"Tienen que elegir entre un ataúd o una maleta"

"Tienen que elegir entre un ataúd o una maleta"

Los voluntarios están ganando enteros en los últimos tiempos. Los problema que están viviendo los refugiados son buena prueba de ello. En Salamanca son muchos los que se dedican a estos menesteres entre los que se encuentran Virginia Domínguez, de Refugiados Extremadura, y Anabel Montes, de Proactiva Open Arms. Ambas contaron sus experiencias en los últimos tiempos en la mesa debate celebrada en la Casa de las Conchas. 

La primera de ellas estuvo un tiempo en la llamada jungla de Calais, una localidad al norte de Francia en el que existe un campo de refugiados que no son bien recibidos, un asentamiento ilegal maltratado por la sociedad que le rodea, incluido los gendarmes y los puestos políticos locales. Allí conviven doce nacionalidades diferentes de Asia y África y tienen el objetivo de llegar a Reino Unido. En total son siete mil personas que viven en un estado infrahumano rodeado de basura y suciedad. 

Virginia Domínguez

Esta es, de hecho, la primera impresión al entrar allí, cuenta Virginia Domínguez, pero solo hasta que miras alrededor. Custodian un asentamiento mal recibido más de mil agentes y 25 kilómetros de vallas con concertinas. Frente a ello una calle principal en la que hay, incluso, restaurantes. A su estilo, claro. Todo formado por ellos, todo muy rudimentario. 

Por esto le indigna que la palabra del año sea refugiado cuando no se le está ofreciendo un refugio. Allí, cerca del Mar del Norte, tienen que pasar la humedad y el frío con pocos medios. 400 niños, de los que 200 están solos, también tienen que pasar estas penurias. 

En la jungla de Calais tuvo la oportunidad de conocer a mucha gente entre los que se encontraban dos afganos que decían tener esperanza en el campamento a pesar de la mala situación que vivían. "Conocías sus historias y lo entendías", recordaba al tiempo que le indignaba el silencio de una sociedad cómplice. "Tenemos que gritar que esto nos avergüenza. Nuestros gobiernos tienen una obligación real de ayudar".

Lo que hacen, sin embargo, es todo lo contrario. La misma alcaldesa de Calais hablaba de una guerra, según comentó, y de que habían venido a romper su identidad. "Hay una represión brutal también a los voluntarios. La policía nos hacía ver todos los días que no éramos bien recibidos. Yo dentro sentí calor".

También se refirió a otro campo de unas 3.000 personas en Dunkerque, donde las condiciones son aún peores. Alli fue donde una madre le ofreció sacar a su hija de unos diez meses que solo comía hojas. Las ONG's esperan fuera a que los agentes les dejen pasar, algo que no ocurre. Virginia Domínguez afirma que a su petición de que entrara Médicos sin Fronteras para poder mirar al niño le respondieron que uno menos daba igual cuando ellos "tienen que elegir entre un ataúd o una maleta. Tenían una vida y se la han quitado y ahora solo están luchando por darles a su hijo otra diferente". 

Anabel Montes

Otra de las voluntarias que participaron en la mesa, en este caso de Proactiva Open Arms, estuvo en Lesbos, donde volverá. Su labor allí era la de apoyar a las embarcaciones que llegaban a la isla en el mar ya que la mayoría tiene problemas de motor o de inundación dadas las malas calidades. Por ello, en muchas ocasiones hay que remolcarlas o incluso rescatar a los refugiados en caso de volcar la barca.

Esto, dice, le ha hecho replantearse muchas cosas porque "cualquier día te puede pasar a ti". Por eso, para ella, no son víctimas sino héroes. No pueden ser otra cosa unas personas que salen de sus casas con una mochila y sin saber su destino, enfrentándose a numerosos peligros como mafias y pagando "auténticas salvajadas" sabiendo que su suerte está echada. "No podemos negarle la ayuda a alguien que se lo merece. La desesperación y el miedo brillan igual seas de donde seas". 

Alberto Prieto

Fotografiar las cosas que ocurren sin interpretarlas. Plasmar la realidad tal como es. Una imagen. Una foto. El salmantino Alberto Prieto trabaja desde hace varios años como fotoperiodista freelance en lugares como Siria, Irak, Afganistán, Liberia, Sierra Leona, Congo, Argelia o Senegal, entre otros muchos. “Me apasiona la fotografía, en particular el fotoperiodismo, porque es una vertiente que permite que conozcamos cómo es el mundo y cómo lo que une a las personas de cualquier rincón del mundo es mucho más de lo que nos separa”, asegura. 

La misma realidad que compartió con los salmantinos que se acercaron a escuchar su experiencia sobre la crisis humanitaria en Siria. Prieto ayudó a comprender en primera persona el horror que ha empujado a la población siria a jugarse la vida por un futuro incierto. “La gente huye de Siria por una razón más que evidente. Pare que es una perogrullada, pero lo vemos en vídeos y en televisión. Lo que pasa es que por más que vemos las consecuencias de la guerra en Siria nos parece cine”.

De su experiencia asegura “que cuando uno está allí se da cuenta de que la situación que viven los sirios no es cine. En mi caso la situación es muy fácil de entender, sobre todo cuando cada vez que vas te encuentras con una ciudad más destruida o que gente a la que conocías ya está muerta. La gente que combate lo hace por alguna causa pero principalmente porque no hay futuro. Cuando no ves futuro, y cuando además te están destruyendo tu país, una de las pocas salidas que quedan es la huida a un sitio donde se supone que no vas a correr el riesgo de que el día de mañana te caiga una bomba mortero encima y maten a tu familia. Quedarse en Siria, en según qué zonas, es jugar demasiado seguro a que te puede ocurrir algo muy malo”.

En cuanto a la respuesta de los gobiernos ante esta situación, Prieto lamentó que se haya demorado tanto en el tiempo. “Siria lleva en guerra cuatro años. La ayuda, y esto es una opinión y una valoración personal, creo que ha tardado demasiado de lo que debiera y por ello los efectos son mucho más graves de lo que podrían haber sido. Antes la intervención podría haber sido mucho más eficaz porque las implicaciones internacionales no eran tan graves como ahora o porque el ISIS y otros grupos terroristas no habían crecido y eran un pequeño comienzo. Ahora todo es más complicado”. 

 

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