Un profesor de la Facultad de Bellas Artes de Salamanca llamado José Luis Cuerda

Un profesor de la Facultad de Bellas Artes de Salamanca llamado José Luis Cuerda
Un grupo de alumnos de Bellas Artes de Salamanca y su profesora, María Soledad Farré, entrevista a Cuerda para el making of de 'El Bosque Animado', en 1987. Fotos cedidas por María Soledad Farré
Un profesor de la Facultad de Bellas Artes de Salamanca llamado José Luis Cuerda


A mediados de los años ochenta, José Luis Cuerda fue profesor asociado de la recién creada en 1983 Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Salamanca. Fueron dos cursos intensos que finalizaron cuando Cuerda se centró en rodar el encargo que cristalizaría en 'El Bosque Animado'

El pasado 4 de febrero falleció José Luis Cuerda, cineasta y creador incansable, en el Hospital de la Princesa de Madrid, como consecuencia de una embolia. Autor de películas como Amanece que no es poco (1989) o El bosque animado (1987), tenía 72 años y se mantuvo en activo hasta casi el final. Hace poco más de un año había estrenado Tiempo después, la "secuela espiritual" de Amanece, que no es poco, en la que, infatigable, se puso al frente de un elenco de 42 actores.

A mediados de los años ochenta, José Luis Cuerda fue profesor asociado de la recién creada en 1983 Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Salamanca. Fueron dos cursos intensos que finalizaron cuando Cuerda se centró en rodar el encargo que cristalizaría en El Bosque Animado, con guión de Rafel Azcona, que le catapultaría a la fama. Pero en 1985, el director de cine era un incipiente creador que en 1969 había entrado a trabajar en TVE para dirigir programas culturales, realizar documentales y colaborar en los servicios informativos.

María Soledad Farré, profesora y ex decana de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Salamanca, compartió aquellos dos primeros años en el aula con José Luis Cuerda. Ambos impartieron clase en el cuarto curso, en la especialidad de Audiovisuales, y forjaron una amistad que duró hasta la muerte del director. Farré, de hecho, compaginó en aquellos años la docencia con trabajos en el equipo de dirección de varias producciones de José Luis Cuerda, como en Amanece, que no es poco (1989), La viuda del capitán Estrada (1991) y La Marrana (1992).

"Ambos, José Luis y yo, llegamos a la Facultad de Bellas Artes a través de Javier Pereda Piquer", explica a SALAMANCA24HORAS María Soledad Farré. Tanto el profesor y pintor Javier Pereda como Manuel Sánchez Méndez fueron las personas encargadas de poner en marcha la Facultad en Salamanca. Ambos intentaron crear un proyecto novedoso, paro lo que contaron con un elenco de profesores que dieron en aquellos años una imagen a la ciudad y a la universidad de lo que debía ser un centro moderno. Llegó Farré, alumna de Pereda en Barcelona y llegó Cuerda desde Madrid, entre otros muchos. 

El propio José Luis Cuerda, en un homenaje póstumo a Javier Pereda realizado en 2007 por la Universidad Complutense, recordaba aquellos años: "El hervidero de proyectos e ilusiones que almacenaba cuando yo lo conocí, decano él de la Facultad de Bellas Artes de Salamanca y yo a la espera de dirigir El bosque animado, fue uno de esos otros momentos fundacionales (en este caso del alma individual) durante los que Javier arramblaba con lo que se le pusiera por delante. Y así, a empujones de amistad (y contento yo por ello), me transportó hasta aquel caserón salmantino, compartido (¿y de qué nos sirvió si seguimos sin remedio?) con la Facultad de Psicología. Fueron de los mejores tiempos de mi vida. Hablábamos mucho, dormíamos poquísimo y dábamos clases interminables en las que impartíamos doctrina extensa e intensa sobre cómo acercarse a las cosas del arte y de la vida, más que cómo hacerse con ellas y sacarles un sueldo. Creo que hicimos más amigos y compañeros de indagaciones, no siempre académicas, que alumnos aplicados. Y, a la postre, se desbarató todo".

Cuerda Salamanca 3

Antes de llegar a Salamanca, Cuerda ya había rodado para TVE en 1977 El túnel, basada en la novela de Ernesto Sábato; Mala racha (un drama sobre boxeo), Pares y nones (1982) ("una película que la prensa englobó dentro de la denominada comedia madrileña, aunque él no estaba muy de acuerdo, porque la suya tenía un final amargo", indica María Soledad Farré), y Total (1983), ("un maravilloso antecedente de Amanece, que no es poco, en palabras de Farré).

Y en esas estaba cuando llegó a Salamanca. "Él iba y volvía desde Madrid, porque allí vivía con su mujer, Esperanza Barcaiztegui, y sus hijos; y en los días que le tocaba dar clase en Salamanca, residía junto a muchos de nosotros, profesores todos, en Santa Marta", cuenta Farré. "Cuerda ya era una persona entrañable que contaba mil anécdotas, divertidísimo y gran profesor". 

Precisamente sobre su labor como profesor, Concha Yáñez, que fue su alumna en Bellas Artes en Salamanca, afirma que fue un grandísimo profesor. "Disfrutamos muchísimo de él aquellos dos años. Su clase consistía en la visualización y análisis de largometrajes y en la creación de cortos para luego mostrarlos en el aula (...) era un tipo con mucho humor y, pese a que no era tan conocido como ahora, sabía muchísimo de cine y sus clases eran bastante informales. En ellas se hablaba todo el tiempo de cine. Era un innovador", explica a este diario.

Cuerda Salamanca 2

Cuerda tuvo tiempo incluso para diseñar el plató de rodaje de la Facultad, que allí sigue. Su amistad con Farré hizo que, durante la grabación de El Bosque Animado, en 1987, un grupo de alumnos liderados por ella pudiera rodar un making of de la película que luego se utilizaría durante años en las asignaturas de audiovisuales en Salamanca. "Estuvimos tanto en la parte del rodaje de Galicia como en la de Puerto de Béjar, aquellos tres días de julio, entrevistando al propio director y a los actores", indica la ex decana. "Él sabía que se jugaba mucho con El Bosque Animado y fue un gran éxito. De hecho logró el Goya a la Mejor Película, aunque sorprendentemente no el de Mejor Director", indica la profesora.

La carrera de José Luis Cuerda como director despegó para siempre coincidiendo con su estancia como profesor en Salamanca. "Él siempre nos recordó aquellos años como parte de la mejor época de su vida", fianliza Farré.

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