Desarticulada otra banda de ladrones de cajeros automáticos

Desarticulada otra banda de ladrones de cajeros automáticos
Se ha intervenido una gran cantidad de elementos diseñados para ser instalados en cajeros -bocachas, teclados falsos, lectores, microcámaras, altavoces, dispositivos de almacenaje y otros accesorios-, material informático y más de 10.000 euros en efectivo. Los datos de las bandas magnéticas de las tarjetas obtenidos con los dispositivos instalados en los cajeros, los remitían a miembros de la organización localizados en países tan dispares como Estados Unidos, Costa Rica, Perú, República Dominicana, Malasia, Filipinas, Indonesia o Vietnam. Los receptores de la información clonaban los medios de pago y los utilizaban para realizar extracciones de efectivo en cajeros no actualizados con sistemas para lectura de tarjetas con chip y permiten el uso con banda magnética

La Policía Nacional y de la Policía de Bulgaria, con la colaboración de Eurojust y de Europol, han desarticulado una red responsable de cerca de 200 ataques a cajeros automáticos en España realizados mediante la técnica de skimming. Durante un operativo simultáneo desarrollado en ambos estados, han sido arrestadas 30 personas -21 en nuestro país y nueve en Bulgaria- y se han practicado 14 y 42 registros, respectivamente. Durante estas diligencias de investigación se ha intervenido una gran cantidad de elementos diseñados para ser instalados en cajeros -bocachas, teclados falsos, lectores, microcámaras, altavoces, dispositivos de almacenaje y otros accesorios-, material informático y más de 10.000 euros en efectivo.

Los datos de las bandas magnéticas de las tarjetas que obtenían con los dispositivos instalados en los cajeros, los remitían con gran rapidez a miembros de la organización localizados en países tan dispares como Estados Unidos, Costa Rica, Perú, República Dominicana, Malasia, Filipinas, Indonesia o Vietnam. Los receptores de la información clonaban los medios de pago y los utilizaban para realizar extracciones de efectivo en cajeros no actualizados con sistemas para lectura de tarjetas con chip y que permiten el uso con banda magnética.

Más de tres años de investigación

La investigación se inició en febrero de 2014 al detectarse un incremento de ataques a cajeros automáticos mediante la colocación de dispositivos de skimming. Las primeras comprobaciones realizadas sobre los dispositivos de emisión de efectivo atacados determinaron la existencia de una organización asentada en España y con ramificaciones en varios países del entorno europeo, en Asia y América.

Durante el desarrollo de las pesquisas se fue identificando paulatinamente a los presuntos autores de la instalación de los dispositivos de copiado y se pudo concretar que se trataba de ciudadanos búlgaros. Por esta razón, a través de Eurojust y Europol, se creó un Equipo Conjunto de Investigación (ECI) con Bulgaria destinado a desmantelar la organización investigada. En el marco de esta colaboración se han llevado a cabo varias reuniones con el objetivo de coordinar las actuaciones y se ha mantenido un intercambio constante de información, que ha contado también con la participación de los enlaces policiales de ambos países.

También en el inicio de la investigación se pudo constatar la gran movilidad que tenían los miembros de la organización, detectados en sitios tan dispares como Gandía (Valencia), Valencia ciudad, Barcelona, El Rincón de la Victoria (Málaga), Madrid o Medina del Campo (Valladolid). Sus estancias, tanto en España como en terceros países, se limitaban al tiempo estrictamente necesario para la instalación de los dispositivos y muchas veces no iban más allá de 2 o 3 semanas.

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Del mismo modo, se comprobó que los datos de las bandas magnéticas de las tarjetas obtenidos con los dispositivos instalados en los cajeros los remitían a otros miembros de la organización localizados en países tan dispares como Estados Unidos, Costa Rica, Perú, República Dominicana, Malasia, Filipinas, Indonesia o Vietnam. Estos, por su parte, los utilizaban para realizar extracciones de efectivo en cajeros que carecían de sistemas para la lectura de tarjetas con chip y que permiten el uso con banda magnética.

La actividad desarrollada por parte de los miembros de la organización ha sido tan intensa que, incluso el día en el que se desarrolló el dispositivo conjunto en España y Bulgaria, se ha logrado recuperar dispositivos colocados en cajeros automáticos en Madrid, instalados por los detenidos antes de su arresto por parte de agentes de la Policía Nacional.

Acción conjunta en España y Bulgaria

Finalmente, y tras concretarse la fecha del operativo por parte del Juzgado de Instrucción número cinco de la Audiencia Nacional, se estableció en los días previos una videoconferencia en la que participaron investigadores de España, Bulgaria y Europol, y en la que se acordó la aportación por parte de la institución europea de dos equipos móviles para el análisis de la información que se obtuviera durante su desarrollo.

En el dispositivo simultáneo desarrollado en ambos estados fueron arrestadas 30 personas, 21 en España -en las provincias de Valencia (14), Madrid (5) y Barcelona (2)- y nueve en Bulgaria. Además, se practicaron un total de 56 registros, 14 en nuestro país -en las provincias de Valencia (10), Madrid (3) y Barcelona (1)- y 42 en Bulgaria, en los que se intervino una gran cantidad de elementos diseñados para ser instalados en cajeros -bocachas, teclados falsos, lectores, microcámaras, altavoces, baterías, soldadores, dispositivos de almacenaje y otros accesorios-, material informático, teléfonos móviles y más de 10.000 euros en efectivo.

Dispositivos prácticamente indetectables detectados por primera vez en España

La gran importancia del material recuperado en los registros, radica en la especialidad técnica de los dispositivos hallados. Se han encontrado dispositivos “clásicos” -compuestos de lector de bocacha y regletas con micro-cámaras-, y dispositivos mucho más sofisticados, skimmers conocidos como “deep inside device” –detectados por primera vez en España-, que se instalan en el interior de los cajeros automáticos y son prácticamente indetectables, incluso por los técnicos de mantenimiento de los expendedores de efectivo, dificultando sobremanera su detección tanto por la persona encargada de la instalación y su recuperación por parte de la Policía.

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