¿No te gusta tu hipoteca? La subrogación de acreedor puede ser tu solución

¿No te gusta tu hipoteca? La subrogación de acreedor puede ser tu solución
No es raro encontrar un cliente bancario descontento con su entidad. Ya sea por una discrepancia en el cobro de una comisión, por una cláusula indeseada o simplemente por una mala atención recibida, en muchas ocasiones la subrogación de acreedor, puede ser la vía de escape a una situación desagradable. Aunque, como siempre en el mundo de las hipotecas, hay que verificar que realmente nos salga a cuenta
 

De cara a lograr una subrogación de acreedor lo único que tenemos que conseguir es una entidad que esté dispuesta a ofrecernos una hipoteca mejor que la que tenemos actualmente, algo que en determinados casos es bastante fácil, como en aquellas hipotecas suscritas en los años duros de la crisis, donde las condiciones eran muy estrictas.

Una vez que la nueva entidad nos dé el visto bueno tendrá siete días para presentarnos una oferta. Tras esto, nosotros tendremos diez días para aceptar o no la oferta. En caso afirmativo será entonces cuando se comunicará a nuestra entidad nuestra intención de realizar la subrogación de acreedor, tras lo cual esta tendrá quince días para presentarnos una contra oferta. Pasado este tiempo, si no nos han comunicado una oferta que sea como mínimo igual de buena, sólo quedará cerrar el trato con nuestro nuevo banco.  

En este último paso tenemos que saber que en caso de que nuestra antigua entidad lleve a cabo lo que se conoce como enervación de la subrogación, que es simplemente igualar la oferta de la competencia, nos veremos obligados a aceptar este nuevo trato y no podremos cambiar de banco.

¿Siempre es rentable?

No es oro todo lo que reluce. La subrogación está sujeta a una serie de gastos que pueden llegar a representar cientos o incluso miles de euros, por lo que antes de cambiar de banco, conviene calcular la cuota de hipoteca futura y añadir el coste del cambio para saber si nos sale a cuenta o no. La comisión máxima que nos pueden cobrar será de 0,5% durante los cinco primeros años del préstamo y 0,25% si la hacemos a partir del sexto, siempre calculado sobre el capital restante.

Sin embargo, a la hora de subrogarnos también tendremos que hacer frente al pago de notaría, gestoría, tasación (si fuera necesario) y registro. Como medida orientativa podemos calcular entre 1.000 y 2.000 euros de gasto aproximado por cada 100.000 euros de capital pendiente. 

A la hora cambiar de banco, tendremos que hacer frente a un nuevo pago de registro, notaría, gestoría, tasación (si la última tasación del inmueble tuviera más de seis meses), además de la comisión por subrogación (si la hubiera). El gasto en particular dependerá de factores como el capital pendiente, pero podemos calcular unos 2.000 euros aproximados por cada 100.000 euros de hipoteca restante.

Para tener más control sobre el cambio, podemos acceder también a herramientas gratuitas como esta guía para la subrogación de hipoteca, que nos detalla los aspectos más relevantes, para tener el máximo control de la operación.

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