José Alonso Morales recopila la 'Semblanza franciscana de una vida ejemplar'

José Alonso Morales recopila la 'Semblanza franciscana de una vida ejemplar'
La Casa de la Iglesia ha acogido este vierne la presentación del libro 'Semblanza franciscana de una vida ejemplar', sobre la vida del padre Honorato de Villanueva OFM cap (1898-1983). Un fraile muy singular de la comarca armuñesa cuya santidad ha sido reconocida por todos los que compartieron alguna experiencia de su vida. En el acto de presentación intervinieron el vicario general de la Diócesis de Salamanca, Florentino Gutiérrez, el sacerdote Justo Crespo y el autor del libro, José Alonso Morales.
 
El autor es sobrino de Fray Honorato, y en esta biografía profundiza en la vida, como religioso y como persona, de Roque Morales Franco (Fr. Honorato de Villanueva), nacido en 1898 en Villanueva de los Pavones, pedanía próxima a Salamanca. Un hombre sencillo que se caracterizó por su bondad y espíritu alegre, así como por su fortaleza y valentía, puesta a prueba durante el encarcelamiento que sufrió durante la Guerra Civil española. Una vida que ha dejado huella en muchas personas que lo conocieron, por su humildad, entrega, servicio y santidad. Cargado de detalles históricos bien documentados, el autor ha recurrido en este libro a diversas fuentes escritas y fotográficas para corroborar una vida ejemplar dedicada al Evangelio y a la misión.
 
 El libro ahonda en las razones que le llevaron a vivir su periplo misionero con auténtica actitud de servicio y entrega, desde el día en que ingresó en el convento, hasta su muerte. Asistimos al cumplimiento de un proyecto de vida que él decidió hacer realidad con fidelidad absoluta. Y lo hizo desde el convencimiento, la vocación y confianza que su Dios le iba marcando, ya que para él todo su entorno era de Dios y todo lo hacía para Dios. La vida de Fray Honorato de Villanueva ha sido de las que dejan huella por su riqueza y por su santidad. Se puede considerar un perfecto referente, no solo para los religiosos como él, sino para cualquier persona que, en su mundo y circunstancias, sea tan auténtica y coherente como lo fue el bueno y santo de Fray Honorato.
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