Bankia debe devolver 30.000 euros a un salmantino estafado con las preferentes

Bankia debe devolver 30.000 euros a un salmantino estafado con las preferentes
La Justicia comienza a dar la razón a los ciudadanos frente a los bancos en la provincia de Salamanca. El Juzgado número 9 de la provincia charra ha condenado a Bankia a devolver 30.000 euros a un vecino de Sepulcro Hilario, según consta en la sentencia de la que informa Iván Sáiz Abogados, despacho salmantino que ha llevado satisfactoriamente el caso. Se trata de un hombre de unos setenta años al que el juez considera que la entidad financiera engañó para que invirtiera sus ahorros en este tipo de participaciones, perdiendo posteriormente todo el dinero. Ahora, Bankia no sólo debe devolvérselo, sino también abonar intereses y las costas del juicio.
 
La nueva reforma financiera que ha puesto en marcha el Gobierno obliga a los inversores de preferentes y subordinadas a asumir parte de los costes del rescate bancario. Pero esto no supone que un afectado tenga que aceptar obligatoriamente el canje u otras medidas de solución que repropongan el banco o el FROB, ni tampoco impide que se pueda realizar una reclamación judicial. De hecho, abogados y asociaciones de consumidores consideran que la vía judicial es más rápida y satisfactoria que el arbitraje.
 
Los afectados por la compra de acciones preferentes y subordinados en las cajas de ahorro y bancos que operan en la región están comenzando a crear plataformas de afectados. Así, denuncian que esta estafa generalizada ha contravenido la Ley de Cajas de Castilla y León o en la que la Comisión Nacional del Mercado de Valores y el Banco de España han hecho dejación de funciones.
 
Las entidades financieras tienen la obligación de informar previamente y de manera adecuada y con detalle, da las características del producto que quieran vender, con el fin de que el cliente pueda adoptar su decisión de contratación con suficiente conocimiento de causa. Esta obligación de informar debe cubrir de forma especial, los riesgos concretos que lleva consigo el producto, sin que el banco pueda proceder a un cumplimiento meramente formal de esa obligación, por la vía de realizar una somera descripción del producto en la que simplemente se resalten las rentabilidades y se difuminen los riesgos. Y es que los clientes depositaron no solo sus ahorros, pues en su mayoría eran ahorradores y no inversores, sino toda la confianza en su banco.
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