Alberto Miguel, el policía salmantino que, de vacaciones, actuó de forma heroica para salvar a una mujer en Benidorm

Alberto Miguel, el policía salmantino que, de vacaciones, actuó de forma heroica para salvar a una mujer en Benidorm
Alberto Miguel, el policía salmantino que, de vacaciones, actuó de forma heroica para salvar a una mujer en Benidorm

El pasado 13 de agosto, un policía salmantino fuera de servicio auxilió a una mujer que estaba siendo maltratada en plena calle de Benidorm. La intervención providencial de este agente logró impedir que el presunto agresor escapara con la víctima, consiguiendo que finalmente se pudiera realizar el arresto. El policía nacional salmantino es Alberto Miguel González. SALAMANCA24HORAS ha hablado con él para conocer en primera persona cómo ocurrieron los hechos

"Estoy destinado desde 2012 en la Brigada Provincial de Seguridad Ciudadana de Madrid, concretamente en el distrito de Hortaleza-Barajas; pero antes trabajé en los Grupos de Atención al Ciudadano (GAC) (los conocidos como "radiopatrulla") de la Comisaría de Benidorm", explica el salmantino, de 37 años. "Como viví allí siete años, me gusta mucho volver durante las vacaciones, porque conservo muchos amigos y le tengo mucho cariño a la ciudad", cuenta. Por eso, aquel martes, el agente se encontraba paseando tan tranquilo con su pareja cuando fue testigo del suceso.

"Veníamos de la playa y nos encontrábamos caminando por la calle del Doctor Orts Llorca, sobre las 20:00 horas, cuando comencé a escuchar los gritos de una mujer. Al girarme para escuchar con mayor claridad, contemplé a un hombre de raza negra, muy corpulento y musculado de casi dos metros de altura, que zarandeaba a la mujer y le daba fuertes empujones contra una pared. Después, la agarraba del cuello", explica a SALAMANCA24HORAS.

En ese momento, el agente salmantino le pidió a su pareja que marcara el 091 y le pasara el teléfono. Mientras, él sacó su placa, que llevaba pese a ir de paisano y se dirigió al individuo, gritando un fuerte "alto, policía". "Fue como la Ley de Murphy", dice, "porque en ese momento pasaba justo un taxi, y el hombre cogió en volandas a la mujer y la introdujo a la fuerza en la parte de atrás del coche como un saco de patatas".

Alberto no sabe si el taxista no escuchó los gritos del policía o actuó por miedo, pero el coche arrancó. "Otra vez tuve mala suerte, porque en la zona no había mucho tráfico y el semáforo próximo se puso en verde", cuenta. Así que le tocó correr detrás del vehículo. "Empecé a correr mientras hablaba con la Sala del 091 de Alicante, indicándole que yo era un compañero fuera de servicio, lo que había vivido e informando del número de licencia del taxi, que era la 172", relata el agente salmantino.

Alberto pidió al 091 que diera aviso a los 'zetas' de Benidorm. "Seguí al taxi corriendo por la acera hasta la calle Gerona en dirección a la avenida de Europa. La verdad es que saberme las calles por haber patrullado varios años allí me sirvió mucho", dice. El policía de Salamanca afirma que en todo momento y desde la parte de atrás del coche, la mujer le hacia gestos de auxilio con las manos.

El agente siguió corriendo durante más de un kilómetro hasta que el taxi giró en la avenida de la Comunidad Valenciana, "en ese momento lo interceptó un coche patrulla, cuyos agentes procedieron a la detención del individuo". El agresor fue arrestado por un presunto delito de violencia en el ámbito familiar, ya que era la pareja de la víctima.

"Actuar así es fruto de años de experiencia"

Claro, Alberto fue felicitado por los agentes de Benidorm y, dos días después su actuación heróica se hizo conocida a nivel nacional. "Al final, esta forma de actuar es fruto de años de experiencia, porque este tipo de intervenciones las he realizado en mi trabajo de forma constante y muy habitual", explica el policía salmantino. 

De hecho, situaciones así, fuera de servicio, no son nuevas para él. "En Salamanca procedí a la detención de un varón que agredía a una mujer en plena calle en la avenida de Villamayor; y en otra ocasión un vendedor de droga tuvo la mala suerte de ofrecérmela a mí en la calle Varillas. Fuie el peor cliente para un camello", ríe.

"Los policías no actuamos sólo cuando llevamos uniforme. Somos policías las 24 horas del día y nuestra misión es estar atentos. La verdad es que me sentí satisfecho con mi actuación, aunque después fuera citado para que me tomaran declaración", finaliza este agente, hijo, hermano y nieto de policías (su padre forma parte de la Comisaría de la Policía Nacional en Salamanca).

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