Los delitos de odio aumentan en Salamanca y se sitúan a la cabeza de la región

Los delitos de odio aumentan en Salamanca y se sitúan a la cabeza de la región
Solo en los dos últimos meses, el colectivo Iguales ha constatado siete agresiones de diversa índole contra personas por razón de su sexo. En el caso de los transexuales, no se conocen datos debido también a que la mayoría no vive en Salamanca ni en Castilla y León “debido a que aquí no tienen garantizada su salud”. Pese a ello, son el colectivo más vulnerable debido a su visibilidad

Este pasado 20 de noviembre se celebró el llamado Día Internacional de la Memoria Trans, un recuerdo a todos aquellos que han sido asesinados víctimas de la transfobia. La asociación Iguales Salamanca, citando al Observatorio de Personas Trans Asesinadas, cifra que solo este año ha habido ya 300 asesinatos en todo el mundo. En España, el año pasado, de hecho, según les consta a Iguales fueron dos los que fallecieron a causa del problema de la transfobia como Lorena Reyes Mantilla, que cayó por el balcón al huir de una agresión por parte de un cliente en el piso que ejercía la prostitución, y Alan, un joven que se acabó suicidando por el acoso escolar recibido.

Sin embargo, no todos los casos de agresiones y maltrato acaban de manera tan trágica. Salamanca es un buen ejemplo de ello. Según los propios datos del Ministerio del Interior, la provincia es la que cuenta con más casos de Castilla y León en cuanto a delitos de odio y, proporcionalmente a la población, es una de las que tienen más agresiones de todo el Estado. Según estos datos, fueron cuatro incidentes con estos asuntos en 2015, a los que habría que sumar aquellos que no salen a la opinión pública. “Nuestra percepción tiene que ver con esos datos, pero también con agresiones que no aparecen en los datos oficiales porque no se denuncian y nosotros no podemos hacer públicas hasta no tener confirmados los datos de manera fehaciente”, comenta Enrique Blanca, vicepresidente de Iguales.

Él mismo afirma estar muy preocupado por un “aumento muy notable de las agresiones”. “Hemos pasado de no detectar ninguna agresión hace cuatro o cinco años a tener varias agresiones al año y, solo estos dos últimos meses, detectar siete agresiones de diversos tipos, algunas de las cuales estamos intentando comprobar y verificar para poderlas denunciar con seriedad”, confirma.

En el caso de las personas transexuales, son el caso más perseguido por la discriminación y el odio a la diversidad sexual, aunque en Salamanca, eso sí, no conocen casos al respecto. “Hay que remarcar que la mayor parte de la población transexual no vive ya en Salamanca ni en Castilla y León debido a que aquí no tienen garantizada su salud”, afirma. A pesar de ello, y debido a su visibilidad, “sobre todo durante el proceso de transición”, la vulnerabilidad es muy elevada, “lo que conlleva acoso, agresiones, exclusión laboral y un largo etcétera”.

Otra discriminación

No solo de agresiones se habla en discriminación. Además de estos casos más extremos, las personas transexuales se tienen que enfrentar, como el resto de la sociedad, a encontrar un trabajo. En este caso, según denuncia Enrique Blanca, las dificultades son máximas, especialmente para las mujeres. De hecho, la tasa de paro de este colectivo se sitúa en torno al 90%. “Aunque se ha avanzado en inserción laboral, sobre todo en las comunidades donde hay leyes que garantizan el derecho a la salud también de las personas transexuales, todavía en muchos casos la salida laboral de muchas mujeres transexuales es la prostitución, con todo lo que ello implica”.

Además, la presión social y la discriminación llevan a los y las transexuales a sufrir un estrés elevadísimo que puede derivar en problemas mayores de salud mental, como recoge el vicepresidente de Iguales. “También la disonancia entre el cuerpo y su verdadero sexo les lleva en muchos casos a automedicarse o incluso mutilarse si no consiguen la atención sanitaria que necesitan. Desde el punto de vista social, sufren pobreza, insultos, emigración forzada, exclusión laboral, exclusión sanitaria, acoso escolar, acoso sexual y agresiones, incluso llegando al asesinato”.

Por último, pero no por ello menos importante, otro de los problemas que conlleva la transexualidad es el desconocimiento de esta realidad por parte de la sociedad. “Es percibida como un capricho o una ocurrencia, lo que dificulta muchísimo la explicación de la necesidad de que tengan la atención sanitaria que necesitan. En este sentido, es muy fácil agitar el odio contra estas personas indicando el coste de sus operaciones o insinuando que desean privilegios, lo que dificulta no solo que se consigan sus derechos, sino que, en la calle, se redobla el odio en su contra”. 

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