​Juicio charanga ‘La Escala’: “Nos dijo que no cobrábamos porque la cuenta estaba bloqueada por Hacienda”

​Juicio charanga ‘La Escala’: “Nos dijo que no cobrábamos porque la cuenta estaba bloqueada por Hacienda”
​Juicio charanga ‘La Escala’: “Nos dijo que no cobrábamos porque la cuenta estaba bloqueada por Hacienda”

El acusado ha admitido falsear las firmas, pero afirma haber abonado todo el dinero correspondiente que le solicitan el resto de sus compañeros

En la mañana de este martes se ha celebrado la segunda vista –ya que el lunes tuvo lugar la primera de las dos jornadas en las que se ha desarrollado- por el juicio de uno de los componentes de la extinta charanga ‘La Escala’.  El Fiscal pide para R.S.C. dos años de prisión por el delito de falsedad documental, que ha admitido el propio acusado, y, por otra parte, la defensa personal solicita siete años y medio, al sumar a ese delito de falsificación, el supuesto delito de apropiación indebida.

Precisamente, el acusado, R.S.C. -quién se ha acogido a su derecho a no declarar, a las preguntas de la defensa personal de las víctimas- ha admitido haber realizado esa falsificación de documentación oficial. Se contabilizan diferentes documentos, entre los que se incluye la liquidación y la disolución de la charanga, todos ellos con firmas falsas de los demás componentes realizadas por el propio acusado. ‘Al no tener relación con los otros componentes decidí clausurarla. Sé que está mal hecho, pero en ese momento decidí hacerlo así’. Ha admitido R.S.C., afirmando no haber informado al resto de integrantes de estos movimientos.

Sin embargo, en cuanto a los pagos y el dinero que le reclama la defensa personal de los otros componentes, R.S.C. ha admitido haber abonado todo tipo de deuda pendiente con ellos. Así mismo afirma que la cuenta que estaba puesta para recibir los cobros era la suya particular, porque ‘creí que no era necesario’ y que él ejercía todas las funciones administrativas.

Del mismo modo, el acusado ha asegurado que el repartía el dinero de todas las actuaciones: ‘lo sacaba de mi cuenta y luego lo repartía entre todos’. Todo ello, según el acusado, sin firmar ningún tipo de recibo o justificante.

Para concluir su declaración, admite que la relación comenzó a torcerse cuando en agosto de 2014, en una actuación en Gajates, uno de los miembros de la banda –J.M.C.H.- tuvo un encontronazo con un espectador; acto que R.S.C. le recriminó por lo que decidió no contar más con él.

Por otro lado, presentado por la defensa de R.S.C., declaraba uno de los músicos esporádicos de la charanga, quien admite haber cobrado algunas veces en mano y otras veces mediante transferencia bancaria. Sin embargo, él escuchó decir a los otros componentes que llevaban mucho tiempo sin percibir dinero; asegurando no conocer ni antes, ni después de la actuación el dinero que iba a cobrar.

Por último, admite haber estado presente en el incidente de Gajates y que él también recriminó su actitud a J.M.C.H. porque había mucha gente del pueblo y ‘se podían poner en nuestra contra’

Después de los hechos, se dividieron en dos. Una charanga formada por el acusado que sigue activa y con similar nombre y otra, por otro lado con los otros integrantes.

Versión de los afectados

Declararon también los otros integrantes de la charanga, quienes dicen ser consciente en todo momento de la situación a la que han llegado y que desde el primer momento siempre han intentado arreglarlo de manera pacífica, ‘sin tener que llegar a este punto’.

Así, todos aseguran no haber recibido ningún pago desde que se creó de manera formal la charanga la Escala, de los más de 120.000 euros que le piden.  Advierten eso sí, que en 2009 se creó el grupo previo, y después se juntó con el bombo R.S.C. quién poco a poco fue cogiendo cosas de gestión, por falta de tiempo de los otros miembros, y que sí recibieron el dinero de esos bolos. 

Deciden, por tanto, y como se ha mencionado previamente, dar de alta la charanga para poder facturar. Aquí R.S.C.  según los otros miembros de la charanga, les confirma que la asociación tiene que tener una cuenta bancaria y que por ello les asegura que la ha creado. ‘Él nos dice que existe una cuenta de la propia asociación, pero que está bloqueada porque la ha embargado hacienda por problemas de IVA, pero que él y su padre lo solucionarían’ aseguran los otros miembros, que también afirman que en ningún momento les dijo que no existiera esa cuenta.

‘Antes del registro en la Junta de la asociación, había atrasos ya en el pago que se fueron sufragando con el tiempo. Ese es el único dinero que hemos recibido, pero ya con la asociación creada nunca recibimos ni un euro’. Aseguran las supuestas víctimas, que además añaden que ‘Nosotros presionábamos porque veíamos que entraba ese dinero, pero luego no veíamos nada. Jamás nos enseñó ningún tipo de recibo o documento’ Del mismo modo, admiten que sí que cobraron algo de dinero de las propinas, pero nunca nada por actuación oficial.

Por otro lado, aseguran que R.S.C. había cobrado todo el dinero de las actuaciones, cosa que habían comprobado posteriormente con todos los clientes. ‘Llegó un amigo mío que era concejal en Castellanos de Moriscos y me dijo que sí había pagado a la charanga. Comprobamos el resto de clientes y vimos que efectivamente todos habían pagado, bien en efectivo o bien con cheques o transferencias’ asegura P.P.A.

Sin embargo, ellos admiten: ‘él nos decía que todavía no le habían pagado, y comprobamos que había ciertos bolos que se los pagaban o bien antes de actuar o justo en el mismo día’. Del mismo modo, ellos insisten en que la asociación nunca había pagado a nadie, ni a ellos ni a los esporádicos.

‘Fuimos a buscarle al trabajo y le reclamamos toda esa documentación, pero él no nos dio explicaciones y se fue. Nosotros, por tanto, decidimos contar con un abogado especializado y presentamos una querella’

Antes de eso, y según las víctimas ‘siempre con buena predisposición, le escribimos para tener una reunión y de manera pacífica arreglar todo, pero nunca se presentó’ Al no presentarse, el resto de componentes de la charanga acudieron a la Junta para disolver la asociación, pero para su sorpresa el funcionario les dijo que ‘no había nada que disolver, porque esa asociación ya había sido liquidad’. Fue en ese momento, según ellos, cuando se dieron cuenta que pasaba algo raro. 

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