​La sangría de la Universidad Pontificia: en cinco años ha perdido casi el 15% de sus estudiantes de Grado

Desde que la Viceconsejería de Universidades e Investigación de la Junta tiene datos, el punto álgido de la UPSA fue en el curso 2005/2006. Desde el 2014 ha entrado en una caída libre que cada año se hace notar más

​La sangría de la Universidad Pontificia: en cinco años ha perdido casi el 15% de sus estudiantes de Grado

Vamos encaminados hacia una reforma del sistema universitario español. Así se desprenden de las intenciones ministeriales de publicar una nueva Ley que modificarán y fijarán los nuevos requisitos que todos los centros universitarios deberán cumplir.

La idea de este plan es actualizar el concepto de “universidad” para adaptarlo a la no presencialidad por la que tantos estudiantes optan así como regular todos los centros privados de nueva proliferación y que han llegado a ser tildados de “chiringuitos” por centrarse casi exclusivamente en los estudios de posgrado.

Vistos los nuevos preceptos ministeriales, lo cierto es que el Estudio pontificio salmantino no debería preocuparse en demasía, si bien dejaría de cumplir varios requisitos que podrían hacer perderle la categoría de “universidad”. Y es que el problema de esta universidad charra, con menos de 100 años de historia -se creó oficialmente en 1940-, reside en la pérdida de estudiantes que viene sufriendo en los últimos años.

Concretamente, en los últimos cinco cursos universitarios ha perdido el 14,79% de los estudiantes que tenía matriculados en sus grados universitarios, pasando de los 4.389 alumnos que tenía en el 2015/2016 a los 3.740 que ha tenido este 2020/2021. A pesar de que en los másteres universitarios sí experimenta un ligero ascenso -de 196 a 226-, la diferencia no queda compensada.

Lo cierto es que el contratiempo no queda ahí. Visto que el sistema universitario privado castellano y leonés sí crece en estos años -en el mismo período de tiempo ha pasado de 7.364 alumnos a 9.752, un aumento de casi el 32,5%-, el problema es aún más grave.

Obviamente que la Universidad Pontificia no va a quedarse sin alumnos de Grado, pero lo cierto es que a este ritmo de pérdida de estudiantes, su rentabilidad podría quedar en entredicho.

En caída libre desde 2014, año en el que casi alcanzaron su tope de estudiantes, con menos de 5.000

Desde que la Viceconsejería de Universidades e Investigación tiene datos, el año con más estudiantes de Grado en la Universidad Pontificia fue el 2005/2006, cuando alcanzó los 4.719 alumnos.

Siempre moviéndose por encima de los 4.000 estudiantes pero sin alcanzar nunca los 5.000, en el curso 2014/2015 estuvo a punto de lograr la misma cifra, cuando matriculo 4.609 alumnos en sus titulaciones de Grado. Una cifra que, no obstante, quedó ensombrecida por los 23.066 estudiantes de Grado de la Universidad de Salamanca.

Pero desde aquel curso la UPSA entró en barrena. En el siguiente curso (2015/2016), sin ir más lejos, perdió 220 alumnos; en el 2016/2017 aumentó la sangría después de que se matricularan 365 estudiantes menos, aunque todavía estaba por encima de los 4.000 inscritos en Grado; barrera que sí derribó en el 2017/2018, cuando contó con 3.807 personas matriculadas en sus estudios de grado universitario después de perder 217 nuevos estudiantes.

La caída libre pareció frenarse el pasado curso, cuando tras cuatro años de pérdida, la UPSA recuperó ligeramente estudiantes de Grado. Pero nada más lejos de la realidad, ya que este curso ha matriculado a 3.740 personas en estos estudios universitarios, lo que suponen 140 menos respecto al pasado año.

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No cumpliría los requisitos para seguir siendo catalogada como “universidad”

La Universidad Pontificia, además, se enfrenta a otro problema. Y es que si finalmente el Ministerio de Universidades tramita el nuevo Real Decreto-ley para reformar el sistema universitario español, el Estudio pontificio no cumpliría los requisitos que se establecerán para seguir siendo catalogada como “universidad”.

En concreto, y pese a la poca transparencia que caracteriza a la Universidad Pontificia y a muchos de los datos que, por ser una universidad privada, no se ve en la necesidad de ofrecer -cosa que, como universidad pública, no podría-, la UPSA no cumpliría los siguientes requisitos:

- Apenas ofrece dos programas de doctorado, sin llegar al mínimo de tres que se exigirá.

- No tiene ningún proyecto de I+D concedido, y debería lograr los cinco mínimos que fijará el Real Decreto

- Solo tiene, de media, 1,5 publicaciones científicas en tres años por cada tres profesores equivalentes a tiempo completo (PDI-ETC), mientras que la nueva Ley fijará un mínimo de 6 publicaciones científicas por cada tres profesores en tres años.

- Con el 30,4%, tiene la mitad del conjunto del PDI doctor que debe contar con una o más evaluaciones positivas de su actividad investigadora (sexenios) y que si fijará en el 60%. Unos datos estimados por el OSU, ya que no son públicos

Por la poca transparencia anteriormente comentada, faltaría por saber si la UPSA dedica, al menos, el 5% de su presupuesto a programas propios de investigación; y si presenta anualmente, y al menos, cinco propuestas de investigación a convocatorias nacionales e internacionales, al menos una de las cuales de carácter internacional. Estas serían otras dos condiciones que deberían cumplimentar si quieren seguir siendo universidad.

Igualmente, se encontraría en el límite de contar con al menos 1 PDI-ETC por cada 25 estudiantes matriculados en enseñanzas oficiales, aunque si mantuviera la misma plantilla de profesorado y continuase su pérdida de estudiantes no tendría problema alguno en cumplir este requisito.

Es decir, que la UPSA debería corregir las deficiencias que tiene en menos de cinco años o perdería dicha categoría, lo que a buen seguro supondría un serio problema para el Estudio pontificio, que dejaría de poder ser considerado como tal, poniendo fin a una historia de menos de 100 años.

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