. El 48% contaba con un empleo, el 25% residía en la zona rural.

En cuanto a las víctimas de abuso o agresión sexual, hasta el 73% de los casos el agresor era del entorno cercano a la víctima, bajando hasta el 15% de recientes conocidos y solo un 12% de desconocidos. Teniendo en cuenta estos datos, Raquel López explicaba que “se rompe el mito de que el agresor siempre es desconocido”. Además, se destaca que en 2018 Adavas recibió dos casos en los que se sospechaba que hubo una sumisión química en la agresión sexual.

Servicios asistenciales de Adavas

Adavas lleva a cabo tres tipos de servicios asistenciales: el tratamiento psicológico, el despacho jurídico y la musicoterapia. En cuanto a la asistencia psicológica, en 2018 atendieron a 91 víctimas, mayormente por violencia de género, en 409 sesiones terapéuticas.

Destaca la tipología de las víctimas de violencia de género atendidas psicológicamente, ya que hasta el 24% eran menores de 25 años, un 42% trabajaban, en un 72% tenían estudios superiores, ciclos o bachillerato, y un 73% no tomaban medicación. La abogada Manuela Torres, por su parte, resaltaba que “Cada vez hay más jóvenes que rompen el estereotipo de que las víctimas no trabajan, no tienen estudios o que toman medicación”. El 41% de los maltratos fueron físicos y el 59% psicológicos.

El despacho jurídico, por su parte, atendió a 91 víctimas, de las que 56 lo fueron por malos tratos y 35 por delitos sexuales. De esas 91 víctimas, hubo 22 menores o incapaces (17 en delitos sexuales y 5 de maltrato). A este respecto, Manuela Torres apuntaba que ha aumentado un 41% la asistencia a menores de edad. De las 17 víctimas por delitos sexuales, 5 denunciaron siendo ya adultos, de los que 3 sufrieron los abusos por parte de sacerdotes católicos.

La musicoterapia, por su parte, atendió a 11 menores en un total de 91 sesiones. También intervino con 44 madres.

Aspectos judiciales

Se denuncian un 86% de delitos sexuales mientras en los malos tratos solo se denuncia el 56% de las víctimas atendidas. El 56% de las víctimas por violencia de género no cuenta con ninguna protección, y el 44% no cuenta con ningún tipo de protección.

Hubo un 55% de sentencias condenatorias en delitos sexuales y un 68% en delitos de malos tratos o violencia de género. Por último, se archivaron un 16% de los delitos sexuales denunciados y el 28% de violencia de género, con un ligero aumento respecto al año anterior.

Reivindicaciones

Manuel Torres pedía avanzar en la reforma de los delitos sexuales, con una redefinición de los conceptos, con la eliminación de sanciones pecuniarias y con el aumento de la prescripción de delitos sexuales en menores, entre otros.

Asimismo, criticaban la falta de aplicación del delito habitual, la tendencia al alza de la negación de medios para realizar pruebas o la falta de especialización en violencia machista dentro de los juzgados. También reprochaban que no se valoren las lesiones de ataque o defensa, que se asimile de manera errónea la retirada de la denuncia con las denuncias falsas, así como la utilización de los menores por parte de los agresores.

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