Nace en la ciudad la Fundación Cello León

Nace en la ciudad la Fundación Cello León
Bajo estos dos conceptos claves, cello y León, arranca este ambicioso proyecto cuyo objetivo no es sólo el de crear a grandes violoncelistas, sino facilitar a la gente conocer la música. Un curso de verano, talleres en los colegios durante todo el curso, un festival de conciertos, ciclos de clases magistrales, programa para adultos y un aula de violoncello son algunas de sus actividades previstas.

De chelistas para chelistas, pero con las puertas abiertas a cualquier persona que pueda sentir curiosidad por la música. Bajo esta reflexión, y uniendo los dos conceptos claves en esta ambiciosa idea –violonchelo y León-, ha nacido en la ciudad la Fundación Cello León, un proyecto fruto de la reflexión de una serie de circunstancias catalizadas en buscar la mejor fórmula para desarrollar un propósito musical con la calidad y condiciones requeridas por los maestros violonchelistas. Es decir, un sentimiento cuyo máximo objetivo no sea sólo el de crear a grandes violoncelistas, sino facilitar a la gente conocer la música, su lenguaje.

De esta forma, para su constitución, los promotores de la Fundación impusieron una sola condición: que estuviera y se desarrollase en León, para evitar a las generaciones venideras la necesidad de desplazarse para poder aprender más sobre el instrumento, como siempre les ha ocurrido a los músicos de la provincia.

Programas de alto nivel impartidos en León

La Fundación Cello León se va estructurar con distintos programas que están pensados para que sean aprovechados por el ciudadano de León, niños y mayores, y también para que gente de fuera venga a la ciudad. Dentro de los programas de atención directa a los leoneses ya se encuentra en marcha el programa de iniciación musical en los colegios, una formación musical de calidad, seria, para no tener que esperar a los 8 años y entrar en el Conservatorio, y que e intenta poner a los niños en contacto con el violonchelo.. Además, en septiembre, la Fundación sacará a la luz un programa para adultos, para retomar o estudiar música.

Otra de las actividades previstas es un curso de verano con alumnos de todo el panorama nacional y también internacionales del 9 al 14 de julio. Además, el curso forma parte del ciclo de Cursos de Verano de la Universidad de León. La Fundación Cello León también abrirá un aula de violonchelo, para alumnos que tienen clara esa vinculación con el instrumento, con un programa propio dedicado a su estudio, una especie de símil a un centro de alto rendimiento en el mundo del deporte. En estos momentos este aula ya cuenta con 25 alumnos.

Y justo así, con la programación de estas actividades -un curso de verano, clases magistrales y un aula de violonchelo-, los violonchelistas de León maridaron la posibilidad de ofrecer estabilidad a través de una Fundación, que permitiese involucrar a la ciudad, a sus gentes, empresas y particulares, y por otro lado recabar los apoyos necesarios también fuera de León a nivel administrativo.

El leitmotiv de este año: la colaboración hace la fuerza

La Fundación Cello León está abierta a todo el mundo, sin límite de edad, ya que desarrolla diferentes programas enfocados a todos los niveles y públicos. También aspira a una temporada de conciertos.

Los alumnos de los colegios, que pagan 25 euros al mes por dos sesiones semanales en grupos que no superan un número de 8 alumnos, ya han  pasado directamente a formar parte de los usuarios de la Fundación, pero en ella también pueden participar personas ajenas a los programas musicales con las colaboraciones que estimen oportunas.

Más facilidades para aprender música: alquiler de instrumentos

Unos de los hándicap detectados para que alguien se atreva a tocar el violonchelo es que se lo tiene que comprar. Un violonchelo, de gama media cuesta una media de 450 euros, un desembolso excesivo para saber si a un niño de 7 años le gustará tocarlo o no.

De esta forma, los profesores de Chelo en León han establecido con una empresa de Valencia un sistema de alquiler de instrumentos, de manera que los niños durante el segundo año, ya que el primero solo aprenden el lenguaje y desarrollan capacidades necesarias para poder enfrentarse a la música, empiezan con el violonchelo, se pongan en contacto con el instrumento.

Esta empresa desarrolla un sistema en el que se paga 23 euros al mes por tener el instrumento en casa, asegurado, y si finalmente el alumno decide comprarlo, la empresa le bonifica el 60% de lo que ha ido pagando de alquiler, del precio de venta del instrumento. Ahora mismo este sistema está establecido entre la empresa y los usuarios porque la Fundación como estructura se acaba de constituir, pero los violonchelistas trabajan en mejorar  aún más las condiciones.

Además, el chelo es un instrumento que se talla en diferentes tamaños dependiendo del músico. Así que también es una buena solución para cambiar de instrumento a medida que los alumnos vayan creciendo.

La Fundación Cello León ha llegado dando una vuelta de tuerca positiva para los estudiantes y aficionados de la música clásica en León, para cambiar las cosas y resaltar la ciudad como un punto de referencia del amor al violonchelo.

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