Morirse en Salamanca tiene un precio alrededor de los 3.000 euros

Morirse en Salamanca tiene un precio alrededor de los 3.000 euros

El precio asciende más en el caso del ataúd, que puede llegar incluso a los 9.000 euros, mientras que las urnas, menos caras, no son tan utilizadas. El precio mínimo por 24 horas de tanatorio supera los 600 euros e, incluso, el trámite de la documentación cuesta 185 euros. La inhumación o incineración también tiene precios superiores a los 600 euros

Coche fúnebre, esquelas, coronas de flores, tanatorio, inhumación o incineración… Todo sube en una cesta de la compra que se dispara al fallecer. En total, el precio que los salmantinos se suelen gastar llega a los tres mil euros, aunque solo eso es lo que se puede gastar alguien en un ataúd.

Y es que los precios son muy variables. De hecho, según las tarifas recogidas en el Parque Cementerio estas dependen de muchos factores. Las cajas, por lo general, sigue siendo uno de los elementos más caros del sepelio tradicional. Así, estas oscilan entre los 786 euros hasta los 9.326, aunque lo común es gastarse algo más de los mil euros.

A ello hay que sumar otros gestos tradicionales como las flores, que ya en los últimos tiempos estaban dejando de ser coronas, más caras; el coche fúnebre, también con diferentes precios por kilometraje; o el tanatorio, de 601 euros las 24 horas, si bien se puede optar por una sala VIP, en el que el precio supera los mil euros.

Estos son los servicios más utilizados en este mal trago, aunque existen muchos extras. Uno de ellos es la esquela, que tienen una variación de precio extraordinaria, desde los 90 hasta por encima de 1.000. La tramitación de la documentación también cuesta 185 euros, aunque si existe traslado sigue aumentando. Estos precios municipales son prácticamente similares a los que pueden ofrecer las funerarias, si bien estos pueden estar cubiertos por los seguros contratados.

Extras

Entre los servicios que ofrece el Parque Cementerio se encuentran el vestir el cadáver, con un coste de 107 euros; el cargado, con un precio cada uno de 38 euros; la mesa o el libro de firmas, 30 y 23 euros; mientras que la utilización de la sala de tanatopraxia cuesta 141 euros.

Más barata la inhumación que la incineración

En cuanto a los precios de la inhumación e incineración, estos también son variables. De hecho, en el primero de los casos, incluso, tienen un precio diferente si se realiza en el cementerio situado en Tejares o Pizarrales. En este último, el precio en sepultura llega a los 658 euros, mientras que si se realiza en nicho, 633 euros. En Tejares, por su parte, el coste es de 545 euros. La inhumación de restos o de cenizas llega a los 387 euros.

Por su parte, la incineración tiene un solo precio para el cadáver de 985 euros, mientras que de restos los costes varían desde los 600 euros hasta los 926. Todo ello puede alcanzar precios desorbitados, si bien el precio que, de media, se suele gastar un salmantino ronda los tres mil euros.

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