Los investigadores en cáncer alertan de una caída del 25% en la financiación de los proyectos científicos

Los investigadores en cáncer alertan de una caída del 25% en la financiación de los proyectos científicos
Los investigadores en cáncer alertan de una caída del 25% en la financiación de los proyectos científicos

Los proyectos de investigación se activarán meses después de la fecha prevista de inicio, lo que supone un periodo sin financiación de casi seis meses




La Asociación Española de Investigación sobre el Cáncer (ASEICA), sociedad científica principal del país de esta temática que agrupa a un total de 600 investigadores oncológicos básicos, clínicos y traslacionales, alerta de la grave caída en la financiación media de los proyectos de investigación que se están evaluando en la presente convocatoria anual del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (correspondiente al año 2018). ASEICA estima que se producirá un recorte cercano al 25% en los mismos, incluso de aquellos bien evaluados y que son liderados por los investigadores oncológicos más sobresalientes del país.

Esta bajada hace imposible cualquier investigación competitiva en cáncer dados los altos costes que están asociados a este tipo de trabajos e hipoteca seriamente el futuro de los investigadores más jóvenes. Junto a este problema, se encuentra que existe un porcentaje mayor de grupos de investigación que, debido a la falta de presupuesto adecuado, se quedan sin proyecto pese a mostrar actividad científica a lo largo de los últimos años.

Como indica el presidente de ASEICA y miembro del Centro de Investigación del Cáncer, el Dr. Xosé R. Bustelo, "una combinación de factores ha creado la tormenta perfecta en esta convocatoria que, de no solventarse, creo que pondrá en la picota a la mayoría de investigadores que trabajan en cáncer en este país. Lamentablemente, a diferencia de los fenómenos atmosféricos, las causas de esta auténtica debacle eran perfectamente previsibles antes de iniciarse el proceso: por un lado, la congelación de la financiación destinada durante estos últimos a la investigación que no contemplan ni siquiera los cambios debidos a la subida de inflación; por el otro lado, el aumento del número de solicitantes que se produce de forma progresiva en cada convocatoria. La caída en la financiación, de todas formas, ha sido incluso más acusada que las previsiones más pesimistas que se habían hecho con antelación".

Dado que los proyectos se adjudican por tres años y solo se admite el disfrute de un único proyecto por investigador de forma simultánea, esta caída en la financiación hará que los grupos de la presente convocatoria tengan su actividad investigadora reducida durante los próximos tres años. A esto hay que añadir que, debido a los problemas del retraso de la presente convocatoria (que corresponde todavía a la del año 2018) y del proceso de evaluación, los proyectos se activarán varios meses después de su fecha de inicio prevista (1 de enero de 2019).

Como señala el Dr. Bustelo, "estamos ya en marzo y, visto lo visto, nadie puede asegurar que la financiación llegue a los grupos antes de los próximos tres meses. Eso supone, como mínimo, un periodo de falta de financiación de casi seis meses".

Dado los precedentes de este año, se prevé que la próxima convocatoria de proyectos será aún mayor si no existen unos nuevos presupuestos, lo que parece imposible dada la situación política actual en España. Producto de esta situación anómala es el hecho de que la nueva convocatoria de proyectos para el año 2019, que generalmente debería ser convocada sobre principios de año, todavía no se ha publicado. Y no se podrá hacer, incluso en el mejor de los casos, hasta que la presente del año 2018 quede definitivamente resuelta.

Junto con este problema, ASEICA alerta también que iniciativas en marcha como son redes cooperativas de investigación en cáncer están seriamente afectadas por el bloqueo en los presupuestos que se ha producido este año. El Dr. Bustelo insiste en que "todo el sistema está sometido a un estrés de materiales muy grande, lo que aproxima a nuestro sistema científico al colapso a corto plazo. El ambiente es tan desmoralizante que ya hay científicos líderes del campo en España que se están planteando marcharse del país para poder seguir haciendo ciencia de calidad".

En la misma línea, el Dr. Eduard Batlle, coordinador del Programa de Cáncer del Institut de Reserca Biomédica de Barcelona, destaca que "es imposible realmente llevar a cabo trabajos punteros en cáncer en España si la baja financiación nacional no se complementa con el aporte económico de fuentes internacionales. De no cambiar la situación, la motivación para permanecer en nuestro país se reduce muy sustancialmente".

Financiación subóptima

ASEICA también destaca que el problema actual viene combinado con una reducción progresiva en los niveles de financiación a lo largo de estos últimos años. Por ejemplo, la financiación media de los proyectos concedidos en el programa de cáncer del plan nacional de investigación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades ha bajado cerca de un 25% en los cinco años anteriores. Como indica el Dr. Piero Crespo, miembro de ASEICA y director del Instituto de Biomedicina y Biotecnología de Cantabria, "esto está resultando en que cada vez seamos menos, menos productivos y más viejos. La pérdida de talento joven es obvia".

En un informe recientemente elaborado en colaboración con la Fundación Científica de la Asociación Española contra el Cáncer y la Fundación LaCaixa, ASEICA ha calculado que el gasto en I+D por habitante ha caído 4 puntos sin contabilizar la inflación en España durante el periodo 2007-2016. Esta partida es significativamente mayor si no se consideran partidas presupuestarias que no están directamente asociadas a la financiación directa de proyectos de investigación.

Esto contrasta con los países de nuestro entorno, donde el gasto en investigación se ha incrementado en un 29% en un mismo periodo. Debido a ello, España invierte por habitante en estos momentos dos veces menos que Francia y tres veces menos que Alemania (ver figura adjunta). En términos de PIB, el gasto en I+D español es casi la mitad de la media de la Unión Europea. Esto, obviamente, supone una pérdida de competitividad y, sobre todo, la imposibilidad de acometer proyectos ambiciosos sobre cáncer. En la actualidad, hay proyectos que no se pueden realizar en España sin el auxilio de financiación internacional.

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