ÍKER URIARTE/MIGUEL NÚÑEZ

“¿A quién estamos ofendiendo?”: Cara a cara entre dos mujeres sobre el aborto

“¿A quién estamos ofendiendo?”: Cara a cara entre dos mujeres sobre el aborto
“¿A quién estamos ofendiendo?”: Cara a cara entre dos mujeres sobre el aborto

En los últimos meses, el debate sobre la ley del aborto ha vuelto a aparecer en la agenda política. La cuestión de si debería ser legal o no se presenta como una cuestión sensible y polarizante en la opinión pública, donde no parece que haya consenso mayoritario claro. Pero, ¿qué opinan las protagonistas de este debate? ¿Qué tienen que decir sobre el aborto a quienes afecta de lleno? Es decir, ¿qué opinan ellas?

Maria y Cristina comparten muchas cosas en común. Las dos son mujeres, las dos estudiaron la misma carrera y las dos tienen trabajos similares. Además vienen de entornos muy similares: Crecieron en familias de clase media y fueron a colegios concertados. Sin embargo, las dos discrepan en su opinión sobre la ley del aborto. Maria defiende el derecho a que las mujeres puedan decidir sobre su cuerpo, mientras que Cristina se posiciona en contra de legalizar el aborto. Ellas se han sentado cara a cara para debatir sobre la cuestión del aborto.

¿Aborto sí o no?

“Yo estoy en contra del aborto. Soy creyente aunque no sea muy practicante, pero creo que eso no tiene que ver con que este a favor o en contra del aborto. Siento que a menudo se frivoliza mucho con el tema y se olvida que estamos hablando de vidas de personas. Eso no se puede tomar a la ligera.” dice Cristina. A ello responde Maria: “No creo que se tome a la ligera. Más bien todo lo contrario. La ley del aborto no hace que aborten más o menos mujeres. Las mujeres han abortado siempre y seguirán abortando. Puede gustar más o menos, pero es la realidad. Lo único que hace ilegalizar el aborto es empujar a las mujeres que no pueden permitirse costearse un viaje a Londres a una clínica especializada a abortar de forma clandestina en vete a saber tu qué circunstancias.”

Cristina frunce el ceño y responde a Maria que le parece que eso que ha dicho está muy ideologizado. Cristina cree que es un discurso muy típico de cierto sector político, que cree representar a todas las mujeres imponiendo su propia agenda política. No se siente representada en este sentido y añade: “Es lo típico que hacen. Dicen que mucho derecho a decidir y demás pero, ¿dónde está ese derecho a decidir sobre sus cuerpos cuando se habla de prostitución o gestación subrogada? ¿Acaso en eso no tienen derecho a decidir sobre su cuerpo? ¿O es que solo les importa decidir sobre su cuerpo para los temas que les interesan? Me parece muy paternalista. Si no estas de acuerdo con ellas es como que te han lavado el cerebro.”

Indignada, Maria replica a Cristina que no puede comparar el aborto con el caso de la prostitución o la gestación subrogada porque son temas esencialmentes distintos. “Cuando hablamos de prostitución o gestación subrogada, lo que está en juego es que se permita la comercialización del cuerpo de las mujeres. En el caso del aborto, eso no pasa. Se trata de nosotras y las decisiones que queramos tomar, sobre todo para un tema que considero también que es delicado. No sé por qué crees que frivolizo con ello. No es que se hable a la ligera sobre el tema, sino que intentamos quitarle toda esa carga que lleva consigo el aborto y que muchas de nosotras llevamos cargando toda nuestra vida.”

El aborto en el caso de supuestos especiales

Además de esto, el debate sobre el aborto presenta cierta complejidad a la hora de abordar casos especiales como los supuestos de violación o malformación del feto. Estas dos mujeres, a pesar de discrepar, parece que una vez llegados a este punto parecen llegar a ciertos consensos. Después de hablar un rato sobre el tema, Cristina se muestra dubitativa: “Vale, en algunos casos como el de una violación quizá debería contemplarse que se pueda abortar. O algo así, quizá tengas razón. Pero en el tema de malformaciones siento que si, que hay malformaciones muy duras pero que no podemos deshacernos de vidas humanas así como así porque no son funcionales. No sé como puedes deshacerte de tu hijo porque tenga algun problema. En eso yo no lo veo. Creo que se acabará abortando a nada que tenga alguna pequeña malformación. Me parece otro tipo de problema que nos involucra a todos como sociedad.”

“Yo creo que estás desinformada Cristina. Cuando se habla de malformaciones estamos hablando de temas que se consideran serios de verdad. Supuestos que pueden poner en peligro la vida de la madre o malformaciones severas de verdad. Si que creo vivimos en una sociedad capacitista, pero no se trata de eso. Se trata de que la vida no es un valor en sí mismo. La vida es el valor que le damos, lo que hacemos con ella. No solo se trata de estar vivo o no a toda costa, sino de la calidad de vida más allá de que vivamos en un mundo donde solo se valora a las personas si son funcionales al sistema o no. Tu imagínate que te dicen que tu hijo o hija nacerá mal y estará con dolor el resto de sus pocos dias, porque no va a vivir más de un par de años. ¿Tu qué haces? ¿Vas a hacerlo sufrir solo porque la vida es un valor en sí mismo y lo crees así y ya esta?.” Maria se recuesta en el asiento y enciende un cigarrillo. Las dos se quedan en silencio un par de segundos con la mirada perdida.

El aborto: una cuestión de ellas

Conforme fue avanzando la discusión, la tensión fue en aumento hasta que acabar en un intercambio de todo tipo de acusaciones. ¿El motivo? La orientación política de las dos. A medida que discurría la conversación fueron saliendo temas polémicos que también está asociados a orientaciones ideológicas claras. Hasta tal punto llegó el asunto que Cristina se levantó de la silla y se marchó casi sin despedirse. Ya fuera, Maria apura el último cigarrillo. Está algo tensa, pero también se siente algo avergonzada de que haya llegado la discusión a ese punto irreconciliable.

“Me da mucha pena. Porque al final estos debates como el del aborto y demás son debates que para mi gusto no son debates. ¿Qué el aborto es legal? Es legal y ya está. Nadie está obligando a nadie a abortar, solo se ofrece esa opción a quien quiera. ¿A quién estamos ofendiendo? Parece que es una moral anticuada en contra de las mujeres de carne y hueso y el derecho no puede atribuir derechos a cosas como la moral pública.¿Quién es la victima del aborto? Porque para un delito necesitas alguien que comete el delito y alguien que es el objeto del delito. Me da rabia porque Cristina parecia buena chica y no era tonta. Y se que en el fondo esta en contra por ideas conservadoras que no tienen nada que ver con el asunto. Nosotras deberiamos decidir. No los señores del color político que sea. Ya suficientemente dificil es para nosotras tomar esa decisión, como para que encima... En fin.” Maria tira la colilla al suelo y se despide. Tiene que recoger a su hija de la guardería.

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