El arte de restaurar libros en la UPSA para conservar el conocimiento y conocer la historia

El arte de restaurar libros en la UPSA para conservar el conocimiento y conocer la historia
FOTOS: UNIVERSIDAD PONTIFICIA DE SALAMANCA
El arte de restaurar libros en la UPSA para conservar el conocimiento y conocer la historia

La Biblioteca de la Universidad Pontificia de Salamanca está trabajando sobre un plan de preservación y conservación del fondo documental de la Universidad que incluye la revisión y restauración de las obras que necesiten intervención, con el objetivo de obtener un conocimiento más completo y detallado de la colección, contextualizar los sucesos históricos y recuperar, en lo posible, de las características iniciales de esas obras

El fondo documental patrimonial con el que cuentan la Biblioteca y el Archivo de la UPSA no solo sirve de base de conocimiento y cultura entre generaciones por ser un material clave para los investigadores, sino que sus libros y documentos de archivo también trasmiten las peculiaridades de la vida y la sociedad de la época en la que se creó la obra. La Biblioteca cuenta con un considerable surtido de obras de fondo antiguo sobre materias filosóficas, humanísticas, teológicas, y de otros ámbitos, que poseían los jesuitas en sus bibliotecas.

Para este fin, el fondo histórico, de más de 35.000 volúmenes, cuenta con un taller de restauración en el que se trabaja diariamente sobre libros y documentos de archivo. En el taller, se establecen las prioridades en la reparación de la obra en función del deterioro o la extensión de la intervención, así como el valor y la importancia de la obra, como sucedió con la reciente restauración de los dos volúmenes de las Obras Completas en griego de Platón, impreso por Aldo Manuzio en 1513, y que debió formar parte de la biblioteca del profesor de griego de la Universidad de Salamanca del siglo XVI, Hernán Núñez, ‘El Pinciano’.

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El taller interviene sobre documentos gráficos, no solo del fondo histórico (con obras desde el siglo XIII), sino también sobre publicaciones modernas, con papel, tintas y soportes industriales de peor calidad, que hay que conservar en unas condiciones específicas para que no se deterioren con el paso del tiempo.

El proceso de restauración de un libro antiguo

Tras un estudio fotográfico y de valoración del deterioro, los restauradores realizan una propuesta de tratamiento y empiezan a intervenir, según el grado de profundización de la restauración. El estudio preliminar permite analizar los materiales de la obra (cubierta de pergamino o de piel, tinta impresa o manuscrita, pigmentos, uso de adhesivos, etc.). Tras el análisis, se procede a la limpieza de la obra. La restauración en ocasiones implica el desmontaje total o parcial del libro, proceso que requiere el mayor cuidado por parte de los expertos. Después de la limpieza, se procede con el resto de pasos necesarios para la restauración: injertos, reintegraciones, descosidos, análisis de tintas, soportes y adhesivos, desinsectaciones, procedimientos al vacío, humectaciones, reencuadernaciones y un sin fin de tratamientos que constituyen la labor de los restauradores.

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Actualmente, se está restaurando el manuscrito del dominico Juan de Barrionuevo (estudiante de Teología entre 1538-1542) sobre los comentarios de su profesor Francisco de Vitoria, respecto a la Prima Pars de la Summa Theologiae que escribió Santo Tomás de Aquino. El manuscrito conservado en la Biblioteca de la UPSA no cuenta con su encuadernación original, supuestamente de pergamino (infravalorada antiguamente porque era muy humilde, pero que han permitido la conservación de muchas obras antiguas). Estaba adherido a una cubierta de piel pegada al lomo y se cortaron los nervios de la encuadernación original, lo que supuso que la parte móvil de la obra se tensara y se despegaran y rompieran hojas y cuadernillos.

Para los expertos, lo más importante es trabajar con materiales y productos de calidad naturales y recuperar el uso de técnicas milenarias que son respetuosas con la obra, huyendo de lo acrílico, porque genera problemas de oxidación. Las técnicas de restauración incluyen por ejemplo, el uso de almidón de trigo, que permite adherir el papel antiguo, y que es completamente reversible y respeta las tintas. Así como el uso de papel natural con fibras vegetales, que aumenta su calidad y es respetuoso con la obra.

Diferencias entre una buena y mala restauración

El objetivo de la restauración es que el libro o documento se pueda utilizar de nuevo como fue originariamente, indican los restauradores de la UPSA. “La diferencia entre una buena o mala restauración se basa en respetar los materiales originales”, por lo que, siempre que sea posible, se respeta la estructura. Si supone un detrimento de la conservación de la obra, entonces será procedente una intervención más profunda. Para los expertos, si la intervención tiene una finalidad puramente estética, supondrá problemas en el futuro. “Una restauración estética de un libro o de un pergamino no elimina la enfermedad de la obra”, aseguran.

El papel moderno, más difícil de conservar

La industrialización del papel supuso un detrimento de su calidad. El papel moderno del siglo XIX y XX no tiene fibras y su pasta es muy clorada, lo que supone un deterioro mas rápido. El papel con esta calidad está avocado a una duración de décadas, por lo que, desde la Biblioteca se atiende también la reparación de obras modernas de uso habitual por parte de estudiantes y profesores, y de aquellas obras únicas y solo en soporte papel en peligro de desaparición.

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La Biblioteca de la UPSA custodia, conserva y preserva también fondos documentales externos recibidos por donaciones, legados o cesiones, como el archivo de Acción Católica Española (cedido por la Federación de Movimientos de Acción Católica Española y la Conferencia Episcopal), la Biblioteca de Espiritualidad Manuel López Paradela, fondos donados por Ramón Trevijano, José Manuel Sánchez Caro, Serafín Sánchez y otras personas ligadas a la Universidad. Y conserva archivos personales como el de Lamberto de Echeverría, Melquíades Andrés, etcétera.

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