"Jamás había tenido sensación de tanto calor"

"Jamás había tenido sensación de tanto calor"

La primera ola de calor del verano deja calles vacías al mediodía, tarde de mucha agua y helados aunque comience a caer el sol y madrugadas con dificultades para dormir para muchos salmantinos. La percepción del tiempo siempre es etérea y parece que cada año siempre sea mayor el calor padecido (o frío cuando se trata del invierno). Los datos en esta ocasión vienen a refrendar las sensaciones, sobre todo para quienes conviven a diario con el sol como ineludible compañero de trabajo.

Hay profesiones al aire libre que no pueden escapar del calor o aquellas para quienes determinadas horas se pueden convertir en un auténtico infierno. Aunque ya cuentan con experiencia de otras olas de calor, la mayoría asegura que durante los últimos días han tenido una sensación de agobio que no eliminan ni siguiendo todos los consejos para refrescarse.

Es el caso de algunos barrenderos y albañiles consultados por SALAMANCA24HORAS. “Jamás había tenido sensación de tanto calor”, asegura un trabajador del servicio de limpieza en el centro de la capital. Y es que pocas son las sombras durante las horas de mayor calor y muchos los turistas que transitan por la ciudad para verla sin suciedad. “No queda otra que tirar de gorra y botellas de agua, pero hay momentos que ni aún así”, añade un compañero.

Lo mismo ocurre para los camareros que deben atender las mesas de las terrazas. “Cuando algún cliente se pone pesado y duda cuarenta veces para elegir lo que quiere es un suplicio”, bromea un camarero de la Plaza Mayor de Salamanca. Aunque en su caso pueden recurrir al fresco en el interior del establecimiento hostelero. Eso sí, el aire acondicionado puede ser traicionero. “En verano estoy a veces más acatarrado que en invierno”.

También le sucede a los taxistas. Cuando el sol arrecia y apenas hay una sombre donde guarecerse, esperar al próximo viajero en el interior del coche con el aire acondicionado es una solución. Pero tal y como está la economía, en algunos casos pasajera. “De tanto aire acondicionado el gasto es mayor y prefiero pasar calor que al final del día haber trabajado casi de gratis”, explica un conductor charro.

 

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