"Al principio parece que no puedes seguir pero con la ayuda de todos se consigue"

"Al principio parece que no puedes seguir pero con la ayuda de todos se consigue"

Los pacientes de cáncer son los que mejor pueden llegar a entender el trabajo del voluntariado. Eva Mielgo es una de ellas. Le detectaron cáncer de mama hace ya siete años y aún hoy lo sigue padeciendo después de dos recaídas. Y a pesar de todo, no hay quien le borre la sonrisa de la boca. “Tengo una familia y unos amigos que me ayudan un montón. También un grupo de mama que los conocí en la Asociación Española Contra el Cáncer y hacemos terapia de grupo. Un buenos días en ese grupo te levanta el ánimo para todo el día”, asegura.

De hecho, la mentalidad de la persona enferma es tan importante como el tratamiento que se pueda tener. A su “ángel de la guarda”, el oncólogo César Rodríguez, le acompañan todos los que están a su alrededor y que no le dejan que decaiga la lucha. Entre ellos están los voluntarios, esos intermediarios. “Ni son los que están con la bata blanca o medicamentos ni son tu familia. Te ayudan y al final acaban siendo como tu propia familia”.

Tanto alaba la labor del voluntario que hasta ella misma ha acabado siéndolo y dice que le ayuda sobremanera también. Ayudar en lo que se pueda siempre es gratificante y más aún si se puede empatizar con el paciente en cuestión. La mayoría de los voluntarios, incluso, son gente cercana a una experiencia similar y por ello saben actuar en los determinados casos. “Siempre están ahí con una palabra que necesitas, un abrazo, una sonrisa y son gente que hacen feliz. Se levantan con esa ilusión todos los días”. 

La misma ilusión con la que ella da el primer paso todas las mañanas. Enfermera de profesión, sabe sacarle partido a algo que no parece tenerlo en el momento en el que te lo dicen. “Trabajo cuando puedo. Es duro porque es volver más a lo mismo pero la enfermedad me ha servido para sentir empatía con el paciente porque también has estado a ese lado. Mi trabajo me ha valido mucho”. 

A las personas que lo estén padeciendo, Eva Mielgo tiene claro lo que decirle. Aunque en un principio sea duro y te machaque por la impresión y dureza de la palabra, “con la ayuda de todos se consigue” seguir. Te cambia la vida, es obvio, pero sabiéndolo exprimir puede ayudar como lo ha hecho con esta dura paciente. Y aquí vuelve a ser muy importante la figura del voluntario. “La mayoría ha pasado por lo mismo que tú y te ayuda mucho porque ves que siguen adelante y tienen ánimo para enfrentarse a gente que está enferma de cáncer”.  

 

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