CRISTINA NÓVOA, PROFESORA EN EL CRA RIBERA DE CAÑEDO DE CALZADA DE VALDUNCIEL

Cristina Nóvoa: "He encontrado el equilibrio entre disciplina, respeto, orden en el aula con el juego, bromas y confianza"

Cristina Nóvoa: "He encontrado el equilibrio entre disciplina, respeto, orden en el aula con el juego, bromas y confianza"
La maestra Cristina Nóvoa
Cristina Nóvoa: "He encontrado el equilibrio entre disciplina, respeto, orden en el aula con el juego, bromas y confianza"

La maestra es finalista de los Premios Educa, que cada año reconocen el trabajo del mejor docente de España 

La profesora gallega Cristina Nóvoa, que imparte sus clases en el CRA Ribera de Cañedo de Calzada de Vandunciel es finalista de los Premios Educa, que cada año reconocen el trabajo del mejor profesor de España. Reconocimiento que no es nuevo para esta maestra que ya fue nominada en 2017.

¿Por qué cree que la han nominado sus alumnos?

 Porque creo que he conseguido conectar con ellos, se alegran cuando me ven, esperan con ilusión la clase que les voy a impartir, son capaces de ver en mí a alguien cercano. Porque busco dentro de ellos sentimientos, emociones, inquietudes, sus habilidades y dificultades tanto personales como académicas e intento adecuarme a esta realidad dentro de lo posible. Porque llevo la motivación por bandera. Creo que un niño que no esté motivado no será capaz de alcanzar los logros que de él esperamos. Porque creo que cada alumno es único e irrepetible con diferentes capacidades, gustos y por eso no espero lo mismo y al mismo tiempo de todos mis niños. Creo en las posibilidades infinitas de cada uno. Procuro convertir los contenidos educativos en actividades creativas y estimulantes. Conjugar el libro de texto, los contenidos y la memorización con nuevas metodologías y recursos que se complementen es fundamental en mis clases. Independientemente de mi asignatura, presto una especial atención a la socialización en el aula y en el centro escolar, el respeto mutuo, las normas cívicas y el cuidado del medio con lo que soy totalmente inflexible. Creo que he encontrado el equilibrio entre la disciplina, el respeto, el orden en el aula con el juego, las bromas y la confianza. Una sonrisa, un abrazo, un castigo o riña, pueden convivir perfectamente en el aula. Y lo más importante, trabajar una sana autoestima. Un niño sin autoestima, tendrá muchas dificultades el día de mañana y, además, una baja autoestima suele enmascarar un problema subyacente que tenemos que descubrir y contribuir a resolver. Al mismo tiempo, una autoestima que roce la arrogancia, tampoco beneficiará al alumno.

¿Considera que es mejorable nuestro sistema educativo? ¿Por qué?

 Sí, rotundamente sí. Creo que hay muchas cosas que mejorar. Si hacemos una revisión bibliográfica de los autores más importantes en Educación como Comenio y Rousseau, en el siglo XVI, precursores de la Escuela Nueva, defendían que “La Escuela debe preparar para la vida y debe atender las capacidades del niño a su ritmo y ésta será activa e integral. Fröbel, siglo XVIII, es el creador de la pedagogía del Juego y está en contra de la escuela tradicional en la que el alumno permanece exclusivamente escuchando. Durante el siglo XIX y principios del XX, autores como Freire, Hermanas Agazzi y María Montessori, entre otros, contribuyen con diferentes aportaciones para renovar la escuela tradicional. Por lo tanto, en el siglo XXI, no es lógico que, con tantas aportaciones a lo largo de los años de autores de renombre, sigamos basando nuestra educación en la memorización de contenidos y en enseñar lo mismo, en el mismo espacio de tiempo, de manera pasiva-receptiva, esperando que todos adquieran el mismo aprendizaje al mismo tiempo y de la misma forma.

Otro aspecto que necesita mejora urgente es la Ley Educativa, que debe ser diseñada únicamente por profesionales en activo en esa etapa a legislar, con años de experiencia y que conozca la realidad del aula, el perfil del alumnado y sus características psico-evolutivas. Una ley común para todo el territorio español que evite diferencias educativas por comunidades autónomas.

Creo que es de vital importancia, además de ser una de las claves de la mejora de la educación, bajar la ratio en las aulas o en su defecto poner profesorado o auxiliar de apoyo. En el momento que tengamos menos alumnos podremos hacer realidad una educación individualizada, activa y participativa (que tanto se propugna en las leyes de educación y que es imposible llevar a cabo de forma práctica), proporcionando recursos humanos y materiales adecuados a cada niño.

Otra mejora fundamental, es el respeto hacia la figura del docente, que ha caído en picado en las últimas décadas. Nadie dice a un cirujano dónde debe cortar o qué bisturí usar, entonces ¿Por qué algunas personas se sienten legitimados para dirigir nuestra labor? ¿Cuántos años de experiencia les avala?

En el peor de los casos, en el que se produzca acoso al profesorado, tiene que ser el propio centro y la administración las que actúen de oficio judicialmente. Es imperativo, fomentar desde el Gobierno y administraciones el respeto a los docentes, recuperando así, la dignidad de nuestro gremio.

 Los docentes debemos dejar de centrar todos los contenidos en el libro de texto. Está bien que sirva de guía, pero que no sean las editoriales (a pesar de su trabajo encomiable) las que marquen los aprendizajes y evaluación. Debe ser el docente el que adapte los contenidos de un libro y otro y prepare actividades alternativas de acuerdo al grupo con el que trabaja, sus necesidades y capacidades.

Creo, que una parte del sueldo de los profesionales de la enseñanza, debe estar sujeto a la formación, investigación, proyectos, publicaciones e implicación en el centro escolar. Premiando así a los docentes actualizados y que se vean apoyados por parte de la administración. Con una doble misión, premiar al trabajador que se esfuerza, que está al día, y por otra, incentivar al que le cuesta más estar actualizado.

 ¿Qué recomendaciones le daría a las familias para mejorar la educación?

A las familia, que necesitamos un apoyo total en nuestra labor. No vamos al centro a jugar, entretener a sus niños, la mayoría de los docentes, dedicamos muchas horas al día y a la semana preparando cada una de las actividades que llevamos a cabo. Nuestra profesión es de esas en las que siempre estás trabajando, no solo corrigiendo exámenes y cuadernos. Si nos vamos de viaje, recogemos con nuestros amigos hojas preciosas que han caído al suelo para hacer el póster del otoño al llegar a casa. O si es el profesor de Biología, recoge las hojas para enseñar a sus alumnos las lobuladas, estriadas. Nuestra profesión necesita una formación continua, que hacemos por las tardes, noches, online, fines de semana y verano para actualizar nuestro nivel de idioma o Tics, evaluación, metodología…

Nuestra labor no es educar, esa es una labor del hogar. Nosotros solo podemos reforzar los valores del hogar. Vayamos de la mano, trabajando juntos, apoyándonos, puesto que nuestro fin es el mismo, sus hijos, que son nuestro tesoro.

¿Y al profesorado?

En primer lugar, que utilicen más el refuerzo positivo, mucho más saludable y con mejores resultados que el negativo. Que no tengan reparo en intentar nuevas formas de enseñar y convertir la materia más tediosa en algo motivador. Que no basen todo el aprendizaje en la memorización pasiva. Que escuchen más a sus alumnos, ellos les darán la clave. Y, sobre todo, que la cantidad de suspensos de una clase no marca el gran nivel del profesor, sino todo lo contrario, indica que no fue capaz de llegar al alumno. Lo importante no es la nota, o calificación, sino lo que han aprendido los alumnos y es eso lo que hay que cuantificar.

 Le diría también, que nos encontramos remando en una nave gigante, y, para llegar al mismo puerto, tanto docentes como padres, alumnos e instituciones, debemos trabajar en equipo. Si alguno de ellos deja de remar, el resto debe compensar este trabajo, dedicando más esfuerzo. Unos pocos no pueden llevar solos una carga tan grande, por lo tanto, es un trabajo de todos, con unas consecuencias monumentales, puesto que trabajamos con la materia prima más sensible y maleable que existe.

¿A los alumnos?

Que nunca, nunca, le permitan a nadie que les corten las alas, nadie tiene la potestad de decirles que no valen para algo. Que cada persona tiene una valía y no todos destacamos en lo mismo. Les diría, que, si quieren algo, luchen por ello con todas sus fuerzas y, sobre todo, confíen en sus posibilidades. Que cuiden su autoestima porque sin ella no se llega a ningún sitio, pero que nunca lleguen a la arrogancia o la soberbia, tan dañina como la baja autoestima. Que no cierren puertas tras ellos, nunca se sabe qué volverán a necesitar.

¿Y a las autoridades?

Que la Educación, la Sanidad y la Justicia son la base de un país saludable. Para que un país sea productivo hay que empezar por forjar una estructura sólida. Esa estructura se construye con nuestros niños desde su más tierna infancia. Moldear ciudadanos críticos, cultos, respetuosos, cívicos, será una garantía de un país con futuro. Al igual que unos ciudadanos sanos y con una justicia impecable contribuirán al mismo fin. La Educación no es un gasto, es una inversión. Por lo tanto, no dejemos marchar tantos años de inversión a otros países.

Les diría también que seleccionen a expertos en la docencia de cada nivel con experiencia en el aula, para elaborar una Ley de Educación, común para todos, adecuada al siglo en el que vivimos y a los alumnos de estos tiempos. Y que se dejen de tanta evaluación y exámenes, no es necesario tanta burocracia para enseñar. Existen muchas formas de valorar la evolución de los alumnos sin necesidad de una valoración cuantitativa, que lo único que hace es basar el aprendizaje en la capacidad de memorización. Y la memorización es importante, pero necesita de muchos otros factores. Un niño de 3, 6 y 10 años no debe obsesionarse con una calificación, lo que tiene que hacer es querer aprender, emocionarse con el aprendizaje.

Las autoridades deben, no solo fomentar la formación y actualización del profesorado, sino que deben facilitar permisos, medios económicos, materiales…para este fin. La participación de los docentes, en cualquier actividad que redunde en sus alumnos y en el sistema educativo debe ser la prioridad de cualquier Administración.

La formación debe mejorar en sus inicios, las Facultades deben actualizarse y ofrecer la mejor calidad a los futuros docentes. En el caso de educación Secundaria y Bachillerato, propondría llevar a cabo el curso de Capacitación Docente (mucho más completo que el actual y con asignaturas obligatorias con neuroeducación o neuropedagogía, psicología evolutiva…) como primer curso y/o segundo del Grado y previo a la especialización, Historia, Filología…De esta manera cursarán este grado las personas que quieran ser docentes en el futuro, de manera que estarán mucho más preparados para la docencia y sobre la evolución psicoevolutiva del alumnado con los que van a trabajar.

Si le decimos estas palabras, ¿qué le viene a la cabeza: TICS, ratio y patio?

TIcs, recursos ilimitados de forma prácticamente gratuita que bien utilizados, seleccionados e integrados en la educación pueden optimizar la calidad de la enseñanza un mil por cien.

Ratio, este es uno de los grandes talones de Aquiles de nuestro sistema educativo. Como he dicho antes, cada niño es diferente, cada uno tiene unas aptitudes, una personalidad, unas necesidades diferentes, por lo tanto, es imposible atender a cada uno de forma individualizada si tenemos 26 alumnos en primaria y 35 en secundaria.

Patio: El gran olvidado. El patio es el sitio donde nuestros alumnos pueden desarrollar la imaginación, convivir, relacionarse, integrarse. Un patio de un colegio nunca debe ser hormigón y una portería como sucede en la mayoría de los centros escolares. Debemos recordar que hoy en día, debido al ritmo de vida en las ciudades, el espacio disponible para el juego es cada vez más reducido y la actividad libre y espontánea del alumnado se ve reducida al mínimo al no encontrar estímulo alguno. Un patio debe contener zonas de arena y agua, juegos móviles, árboles y zona verde en donde dar rienda suelta a su imaginación.

El patio debe ser utilizado cada hora unos diez minutos, para que los niños cambien de actividad, se muevan y sean capaces de retomar la actividad siguiente con más atención. Nos olvidamos siempre de que un niño no es capaz de mantener la atención más de media hora o cincuenta minutos como máximo, en caso de niños mayores. Y debemos recordar, que los niños aprenden jugando.

¿Y con aula, lápiz y pizarra?

Aula: me viene a la cabeza mesas, sillas de colores, cojines, colchonetas, luz natural, paredes decoradas, juguetes, macetas, plantas, estanterías con libros…

Lápiz: Ahora y siempre…

Pizarra: ¡Qué sería mi ropa sin restos de tiza por todas partes! ¡Pizarra siempre!


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