El Ayuntamiento retira un obstáculo de la acera pero culpa de la caída a quien tropezó con él

El Ayuntamiento retira un obstáculo de la acera pero culpa de la caída a quien tropezó con él
Si usted se cae en la vía pública por un obstáculo en la acera no es fácil que el Ayuntamiento reconozca su responsabilidad, como le ha sucedido a una vecina de la ciudad que tropezó con un pequeño hierro.

Eso sí, después de que el Consistorio rechazara ser responsable de la caída y transcurrido un año, tras hacerse pública la respuesta municipal, el Ayuntamiento ha procedido a retirar el hierro que sobresalía un par de centímetros junto a un paso de peatones de la calle Hornos Caleros, junto al cruce con el paseo de Estación.

La denunciante reclamó una indemnización y permaneció diez días de baja laboral. La respuesta a la reclamación, un año después, deja claro que la caída fue culpa de la mujer y que “tuvo su origen en la falta del deber en ir vigilando, lo que resulta exigible a cualquier peatón que hace uso de las vías públicas”.

“De haberse prestado un mínimo de diligencia, ningún daño se hubiera causado por tratarse de un elemento del todo visible y mínimo”, se indica.

Además, se tiene en cuenta “el carácter amplio” de la acera por la que caminaba, de 3,4 metros de ancho, así como que la irregularidad estaba “fuera del espacio destinado al paso de peatones”. La respuesta del Ayuntamiento a la reclamante dice que tenía que “haber prestado una mayor diligencia al transitar por el mismo” teniendo en cuenta que “el pavimento presenta un acabado aceptable”.

No hay hecho imputable a la Administración dado que “no resulta acreditado de modo inequívoco que la caída se debiera a la existencia del trozo de metal referido”, dice el Consistorio, a pesar que un policía local que regulaba la entrada de los niños al Colegio Sánchez-Albornoz atendió a la mujer, si bien alega que no vio la caída misma.

Obstáculo salvable

Además, justifica el Ayuntamiento que era “un obstáculo del todo salvable por sus escasas dimensiones” al ser “un trozo de metal (…) visible y con ello evitable”, y no era “un elemento que a consecuencia de pisarlo se levantara o hundiera” de manera imprevisible como la tapa de una alcantarilla.

La mujer afectada recuerda ahora, más de un año después, haber estado “con collarín, una muñeca inmovilizada y una rodilla del tamaño de un balón”. “Tuve suerte -añade- porque el semáforo podría haberse abierto y las consecuencias podrían haber sido peores”. “¿Qué hubiera pasado si le hubiera sucedido a una persona mayor?”, se pregunta.

A pesar de que el agente escribió entonces un informe sobre lo ocurrido, en el que indicaba que el saliente que provocó la caída era peligroso, no ha sido hasta que ha aparecido la respuesta negativa a la reclamación en un medio de comunicación, cuando el Ayuntamiento ha eliminado el hierro. Año y dos meses después: el 17 de julio la afectada lo dio a conocer y el día 19 se había eliminado.

Acera sin el hierro (19 de julio) y acera con el hierro (17 de julio).

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