MÁS DE 700 PUESTOS DE TRABAJO, EN EL AIRE

El pesimismo y las dudas planean sobre el turismo rural: “Sin reservas, no sabemos qué va a pasar”

El pesimismo y las dudas planean sobre el turismo rural: “Sin reservas, no sabemos qué va a pasar”
El pesimismo y las dudas planean sobre el turismo rural: “Sin reservas, no sabemos qué va a pasar”

Con las reservas del verano canceladas y sin demanda, en algunos establecimientos descartan la reapertura porque son demasiados los requisitos, "es arriesgar mucho para no tener clientes”

“Sin llamadas, ni reservas”. Entre los establecimientos de la provincia dedicados al turismo rural domina el pesimismo. Con la crisis sanitaria provocada por el covid-19, las restricciones de movimientos y el cierre de fronteras, uno de los sectores que podría encarar con cierto alivio el futuro más inmediato es el del turismo rural aunque, en el caso de Salamanca, la realidad indica lo contrario.

El estado de alarma, con la paralización de la actividad, coincidieron en unas fechas clave para este sector, con reservas completas en muchos de los establecimientos (casas rurales, hoteles rurales o posadas) los fines de semana de marzo y abril, incluida Semana Santa y el Puente de Mayo, que tuvieron que ser canceladas por el estado de alarma.

Pérdidas importantes en localidades como Sequeros, Villanueva del Conde, Sotoserrano, San Esteban de la Sierra, Linares de Riofrío, Santibáñez, Garcibuey… a las que se sumarán las del inicio de verano. Porque, a las puertas del periodo estival, ya son varios los establecimientos de turismo rural que ni se plantean abrir.

700 puestos de trabajo, en el aire

Casi 20.000 pernoctaciones y más de 8.000 viajeros pasaron en abril del pasado año por estos alojamientos rurales en Salamanca, una provincia que cuenta con unos 530 establecimientos, 4.200 plazas y da empleo a 700 personas.

Cifras que ponen de manifiesto la relevancia económica que para zonas turísticas de la provincia representa el turismo rural que, durante la última quincena de marzo, abril y mayo, ha estado a cero por la pandemia del coronavirus y el cierre de todos los establecimientos al público.

“Ni contactos, ni reservas, estamos a la expectativa”

“Ha sido un auténtico palo para nosotros, una faena”, como lamentan tanto Teresa Rodríguez, propietaria de Casa Abadía de Sequeros, como Ana Rodríguez, copropietaria de la casa rural Bosque Honfría en Linares de Riofrío. “Ha sido un palo para nosotros el cierre, coincidiendo con Semana Santa y, de momento, no tenemos ni contactos ni reservas, estamos a la expectativa”.

La imposibilidad de viajar al exterior hace que muchos españoles este verano se decanten por un turismo vinculado directamente con la naturaleza y los espacios abiertos que, en Castilla y León cuenta con casi 3.600 alojamientos y 32.000 plazas. Sin embargo, con toda la provincia de Salamanca en Fase 1, empresarios y trabajadores de este sector en zonas como la Sierra de Francia o la Sierra de Béjar afrontan los próximos meses con muchas dudas e incertidumbre, ante una nueva normalidad que se presenta llena de interrogantes, tantos, que algunos descartan abrir.

“El cambio es radical, hay que ver cómo lo afrontamos”

“Nada volverá a ser como antes y el cambio es tan radical que hay que ver cómo lo afrontamos”, manifiesta Teresa Rodríguez, que, asumiendo que el reinicio de la actividad no será fácil, lamenta que, por el momento no hay nada, “nadie ha reservado, ni clientes de Valladolid ni de Salamanca”.

Sí hay reservas para los meses de verano realizadas de un año para otro que no se han anulado, aunque, explica la responsable de Casa Abadía, “sin saber qué va a pasar”, porque también cambiarán las condiciones de entrada y de salida de estos establecimientos que ahora deben cumplir nuevas medidas sanitarias, como es la desinfección. Demasiadas dudas a las que se enfrentan los responsables de estos establecimientos con las nuevas medidas que se deberán aplicar para evitar cualquier contagio.

Frente a lo que sí está ocurriendo en otras comunidades, donde ya se han hecho las primeras reservas para el verano, en la provincia de Salamanca “está todo parado, demanda no tenemos”. “Hasta ahora, venía una familia o grupos diferentes y en pocas horas entraban otros, ya no puede hacerse así; tenemos que desinfectar”. Todo va a cambiar tras la pandemia, por lo que, asegura Teresa Rodríguez, “es posible que no interese alquilar la casa como hasta ahora”.

A dormitorios y baños que tendrán que estar con los menores accesorios posibles, para que no haya focos de infección y sea más fácil la limpieza, se suman cocinas que, hasta ahora, podían ser compartidas por los diferentes grupos alojados. “¿Cómo vamos a se gestionar eso en una casa rural?”

“Demasiados requisitos, es arriesgar para no tener clientes, no merece la pena la reapertura”

En la misma situación de incertidumbre se encuentra Ana Rodríguez, en Linares de Riofrío. “El estado de alarma nos ha pillado en el que era el mejor momento para nosotros, teníamos una casa ocupada diez días, y todo anulado”. Sin trabajo y sin ingresos, asegura que todo son dudas porque no saben nada. “Nos han dejado un poco de lado, mucho se habla de hostelería y restaurantes, nosotros somos los más abandonados”, explica.

Con pesimismo afronta los próximos meses también el propietario del alojamiento rural Fuentes de Abajo, en San Esteban de la Sierra. Joaquín Berrocal no tiene previsto abrir durante el verano. Canceladas todas las reservas que estaban cerradas desde meses atrás –con clientes de todos los puntos de España- asegura que son demasiados requisitos los que se exigen. “Es arriesgar mucho para no tener clientes, no merece la pena abrir”.

El coronavirus genera miedo: “¿Qué seguridad le doy a los clientes y a la gente mayor del pueblo?”

Con muchas dudas, incertidumbre y temor. Así se encuentran los responsables de otro negocio rural de Garcibuey. Sin reservas para el verano, impera el miedo. “¿Qué seguridad le doy a los clientes, y a la gente mayor del pueblo?” En este caso no se ha planteado abrir, a la espera de que se clarifique la situación sanitaria y avance la desescalada.

Extremar la limpieza, clave en la nueva normalidad

La Secretaría de Estado de Turismo, en coordinación con el Ministerio de Sanidad, ha elaborado una guía con especificaciones de servicio, limpieza y desinfección, mantenimiento y gestión del riesgo para los diferentes subsectores del sector turístico, en los que se encuentran alojamientos y casas de turismo rural.

En la guía se especifica que los alojamiento rurales tendrán que aumentar la frecuencia de limpieza y repasos, especialmente en las zonas de mayor contacto, como superficies, pomos, lavabos, grifería, manivelas, ascensores, mostrador de recepción, puertas, llaves/tarjetas de habitaciones, teléfonos, mandos a distancia, botón de descarga del wc, barreras de protección, control de climatización,

La limpieza y desinfección de las habitaciones incluye de forma específica el aireado, el remplazo de toallas y de lencería de cama y limpieza de paredes, suelos, techos, espejos y ventanas, muebles, equipos y elementos decorativos y funcionales. Asimismo, la guía explica que hay que evitar la contaminación cruzada, poniendo la ropa limpia únicamente tras la limpieza y desinfección de la habitación y la ropa sucia debe introducirse en bolsas antes de depositarla en los carros de limpieza.

En cuanto a los textiles, recomendando el uso de ozono para la desinfección, los ‘sucios’ deben recogerse en una bolsa y cerrarla hasta su tratamiento en la lavandería a 60ºC.

¿Cómo incentivar la llegada de turismo? 

Premiar a los visitantes, para que regresen. La Asociación Turismo Norte de Extremadura, Aturnex, ha puesto en marcha una novedosa campaña, ‘A tu aire’, para atraer turismo a esa zona extremeña regalando un bono de 10 euros por cada 20 gastados en alojamientos rurales de la zona para canjear en los negocios de la zona.

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