"En más de cuarenta años en este hospital nunca había visto nada igual"

"En más de cuarenta años en este hospital nunca había visto nada igual"

El pasado mes de junio, la Consejería de Sanidad decidió el cierre de 110 camas en el complejo hospitalario de Salamanca al considerar que la demanda de pacientes sería menor este verano, y por tanto, no harían falta estos recursos. Sin embargo, los servicios sanitarios están desbordados porque la afluencia de pacientes se mantiene y en cambio el personal se ha reducido. Desde hace semanas se suceden las quejas de sindicatos y pacientes, pero, ¿qué manifiestan los propios trabajadores del hospital? SALAMANCA24HORAS ha recogido in situ su valoración.

La mayoría de los trabajadores entrevistados coinciden en que el problema del hospital es la gerencia, que no ha planificado bien las necesidades y reducir camas y cerrar plantas ha sido un enorme error que ha llevado al hospital a convertirse en un caos.  

Un médico se desahoga con este diario y cree que la información que ha salido en la prensa en las últimas semanas son cosas que se sabían desde hace mucho tiempo y ha sido ahora cuando han salido a la luz. Considera que podría costar algún puesto y añade que “el verdadero problema del Hospital de Salamanca es estar en el centro y no en las afueras como en otras ciudades porque esto complica mucho su funcionamiento. Es más, el nuevo hospital se ha construido en el mismo sitio que el actual y eso no nos entra en la cabeza”.

Pacientes esperando una cama

Acaba de salir de una operación un cirujano que, sin dar rodeos, nos cuenta que el hospital debería mejorar en todo y que “no se deben señalar problemas puntuales ni dejarse nada por el camino porque el hospital tiene que mejorar en todo”. “El funcionamiento del hospital y su gerencia son nulos, los servicios están saturados, tenemos pacientes en urgencias esperando a poder optar a una cama y estas esperas pueden llegar a días” es otra de las opiniones de uno de los celadores, y añade que “los tiempos se han disparado, ahora se tarda mucho más en todo por la masificación, las listas de espera son enormes.”

Respecto a la reducción de camas, los trabajadores creen que las enfermedades no tienen ni horario ni calendario, “la gente sigue enfermando y necesitando nuestra atención todos los días del año”.

Los trabajadores sanitarios también se pronuncian sobre las movilizaciones y opinan que deberían de ser mayores y más unidas. Desde el colectivo de trabajadores notan una cierta desmotivación. “Que las quejas sean en 'petit comité' no nos sirven, los pacientes deberían de presentar quejas por escrito, el boca a boca no tiene repercusión y esto no favorece la mejora de los servicios” añade un enfermero. Una pareja de enfermeras opinan lo mismo y creen que tanto trabajadores como pacientes deberían protestar y movilizarse más, porque “los problemas son reales y cada vez se están complicando más, encima, el consejero se permite decir que el hospital funciona perfectamente.”

Una enfermera que trabaja en la planta de paritorios va más allá y explica que tienen muchas parturientas que no son atendidas como les gustaría y no deberían de ir a otras plantas como está ocurriendo: “son mujeres y bebés que deberían de recibir la mejor de las atenciones”.

Nunca han visto nada igual en décadas

Un médico veterano del hospital opina que ahora es un caos total, en más de cuarenta años que lleva trabajando en este hospital nunca ha visto nada igual, “los pacientes no son botes de Coca Cola, si la situación no cambia esto va a ir a peor”.

Mientras toman un café, dos jóvenes médicos explican que han tenido pacientes en plantas distintas a las suyas y que esto no se puede permitir porque además de ser un caos, pone en peligro la vida de los pacientes. “Hemos luchado mucho por mantener la sanidad pública y al final parece que esto no va a servir para nada y acabarán privatizando todo”, es la declaración de un enfermero. 

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