La importancia de un voluntariado para el que “no hay que tener miedos ni prejuicios”

La importancia de un voluntariado para el que “no hay que tener miedos ni prejuicios”

Un total de 85 personas forman parte del equipo de voluntariado de Proyecto Hombre. Se les da una formación inicial para poder desarrollar las tareas de voluntariado, y luego hay una formación continua mensual, así como convivencias y otras actividades. Manuel Muíños, presidente de la ONG asegura que son personas muy valoradas tanto por la organización como por los usuarios y afirma que “no hay que tener miedos ni prejuicios” a lo que añade que en Proyecto Hombre tienen cabida todo tipo de perfiles de personas a partir de los 18 años, “porque siempre hay un espacio en el que poder colaborar”.

Así lo corrobora Alfredo Coméndez, uno de los voluntarios que acude al centro las noches que tiene establecidas, así como para apoyo durante el día. “Es una buena experiencia y muy gratificante, porque estos chicos te hacen mejor persona”, asegura. Afirman que los momentos duros vividos en el centro durante los 3 años que lleva colaborando han sido “muy pocos” y no duda en asegurar que “muchas veces el que sufres eres tú al contarte sus experiencias”. Alfredo anima a todas las persona a colaborar con Proyecto Hombre, “porque se necesitan voluntarios, siempre hay algo que hacer”.

Financiación

La financiación de Proyecto Hombre es un aspecto que preocupa a su presidente, Manuel Muíños, ya que el coste anual de todos los programas es de 520.000 euros. De ellos la Junta de Castilla y León aporta 105.000, la Diputación de Salamanca 38.000, el Ayuntamiento de Salamanca 18.000, el Ayuntamiento de Carbajosa de la Sagrada 6.000, el Gobierno Central 50.000, la Fundación Inés Luna Terrero 40.000, la Fundación Rodríguez Fabrés 10.000 e Iberdrola 13.000 euros. Todo ello hace un total de 280.000 euros.


Hasta llegar al coste total, Proyecto Hombre cuenta con aportaciones solidarias de las familias, actividades como sorteos y actos solidarios, y con los socios colaboradores. Pero además destacan también aportaciones como las que realiza el Banco de Alimentos, que es uno de los mayores colaboradores que hacen que el gasto en comida sea menor, empresas como Globalia y por ejemplo la Hermandad Dominicana, que también colabora con actos solidarios.


Proyecto Hombre de Salamanca forma parte de la Asociación Nacional Proyecto Hombre con más de 27 programas y más de 200 centros en toda España. Además, es una ONG de carácter consultivo y social especial en el Consejo Económico y Social de Naciones Unidas.

Motivación

Esperanza González, que lleva en Proyecto Hombre desde sus inicios, afirma que su motivación personal es “verles cada día avanzar, cambiar, superarse a sí mismos y verles cómo van recuperando su vida, construyendo una nueva, verlos sonreir con optimismo e ilusión a pesar de los problemas”. Además, asegura que “me llena mucho el trabajo con las familias”.


Por su parte, Manuel Muíños asegura que su motivación personal radica en que “lo he vivido en mi propia familia porque conviví y compartí mi infancia con una persona que terminó suicidándose por las drogas”, y por ello ver la situación de muchas personas a través de las parroquias que lleva hizo que pensara que “era una forma de poder vivir mi vocación”. Así, Muíños asegura que se trata de un área donde “se margina mucho a pesar de que presumimos de solidarios y tolerantes, pero donde se etiqueta y se desprecia injustamente”.

En Proyecto Hombre también tienen cabida otras persona como Inés, una estudiante que en estos momentos realiza sus prácticas del Máster de Prevención y Tratamiento de las Conductas Adictivas, de la Universidad Pública de Valencia. Inés asegura que le sorprendió la gran acogida que tuvo en Proyecto Hombre, “porque yo tenía claro que quería hacer las prácticas en Salamanca y fue la primera puerta a la que llamé”. Lleva dos meses y medio en el centro y asegura que su experiencia no se puede reducir “a si te gusta o no, requiere un esfuerzo, dedicación e involucración personal”, a lo que añade que “si te involucras puede resultar gratificante, aunque en estos centros tienes que estar preparado, porque también es duro y a veces lo llevas al nivel personal y es difícil distinguir lo personal y lo profesional”.

 

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