Los ópticos-optometristas recuerdan que el cuidado de las lentes de contacto es importante para evitar las infecciones en verano

Los ópticos-optometristas recuerdan que el cuidado de las lentes de contacto es importante para evitar las infecciones en verano
Es importante evitar el contacto directo con el agua y en playas o piscinas utilizar gafas de natación. En el caso de tener los ojos rojos o llorosos es importante dejar de utilizar las lentillas

El uso de lentes de contacto ya es habitual en una gran parte de la población que necesita gafas para ver correctamente. Se calcula que en España hay 2,5 millones de usuarios de entre 12 y 65 años y la media de utilización es de 9,45 horas al día. Por ese motivo, desde el Colegio de Ópticos-Optometristas de Castilla y León (COOCYL) recuerdan la importancia de extremar la higiene de forma especial en verano, sobre todo, si las lentes de contacto se utilizan en la piscina o en la playa.

De hecho, se aconseja que la lentilla no entre en contacto nunca con el agua, ni en la ducha, y de introducirse en la piscina o en el mar con ellas, hacerlo con unas gafas de natación para proteger los ojos. “Al entrar en contacto con el agua del mar o de las piscinas, éstas pueden contraer gérmenes que den lugar a infecciones, por lo que se aconseja no usarlas para estos cometidos”, subraya la secretaria general de COOCYL, Ana Belén Cisneros.

Asimismo, siempre hay que cuidar la higiene de las manos antes de ponérselas y cuando se las vayan a quitar, lavándose bien y utilizando para su limpieza su líquido adecuado, en ningún caso agua, porque cualquier resto de sociedad pueden quedarse en la lente de contacto y ocasionar problemas en el ojo.

El agua no tiene un componente desinfectante y conservante que necesita la lentilla cuando está fuera del ojo y es importante guardarlas en una solución única o líquido de lentillas diseñado para ellas.

Cambio de horarios

Por su parte, el delegado de COOCYL en Salamanca, Mariano Luengo, insiste en que los usuarios de lentes de contacto tienen que ser conscientes de lo que se están metiendo en el ojo: “No por estar de vacaciones o por tener un horario diferente al resto del año hay que descuidar una serie de hábitos”. Incluso, este especialista plantea en verano un cambio del tipo de lentilla según su utilización, de mensuales a diarias o de material, como al hidrogel de silicona. “La mejor opción sería la lente de contacto diaria que no necesita mantenimiento y permite un mayor número de horas de uso sobre el resto de lentes de contacto”, precisa el delegado salmantino.

Mariano Luengo también describe algunas consecuencias de una mala utilización de las lentes de contacto, que van desde una siempre sequedad ocular por un exceso de horas de utilización, pasando por un proceso inflamatorio como puede ser una conjuntivitis papilar, “o en casos más extremos infecciones bacterianas que provocan pérdida de agudeza visual y que requieren de un tratamiento específico”.

Otro aspecto que hay que tener en cuenta es que si durante unos días no se utilizan y permanecen en el frasco varios días, hay que cambiar el líquido porque pierde sus propiedades. Además, hay que tener en cuenta que no se coloquen dentro del ojo del revés, que suele ser un fallo habitual (los bordes tienen que estar redondeadas), por el contrario, si se hacen de forma incorrecta tienen forma de un plato.

Para el correcto funcionamiento de los ojos es importante que obtengan la cantidad necesaria de oxígeno cada día y aunque los materiales son más novedosos, la mejor forma de oxigenarlos es quitando las lentillas y nunca dormir con ellas. En el caso de maquillarse, es mejor ponerse las lentes de contacto antes, y para quitárselo, retirarlas y desmaquillarse después.

Ana Belén Cisneros confirma que especialmente en los meses de verano, “hay que dejar de usar las lentillas en caso de tener síntomas como ojos rojos, llorosos o hinchados, y no prolongar el tiempo de uso de las lentes de contacto más allá del tiempo recomendado por el especialista, en este caso, el óptico-optometrista”.  

Debido al calor o a las sustancias químicas en el agua de las piscinas, algunas personas pueden padecer síntomas propios de las conjuntivitis y de infección tales como hipersensibilidad a la luz, ojos rojos, quemazón, escozor, lagrimeo y sensación de cuerpo extraño.

“Si alguno de estos síntomas aparece hay que acudir al óptico-optometrista para que efectúe un análisis de la superficie ocular y descarte cualquier alteración y/ o bacteria en el ojo que haya que derivar al oftalmólogo para tratar con medicación”, insiste la secretaria general de COOCYL. Y por supuesto, añade, “dejar de usar las lentillas mientras duren los síntomas”.

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