Los hospitales envejecen a pasos agigantados a la espera del nuevo edificio

Los hospitales envejecen a pasos agigantados a la espera del nuevo edificio
El calor que se está soportando en la última semana se suma a una serie de reivindicaciones que realizan los trabajadores de los hospitales después de que se sucedan las inundaciones o las caídas de techos. Critican mobiliario obsoleto, tuberías viejas, un mal sistema eléctrico y hasta la aparición de cucarachas en los vestuarios del sótano

Las quejas por el deterioro de los hospitales Clínico y Virgen de la Vega han sido una constante en los últimos años. La previsión del nuevo hospital ha provocado un cierto abandono de los edificios actuales, que en un corto periodo de tiempo han vivido situaciones de las que se han venido quejando trabajadores y pacientes.

La última ha sido una que se repite a lo largo de los últimos años. La ola de calor y la falta de aire acondicionado en muchas de las plantas como las de hospitalización, medicina interna o, incluso, oncología, según denuncian los sindicatos, está provocando que durante esta semana se hayan vivido temperaturas superiores a los 40 grados con el riesgo que ello supone, más allá de una incomodidad manifiesta.

Esto ocurre, según comentan desde SATSE, por un sistema “muy viejo” y una solución de la gerente que remite a la apertura del nuevo hospital. De hecho, los ventiladores forman parte de la vida diaria del hospital, como comentan, con el problema de que el sistema eléctrico tampoco aguanta el funcionamiento de todos los ventiladores, denuncia el sindicato de Enfermería.

Ellos mismos también se quejaron esta pasada semana del calor que había que soportar en las ambulancias. Hablaban de que, en algunos casos, se superaban los 40º que están poniendo en riesgo la salud de los pacientes, del personal sanitario y que no son las adecuadas para la medicación que transportan estos vehículos y que se administra a los pacientes. La solución de la Gerencia, critican, “ha sido comunicar al personal sanitario que cuando acudan a la base tras un servicio, saquen la medicación de la ambulancia y la trasladen a la base y que cuando haya una nueva salida de emergencia vuelvan a cargarla en la ambulancia", algo que reduciría el tiempo de respuesta.

Más allá del calor

En los últimos tiempos también se han denunciado goteras, desprendimiento de cornisas, inundaciones y hasta caídas de techos. No en vano, en los últimos meses se recuerdan algunas inundaciones como la ocurrida en la octava planta del hospital Virgen de la Vega que obligó a trasladar a alguna paciente debido al riesgo de desprendimiento del techo.

Poco antes una rotura de un lavabo de Urología también provocó daños en las instalaciones del laboratorio de Hematología, situado debajo del lugar en el que sucedió la inundación, si bien, en este caso, no provocó daños de importancia ni afectó al servicio asistencial de manera severa.

Todo ello se suma a otras inundaciones en plantas bajas debido a la cercanía del río, como comentan desde SATSE, algo que podría no solucionarse con el nuevo hospital. Esta humedad, además, ha provocado la aparición de insectos como cucarachas en los vestuarios del hospital, en el sótano, según el sindicato de Enfermería.

El desplome de techos es otro de los problemas que se han venido sucediendo en el hospital y que han criticado los diversos partidos políticos en las Cortes de Castilla y León. Allí, Ciudadanos también se quejó de una aparición de un murciélago dentro del edifició, así como de una culebra en un aparato de esterilización, esto durante el verano de 2016.

Las tuberías y la calidad del agua también es una queja del sindicato CSI-F, que reclama más dinero para el mantenimiento de los hospitales ya que, previsiblemente, aunque se abra el nuevo, estos tendrán que seguir operando hasta que se aclimate del todo. “He visto salir el agua marrón” y pide un cambio en las tuberías al igual que ya se realizó en el Virgen de la Vega.

Comisiones Obreras, además, habla de material obsoleto como equipos industriales o mobiliario común como las sillas, a la que una trabajadora se le rompió en uso. A ello habría que sumar las “altísimas temperaturas” también en la cocina o un mayor ruido del que se debería permitir.

Cierre de camas y personal

Las quejas de los sindicatos también se siguen centrando en el cierre de camas que se realiza durante el verano y en la nula sustitución del personal, que de por sí es escaso. “La gerente considera que hay menos ingresos en verano. No sabemos por qué. Ahora hay gente ingresada en la séptima planta y el 1 de julio se cierra. No sabemos muy bien qué política de gestión se realiza porque luego, de repente, hay que abrir plantas. Pasa todos los veranos”, denuncian.

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