El premio Nobel Gérard Mourou visita el Centro de Láseres Pulsados y resalta sus aplicaciones para la medicina

El premio Nobel Gérard Mourou visita el Centro de Láseres Pulsados y resalta sus aplicaciones para la medicina
El premio Nobel Gérard Mourou visita el Centro de Láseres Pulsados y resalta sus aplicaciones para la medicina

También para las medioambientales. Este sistema referente para los investigadores nacionales e internacionales se encuentra totalmente operativo por lo que Mourou ha mostrado su interés en poder analizar in situ este equipamiento singular así como las múltiples aplicaciones que le están dando científicos en todo el mundo

El profesor Gérard Mourou, premio Nobel de Física 2018 ha visitado este lunes Salamanca de la mano del Centro de Láseres Pulsados. Allí ha visitado el láser Vega, un sistema que ha sido diseñado basándose en la tecnología 'Chirped Pulse Amplification' creada conjuntamente por el profesor y Strickland y objeto del premio Nobel de Física de 2018. 

Este sistema referente para los investigadores nacionales e internacionales se encuentra totalmente operativo por lo que Mourou ha mostrado su interés en poder analizar in situ este equipamiento singular así como las múltiples aplicaciones que le están dando científicos en todo el mundo. 

El Centro de Láseres Pulsados es una infraestructura científico-técnica singular que posee uno de los tres láseres del mundo capaces de alcanzar un petavatio de potencia pico con una frecuencia de repetición de un disparo por segundo. 

El diseño CPA permitió seguir avanzando en la tecnología láser soslayando el problema del umbral de daño en el equipamiento usado para lograr más potencia en los láseres. La solución propuesta por Gérard Mourou y Donna Strickland consistió en un método pionero para generar pulsos ópticos ultracortos de alta intensidad. 

Para lograr la eficacia de ese método se parte de un pulso corto de banda ancha y estirarlo longitudinalmente. De esta forma, se reduce su intensidad pudiendo amplificar cada frecuencia de ese pulso individiualmente alejándose del umbral de daño del material. Cuando se alcanza la amplificación deseada se vuelven a reunificar las frecuencias en un único pulso de igual duración, alcanzando potencias de teravatio, petavatio y las que están por llegar. 

Strickland y Mourou trabajaron con láseres de neodimio. Poco después se pasó a un material ideal, por su enorme anchura de banda, el Ti:zafiro (zafiro sintético dopado con titanio). Ello ha permitido la evolución de los láseres pulsados hasta pocos femtosegundos al precio de un ajuste extraordinariamente preciso de los elemetos que estiran y los que comprimen el pulso. Eso es VEGA, un equipamiento preciso y singular basado en una tecnología merecedora del Nobel por su apoyo científico-técnico a la evolución de la ciencia en la frontera del conocimiento. 

Según las palabras del propio Mourou, sus aplicaciones científicas son varias, como las médicas y medioambientales para tratar el cáncer o los residuos tóxicos. 

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