Leucemia y linfomas, las ‘invisibles’ enfermedades que afectan a más de doce mil personas

Leucemia y linfomas, las ‘invisibles’ enfermedades que afectan a más de doce mil personas
La asociación salmantina Ascol reclama una mayor atención de administraciones y sociedad en general sobre estas enfermedades. La principal diferencia entre estos tipos de cáncer es que las leucemias como la ALL afectan principalmente a la médula ósea y la sangre, y se puede propagar a otras partes del cuerpo, mientras que los linfomas afectan principalmente a los ganglios linfáticos u otros órganos, aunque pueden afectar la médula ósea

Las enfermedades de la sangre más comunes son los linfomas, anemias y Leucemia. La Fundación Josep Carreras, en general los linfomas son más frecuentes en los hombres que en las mujeres y la mayoría de ellos se diagnostican más frecuentemente en la edad adulta que en la infantil.

Bajo la denominación cáncer se incluyen un conjunto de enfermedades caracterizadas por una producción anómala de un determinado tipo celular del organismo. Estas células tienen una velocidad de crecimiento y división más allá de los límites normales, por lo que progresivamente van invadiendo el organismo.

La leucemia consiste en la proliferación incontrolada de una población anómala de células de la sangre. Estas células anómalas infiltran la médula ósea, pidiendo la producción de las restantes células normales e invaden la sangre y otros órganos.

Linfomas: tipos e investigación

Los linfomas se clasifican en dos grandes grupos: linfoma de Hodgkin (LH) y  linfoma no Hodgkin (LNH). Otra forma de clasificar los linfomas es según la velocidad de su crecimiento y su agresividad: linfomas agresivos e indolentes. Los linfomas agresivos se desarrollan muy rápido, pero son más sensibles a los tratamientos y se pueden curar aproximadamente en tres cuartas partes de los casos. Los indolentes son mucho más lentos, progresan más despacio, pero son menos curables de forma definitiva, aunque los pacientes pueden vivir muchos años prácticamente sin síntomas debido a los nuevos tratamientos.

Como existe gran variedad de tipos de linfomas, los síntomas son de varias clases y los tratamientos son muy diversos dependiendo del tipo específico de linfoma. Como expone el Dr. Tomás Navarro, hematólogo del ICO-Germans Trias i Pujol e investigador del Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras (IJC) "es fundamental conocer el mecanismo de la enfermedad para poder luchar contra ella de una manera más eficaz".

El grupo de Neoplasias Linfoides del Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras (IJC) liderado por el Dr. Tomás Navarro, está trabajando en diferentes líneas de investigación. Una de ellas estudia el papel de los virus en el desarrollo de determinados tipos de linfomas, sobre todo los que se presentan en personas con inmunodepresión como son los relacionados con la infección por el VIH. Un estudio dirigido por la doctora Maria Joao Baptista, también investigadora del IJC, muestra que, aunque el linfoma suele ser más agresivo en las personas infectadas por el VIH, los resultados en cuanto a la curación son los mismos que en las personas que no tienen el virus VIH. Esto demuestra que los pacientes infectados por el VIH tienen la misma probabilidad de ser curados del linfoma no Hodgkin que los VIH negativos.

Este equipo también está trabajando en la búsqueda de moléculas presentes en la sangre que puedan detectar la presencia de un linfoma de manera temprana y así poder iniciar el tratamiento cuanto antes. Las células tumorales se distinguen de las normales por la expresión de enzimas, proteínas y otras moléculas. De esta manera, si se conocen mejor todas estas moléculas, los diferentes tipos de linfomas se podrán diferenciar mejor. Conociendo mejor las características de cada célula tumoral se podrán identificar nuevas dianas terapéuticas para conseguir tratamientos más personalizados.

01 leucemia interior

El grupo de linfomas del IJC del campus ICO-Germans Trias i Pujol participa, además, en numerosos ensayos clínicos con nuevos y prometedores fármacos. Como cuenta la Dra. Joao, "es importante llevar a cabo estos estudios para conocer mejor las características de los linfomas y con ello conseguir tratamientos menos tóxicos y más dirigidos a cada paciente".

“La clínica de la enfermedad se caracteriza por una proliferación incontrolada de células mieloides y una falta de producción de células normales por parte de la médula ósea, lo cual provoca anemia, una reducción de las plaquetas y, normalmente, un aumento de los leucocitos, explica la doctora Vidriales.

A nivel biológico, actualmente se conocen mucho mejor que antes las características de las células tumorales, lo que ha permitido “descubrir que la leucemia mieloide aguda no es sólo un tipo de enfermedad, sino varias”, añade la doctora. Al mismo tiempo, la incorporación de estudios fenotípicos, citogenéticos y genómicos han permitido tres cosas muy importantes: conocer mucho mejor la enfermedad, establecer diferentes grupos de pacientes según el pronóstico e identificar alteraciones que pueden convertirse en nuevas dianas de tratamiento.

“Se está abriendo un gran abanico de oportunidades de diagnóstico y tratamiento que están mejorando la calidad de vida y el pronóstico de estos pacientes”, apunta la doctora Vidriales, quien señala también el avance que se está produciendo de manera paralela en otros cánceres de sangre.

El trasplante de médula ósea, sangre periférica o sangre de cordón umbilical

El trasplante hematopoyético es otra opción de tratamiento que puede aplicarse en determinados pacientes. La médula del enfermo, productora de células malignas, es destruida mediante la administración de dosis altas de medicamentos y radioterapia, y reemplazada por una médula sana. Esta última puede proceder de un donante (trasplante alogénico), o bien del propio enfermo (trasplante autogénico o autólogo).

Si bien tradicionalmente los trasplantes hematopoyéticos se realizaban con progenitores hematopoyéticos de médula ósea (trasplante de médula ósea), en la actualidad se efectúan trasplantes con progenitores obtenidos de la sangre venosa, tras haber estimulado el paso de progenitores hematopoyéticos de la médula ósea a la sangre, y de la sangre de cordón umbilical, muy rica en progenitores hematopoyéticos, obtenida en el momento del parto.

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