“Decir que Salamanca es una ciudad solidaria no es una frase hecha ni un brindis al sol”

“Decir que Salamanca es una ciudad solidaria no es una frase hecha ni un brindis al sol”

Cruz Roja cuenta en Salamanca con excelentes profesionales comprometidos con la idea de Cruz Roja a los que se suman más de 1.578 voluntarios y voluntarias. Mientras 13.542 salmantinos aportan, en calidad de socios, ayudas económicas a Cruz Roja. Desde Salamanca y las distintas asambleas comarcales de Cruz Roja en nuestra provincia: Béjar, Ciudad Rodrigo, Peñaranda de Bracamonte y Vitigudino 52.135 personas fueron atendidas en 2014 cuando acudieron para pedir algún tipo de ayuda social o para beneficiarse de alguna acción de Cruz Roja. Esto es posible gracias a la fuerte apuesta de la institución por la transparencia, la comunicación, la participación y el buen gobierno.

Jesús Juanes ha sido vicepresidente provincial de Cruz Roja en Salamanca durante siete años. Los últimos ocho años ha presidido la institución en la ciudad, cargo que renueva por otra legislatura más con la misma ilusión y capacidad de trabajo que en los años anteriores. En una entrevista concedida a SALAMANCA24HORAS explica los motivos que le han llevado a continuar en el cargo y sus retos más inmediatos.

-Casi 25 años del lado más humanitario de Jesús Juanes en Cruz Roja.
-Llevo en Cruz Roja, como socio, desde el año 1991. Se puede decir que es en ese momento cuando empiezo a formar parte de lleno en la institución. En el año 2000 Pedro García, quien fue presidente de Cruz Roja, me invitó a hacerme voluntario y además ocupar el puesto de vicepresidente provincial. Después de un corto periodo de reflexión y consulta familiar decidí finalmente aceptar porque no tenía ningún argumento para decir que no. Entendía que siempre se podía sacar tiempo para estas cosas aunque anduviera muy atareado. Ya en 2007 presenté la candidatura a presidente, lo mismo que volví a hacer en 2011 tras ser elegido, pensando que era la última porque siempre he defendido que estos cargos no deben ir más allá de ocho años.

-Recientemente ha resultado elegido, de nuevo, presidente de Cruz Roja en Salamanca para otros cuatro años más. ¿Qué le ha motivado para contradecirse a sí mismo y seguir adelante en el cargo?
-A pesar de que había manifestado mi intención de dejarlo había una serie de cuestiones que quedaban a caballo entre la solución o no. Por tanto, entendí que lo más responsable sería afrontar una legislatura más. Presenté mi candidatura, que de nuevo fue ratificada, y seguiré otros cuatro años. Todos compartimos los objetivos que tiene que ver con los principios humanitarios de Cruz Roja. El primer mandato humanitario es aliviar y prevenir el sufrimiento humano en cualquier circunstancia y en cualquier situación además de proteger la dignidad de las personas. El fin sigue siendo el mismo, aunque en el siglo XXI la situación es diferente a cuando surgió Cruz Roja. Ya no hay situaciones de conflictos bélicos pero sí tenemos situaciones de necesidad y de personas y familias que sufren. Mientras esto siga así, seguiremos aquí para intentar solucionar todas estas situaciones de debilidad y de sufrimiento.

-Como usted mismo ha dicho, la situación es diferente pero las necesidades siguen existiendo. ¿En qué y cómo han cambiado las necesidades de las personas desde su experiencia inicial en Cruz Roja hasta ahora?
-Las necesidades de las personas que atendemos en Cruz Roja han dado un cambio de 180 grados. Sobre todo debido a la crisis económica, que ha supuesto un vuelco en la situación de las personas que conforman la sociedad y en la forma de trabajar que venía desarrollando Cruz Roja. Antes gestionábamos una situación de bienestar social en la que había que mejorar distintos aspectos atendiendo a los colectivos más débiles, personas mayores, de la infancia… Era simplemente mejorar esa atención. Ahora no. Ahora, con la aparición de la crisis, se incorpora un inmenso colectivo de personas que hasta hace bien poco tenían una situación muy normalizada viviendo sin ningún sobresalto. Pero a partir de entonces, en gran medida por la pérdida del empleo, ha hecho llevar a ese colectivo hacia situaciones de enorme necesidad. Se acaba el empleo, se acaban las prestaciones, el recurso de los apoyos familiares… Es cuando las personas ven que lamentablemente tiene que empezar a pedir ayuda a instituciones como Cruz Roja y no es fácil.

-Concretamente, ¿en qué se materializa la ayuda a ese nuevo colectivo de personas que por la crisis ha tenido que acudir a Cruz Roja?
-En la alimentación, en el material escolar, para la ayuda del pago de suministros como la luz o el agua, calefacción, ayudar para pagar un alquiler, el teléfono… Hemos tenido que bajarnos a trabajar a las cuestiones más básicas de las personas y eso es algo que no habíamos desde hace muchísimos años.

-¿Y por dónde va encaminada la ayuda en un futuro más o menos próximo?
-A las personas que venimos atendiendo, me refiero a los afectados por la crisis, no se les ha arreglado la vida todavía. A esas personas vamos a seguir teniendo que prestarle nuestro apoyo y nuestra ayuda. Sí es cierto que tenemos que ir tendiendo a que esta situación se normalice. Eso significa que las personas que reciban nuestro apoyo y nuestra ayuda lo hagan de la manera más normal posible como si no necesitara ayuda. Supone, por ejemplo, dar a estas personas una tarjeta que puedan canjear en supermercados y tiendas y puedan hacer sus compras para satisfacer sus primeras necesidades como hacemos cualquiera de nosotros.

-Ha hablado de la pérdida de empleo como causa directa de las nuevas necesidades a atender por parte de la institución. Cruz Roja cuenta con un plan especial para facilitar el acceso al mercado de trabajo.
-Detrás de todas las situaciones de necesidad de todas las personas que están afectadas por la crisis en un 95% el origen es la falta de empleo. Sobre todo los colectivos correspondientes a parados de larga duración, jóvenes y mujeres mayores de 45 años. Personas que hoy en día tienen una dificultad extrema para acceder al mercado de trabajo. El plan de empleo de Cruz Roja trabaja con estos colectivos en nuestro centro de empleo. Ofrecemos orientación y ofrecemos herramientas para mejorar su empleabilidad. En el centro joven, que este año cumple sus bodas de plata, damos formación socio-laboral a jóvenes entre 16 y 31 años con diferentes cursos que les capacitan de alguna manera un acceso más o menos rápido al mercado laboral teniendo posibilidad de hacer prácticas en empresas. Los índices de empleabilidad de este centro joven antes de la crisis eran casi de un 70% y ahora, aunque han bajado, estamos alrededor de un 40% y estamos contentos.

-El alcalde y usted lo han repetido en numerosas ocasiones: “Salamanca es una ciudad solidaria”. ¿En verdad es así?
-Decir que Salamanca es una ciudad solidaria no es una frase hecha ni un brindis al sol. Es una realidad como la copa de un pino. Salamanca y su provincia, antes de estallar la crisis, tenía 6.700 socios. Siete años después del inicio de la crisis, con toda la gente tirando para atrás de sus gastos, estamos en 13.700 socios. Cabe destacar que la cuota media anual ha pasado de ser de 50 euros a 100 prácticamente. Por tanto, la respuesta es magnífica sumado a los niveles de donación cada vez que se hace un llamamiento solidario. Salamanca aparece en las primeras posiciones de toda España en cuanto a solidaridad y esto es un hecho constatable y es cierto.

-Solidaridad que Cruz Roja ha implantado en la provincia desde hace 142 años. ¿Qué supuso que el Ayuntamiento reconociera la trayectoria de la institución otorgándole la Medalla de Oro de la ciudad en 2003?
-Un reconocimiento para los 142 años que Cruz Roja lleva trabajando de manera ininterrumpida en la ciudad de Salamanca. Aunque lo recogiera yo, es un premio que va destinado a todos los voluntarios que durante 142 años han hecho posible la pervivencia de Cruz Roja además de para las instituciones que también han colaborado. Es muy difícil, en 142 años, trabajar con las variedades sociopolíticas que ha habido en Salamanca y en este país.

-¿No existe el cansancio de los años y perdura la ilusión por atender a los más necesitados?
-Hay que decir que sí. Tenemos mucha ilusión y muchas ganas de seguir trabajando y remediando las situaciones a las que podemos llegar. Es verdad que los recursos económicos se resienten, que la financiación que tenemos se resiente, que tenemos que ir adaptando nuestro ámbito de actuación a los recursos que actualmente tenemos y eso no es una situación fácil, pero tenemos que hacerlo porque si nosotros no hacemos sostenible la institución tendríamos que cerrar la puerta y haríamos un flaco favor a las más de 56.000 personas que cada año atendemos en Cruz Roja en la provincia de Salamanca.

-Uno de los proyectos que se han quedado en el tintero, y que usted mismo trató de impulsar, es el de conseguir nuevas instalaciones para Cruz Roja. ¿Es el momento de retomarlo?
-El edificio donde nos asentamos ahora se nos queda pequeño para toda la actividad que estamos desarrollando. Este es un proyecto que empezamos en 2007, el cambiar esta sede por una más grande y más amplia para atender a más gente y con más comodidad, pero cuando empezamos a oler los aires de la crisis quedó paralizado. Entendíamos que no podíamos empeñar ningún esfuerzo en mejorar las instalaciones aunque estas resultaran pequeñas porque todos nuestros esfuerzos económicos debían ir dirigidos a la ayuda de las personas. Creo que todavía habrá que esperar.

-Reelegido nuevo presidente de Cruz Roja en Salamanca, ¿cuáles son los proyectos que tiene por delante para los próximos cuatro años?
-Por ejemplo, reubicar el Centro de Emergencia Social. Ahora mismo está situado en los bajos de un grupo de viviendas de la calle San Vicente y no es el mejor sitio. No son las instalaciones adecuadas y ojalá que podamos acoger en este propio edificio dicho centro. Queremos facilitar la ayuda a las personas sin techo con una atención de más calidad y dignidad e incorporarlas a los procesos formativos que desarrollamos aquí. También queremos mejorar nuestra atención a las personas mayores y sin recursos poniendo en marcha el proyecto ‘Salud Constante’, implantar el proyecto de proximidad local para estar más cerca de los necesitados y vamos a seguir trabajando por el empleo. En eso además de todos los programas que ponemos en marcha de Cruz Roja para la ayuda de inmigrantes, afectados por VIH Sida, nuestro trabajo con el Centro Penitenciario de Topas, programas de ocio, paseos saludables, huertos de ocio, etcétera.

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