Jorge Montero, teniente coronel jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Salamanca: "El sacrificio del personal sanitario nos ha servido de estímulo para trabajar durante esta pandemia"

Jorge Montero, teniente coronel jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Salamanca: "El sacrificio del personal sanitario nos ha servido de estímulo para trabajar durante esta pandemia"
FOTOS: DAVID BARRUECO
Jorge Montero, teniente coronel jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Salamanca: "El sacrificio del personal sanitario nos ha servido de estímulo para trabajar durante esta pandemia"

El teniente coronel, Jorge Montero Llácer, jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Salamanca desde 2015, relata en esta entrevista a SALAMANCA24HORAS los pormenores del trabajo realizado por los agentes del Instituto Armado durante la pandemia de Covid-19 en la provincia y repasa algunos temas de actualidad

¿En qué momento se dieron cuenta en la Guardia Civil de Salamanca que la situación que íbamos a vivir no iba a ser "normal"?

A través de los medios de comunicación nos íbamos enterando de la incidencia del Coronavirus en Asia, más tarde en Italia y nos preguntábamos si nos afectaría con tanta virulencia en España y en concreto en Salamanca.

No fue hasta la segunda semana de marzo cuando empezamos a recibir instrucciones más concretas desde la Dirección General de la Guardia Civil y, con el anuncio de la inminente declaración del Estado de Alarma, cuando fuimos plenamente conscientes de la envergadura del asunto y que nos iba a afectar de lleno también a Salamanca.

¿Qué decisiones fue necesario tomar en esos primeros momentos?

Los primeros días tras la declaración del Estado de Alarma fue necesario trabajar en diferentes frentes, siendo los principales: medidas de autoprotección, gestión de los compañeros aislados o contagiados y reorientación del servicio a la supervisión del confinamiento.

Se recibieron diferentes protocolos para la autoprotección de los miembros de la Guardia Civil, los cuales se fueron adaptando a lo largo de los meses siguientes. Era algo novedoso para nosotros la gestión de los propios compañeros que tenían que  aislarse por tener algún familiar contagiado o por tener síntomas.

También fue necesario dar instrucciones a los guardias civiles sobre sus nuevos cometidos que tenían que realizar en aplicación de la normativa que se originó durante el Estado de Alarma, saliendo a prestar servicio de seguridad ciudadana compañeros que en su destino habitual venían haciendo labores de seguridad vial, de protección y seguridad o tareas administrativas, que pasaban a ser menos prioritarias en ese momento.

¿Recibieron los agentes de la Guardia Civil con rapidez equipos de protección para trabajar en primera línea de batalla frente al Covid-19?

Desde el primer momento se recibió material de autoprotección por parte de la Dirección General de la Guardia Civil, otra parte se fue comprando desde la propia Comandancia y también son de agradecer las numerosas donaciones de material que nos llegaron de particulares y empresas.

Una vez que se han articulado los procedimientos de compras de los medios de protección, ya estamos más desahogados con la cantidad de material que recibimos.

¿En qué cambió el trabajo diario de la Guardia Civil durante el inicio del confinamiento?

Desde el comienzo, el principal cambio en nuestro trabajo fue que la prioridad no era mantener la seguridad ciudadana, que pasó a requerir una presencia menor en la calle, sino velar por el cumplimiento del confinamiento, a base de patrullas y puntos de verificación en las vías de comunicación y en los pueblos, siendo esta nuestra colaboración principal para que no se colapsara el sistema sanitario.

¿Fue difícil hacer ver a la población que cumplir "las nuevas reglas" era en su propio beneficio?

La gran mayoría de la población estaba concienciada de la importancia de cumplir las nuevas reglas y con ellos fue muy sencillo. Se dieron casos puntuales de personas o de grupos de personas a quienes después de una labor pedagógica con mucha paciencia, hubo que denunciar porque no cumplían la normativa.

¿Cree que en la provincia de Salamanca se cumplieron en buena forma durante los meses del  confinamiento las prohibiciones de salida a la calle?

Con carácter general se cumplieron bien. Fue un poco más difícil que las cumplieran las personas mayores en determinados pueblos con muy poca población en los que no había ningún caso de coronavirus y a quienes les costaba abandonar la rutina de dar un paseo o ir a su huerto, cuando la posibilidad de cruzarse con otras personas era muy escasa.

¿Qué fue lo más duro del trabajo de los agentes durante esas primeras semanas?

Entre las cosas más duras de las primeras semanas fue el identificar lo que estaba sucediendo en alguna residencia de mayores, en la que no disponían de personal facultativo o medidas de protección suficientes, siendo una situación preocupante, y cuya solución no estaba en nuestras manos.

También fue duro ver que algunos compañeros con los que habíamos trabajando se iban contagiando y aunque hubiéramos adoptado las medidas de protección existía un cierto riesgo que estar también contagiados nosotros, pero había que seguir trabajando: el sacrificio del personal sanitario nos servía de estímulo para seguir.

¿Cómo afectó el Covid-19 a la plantilla del Instituto Armado en Salamanca? ¿Hubo muchas bajas médicas

En la Comandancia de Salamanca tuvimos únicamente a un compañero que estuvo varias semanas ingresado a quien le costó responder al tratamiento. Durante el periodo más duro de la pandemia tuvimos de modo permanente varias decenas de compañeros que estuvieron aislados o contagiados: cuando unos se recuperaban, enfermaban otros.

Es de agradecer que la Junta de Castilla de León priorizó al personal de la Guardia Civil a la hora de poder hacer las diferentes pruebas COVID, y en la fase final, a los más de 700 que no habíamos sido contagiados nos hicieron test rápidos de anticuerpos en nuestras instalaciones.

Jorge Montero (5)


Durante el confinamiento ocurrió una desgracia más. Un agente de Tráfico falleció en acto de servicio en un accidente en carretera. Supongo que fue un palo muy duro para los guardias civiles de Salamanca que se unía a la durísima situación que estábamos viviendo

Fue una gran desgracia que se sumó a la situación general que estábamos pasando. El 27 de abril el guardia civil José Antonio Salicio partió desde Ciudad Rodrigo a bordo de su motocicleta oficial con otros dos compañeros a establecer un control para verificar el cumplimiento de las medidas de confinamiento y sufrió un accidente, que finalmente le causó la muerte. En aquellos momentos estaban prohibidos los velatorios y los funerales y no pudimos acompañar a la familia como nos hubiera gustado. Tenemos pendiente en los próximos meses hacer un pequeño homenaje a nuestro compañero y poder reconocer como se merece a quien entregó su vida en el cumplimiento del deber que tenía encomendado.

También durante el confinamiento, falleció otro guardia civil destinado en el Puesto de Ledrada, por un proceso oncológico. Aunque ya fue unas semanas después, el número de las personas que podían asistir al velatorio y funeral seguían siendo muy reducidos. Sin duda, ha sido una de las peores rachas en esta Comandancia en los últimos años.

Las estadísticas afirman con rotundidad que, durante el confinamiento, la cifra de delitos cayó en picado. ¿Dónde se metieron los ladrones durante este tiempo?

Sin poder entrar en cifras concretas que aporta periódicamente el Ministerio del Interior, lo cierto es que algún tipo de delitos, como los robos disminuyeron sensiblemente, ya que toda persona que se encontraba en la vía pública podía ser fácilmente identificada por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, así que los ladrones también permanecieron confinados.

¿Qué otras intervenciones, más allá del Covid-19 en estos meses, han tenido que realizar con más asiduidad?

Teniendo en cuenta que la población estaba confinada, también fueron muchos más los servicios humanitarios y asistencia a los ciudadanos que tuvimos que realizar: desde llevar comida o medicamentos a personas aisladas o comunidades de religiosas, repartir material escolar para que los niños pudieran seguir el ritmo de las clases, comprobar que las personas mayores que viven solas se encontraban bien en sus domicilios, etc… si siempre somos conocidos por nuestra labor benemérita, en estos momentos también fue algo prioritario para nosotros.

Los agentes de la Guardia Civil están curtidos en mil batallas y la institución ha pasado por mucho en toda su existencia. Por ejemplo, ha combatido sin cuartel al terrorismo y ha conseguido vencerlo. Sin embargo, ¿cree que la situación vivida dejará un profunda huella en los agentes que han participado en primera línea de batalla? ¿Sabe si ha sido necesaria en algún momento incluso la ayuda psicológica

Muchos de los guardias civiles destinados en Salamanca hemos estado destinados en el País Vasco o en Navarra en los momentos en los que todavía estaba activo el terrorismo y es una experiencia dura y que deja huella. El haber estado trabajando en la batalla contra el Coronavirus a mi entender ha sido una experiencia que no vamos a olvidar y que en cierta medida ha sido gratificante porque nos ha permitido colaborar de modo activo contra esta pandemia, cuando la mayoría de la población debía quedarse en casa y no han tenido la oportunidad de hacer muchas cosas, más allá de adoptar las medidas de precaución para no contagiarse, ni contagiar a otros.

Creo que a muchos ciudadanos en los peores momentos de la pandemia nos ha venido bien un cierto apoyo de una persona de confianza o de un especialista. En la Guardia Civil disponemos de un Servicio de Psicología que funciona bastante bien y si alguien lo ha necesitado ha podido acudir al mismo.

¿Cómo está siendo el regreso a la llamada "nueva normalidad"?

La nueva normalidad es una situación novedosa, porque es diferente a la situación en la que vivíamos hace un año y la Guardia Civil también tiene que adaptarse a esta nueva situación.

Desde el punto de vista de la seguridad, llama la atención que mucha gente no se ha marchado de vacaciones, por lo que tenemos que atender incidencias en las localidades donde reside la población durante todo el año y menos en los pueblos que otros veranos multiplicaban su población.

En los últimos tiempos, Salamanca parece que se está acostumbrado a sufrir de nuevo ciertos accidentes de tráfico graves que hace tiempo no pasaban. El ocurrido en Galisancho o el de Pedrosillo el Ralo. ¿A qué lo achaca?

No creo que sea fácil encontrar una sola causa para los desgraciados accidentes de circulación que se han producido últimamente, porque cada uno de ellos ha sido muy diferente. Creo que todos debemos extremar las medidas de seguridad al volante, especialmente la velocidad, el uso de los sistemas de seguridad instalados en los vehículos, no conducir bajo los efectos del alcohol o de drogas y no realizar ninguna actividad que nos distraiga o que nos haga apartar la vista de la carretera.

¿Cómo se encuentra la investigación por el fallecimiento del joven concejal de Vecinos? Justo hace una semana cientos de vecinos y amigos de Mario Casal realizaron una concentración para exigir justicia...

Por parte de la Guardia Civil se llevó a cabo una investigación y se detuvo a una persona, por lo que ahora el asunto se encuentra en una fase de instrucción judicial. No obstante, si aparecieran nuevos datos o testigos que puedan aportar más información haríamos las correspondientes diligencias para aportarlas al juzgado competente.

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