Los hipotecados salmantinos tendrían que pagar 538 euros más al año si no contrataran productos vinculados

Los hipotecados salmantinos tendrían que pagar 538 euros más al año si no contrataran productos vinculados
Todas las hipotecas que se comercializan en España bonifican el tipo de interés que aplican si el cliente contrata productos vinculados, como seguros, planes de pensiones o tarjetas, algo que no permitirá la nueva ley que prepara el Gobierno. En Salamanca, las hipotecas fijas se encarecen, de media, 581 euros al año. La vinculación más frecuente es la domiciliación de la nómina (en el 100% de las hipotecas) y la contratación de un seguro de hogar y uno de vida, presente en el 90% de las ofertas
 

Los hipotecados tendrían que pagar 538 euros más al año si no contrataran los productos o servicios vinculados que les ofrece su banco, como seguros, planes de pensiones o tarjetas, según un análisis de la web del ahorro www.kelisto.es, en el que se examinan algunas de las consecuencias de la nueva ley hipotecaria, que verá la luz después del verano y que, incluirá, entre otros aspectos, cambios relativos a la vinculación de productos.  

A día de hoy, el 100% de las entidades financieras requiere que el cliente contrate una media de cinco productos o servicios vinculados para poder acceder al interés más bajo de su oferta hipotecaria1. Los más habituales son la domiciliación de la nómina (requerida en el 100% de las hipotecas), la contratación de un seguro de hogar y de uno de vida (ambos, presentes en el 90% de las ofertas), realizar cierto consumo con tarjetas y contratar y realizar aportaciones a planes de pensiones (ambos, en el 43% de las ofertas).   

“Si se rechaza esta vinculación, los bancos suben el interés que cobran por sus hipotecas: en el caso de las variables, el diferencial medio pasaría del 1,2% al 2,3%, lo que supone un encarecimiento del 91,6%; si se optara por una fija, la subida sería menor: se pasaría de cobrar un 2,3% a aplicar un 3,4%, lo que implica un incremento del 47,8%”, explica la portavoz de Finanzas Personales de Kelisto.es, Estefanía González. 

Ahora bien, esta subida no se produce de golpe: dependiendo de los productos que se rechace contratar, la subida será mayor o menor. El mayor encarecimiento se produciría si el consumidor decide no domiciliar su nómina en el banco al que pedirá la hipoteca: en ese caso, el interés que paga aumentaría en 0,7 puntos porcentuales. Tras esta vinculación se situaría la contratación de un seguro de vida (+0,4 puntos) y de un seguro de hogar (+0,3 puntos). 

En la práctica, rechazar toda la vinculación propuesta por el banco provocaría que la cuota anual que un salmantino paga por su hipoteca aumentara en 538 euros al año. En caso de que se hubiera optado por una hipoteca a tipo fijo el encarecimiento sería aún mayor: la cuota anual a pagar subiría, de media, 581 euros al año.  

La nueva ley hipotecaria, que verá la luz después de verano, supondrá varios cambios en materia de protección del consumidor y, además, regulará el funcionamiento de la vinculación hipotecaria. En concreto, prohibirá las “ventas vinculadas”, pero permitirá las “ventas combinadas”: es decir, impedirá que una entidad obligue al consumidor a contratar productos extra con su hipoteca, pero le permitirá ofrecérselos por separado, a cambio de una bonificación, como ya sucede ahora.  

“El principal problema de la vinculación hipotecaria reside en su falta de transparencia. Aunque la mayoría de los bancos informa de lo que se encarecería su préstamo si no acepta la vinculación propuesta, un 33% no desglosa esa información: es decir, el consumidor no sabe si le convendría más no contratar un seguro que un plan de pensiones. Además, existe escasa información sobre los propios productos vinculados, su precio y sus características, algo que impide que el futuro hipotecado pueda echar cuentas para saber si le conviene vincularse o si podría ahorrar dinero contratando el mismo producto con otra entidad o aseguradora distinta”, destaca  González.

 

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